A los 76 años, la artista visual Renata Schussheim mantiene el fulgor rojizo de su cabello. Sonríe con afabilidad y, tras una vida como dibujante y diseñadora de vestuario para teatro, ópera, ballet, recitales y videoclips, presenta Fulgor, una muestra internacional con sus ilustraciones. Del 1º al 15 de septiembre en Venecia y del 17 al 30 de octubre en Roma, Renata Schussheim expondrá en ambas sedes de ContArt Gallery sus dibujos de nadadoras y criaturas ambiguas. Es una muestra donde -como dice la curadora Romina Del Prete- “el agua, la negrura y los cuerpos suspendidos se convierten en símbolos de transformación”.
También dice: “Fulgor es un instante de luz que emerge de la oscuridad y vuelve visible aquello que hasta entonces permanecía sumergido”. Así son las ilustraciones de Schussheim: sus figuras “flotan entre agua y cielo, entre lo humano y lo animal, entre vigilia y sueño. Esas nadadoras y criaturas ambiguas atraviesan paisajes nocturnos donde el tiempo parece suspendido y la transformación es permanente”. ¿Y qué siente la propia Schussheim ante la muestra Fulgor? “Me encanta. Yo conocí al dueño de la galería y me dijo: ‘¿Te gustaría exponer en Venecia y Roma?’. Y le dije que sí. Justo el 17 de octubre cumplo 77 años y lo voy a festejar en Roma. Van a venir amigos de muchos lugares del mundo”.
Y podrá enseñarles estos dibujos de criaturas ambiguas, nadadoras y paisajes nocturnos: “Es una obra que nunca mostré en Buenos Aires y la hice en pandemia -cuenta Schussheim-. Esta serie de ilustraciones me rescató de una depresión horrorosa cuando parecía que todo se había terminado. Hice esta serie de nadadoras en esa especie de líquido negro, de cielos negros, algunos estrellados, con ese fulgor y con esos animalitos que parecen desprotegidos y que luego te clavan las uñitas con una perversión horrorosa. Pero acompañan a estas nadadoras que siguen peleando en esos mares y en esas noches”.
La idea de las nadadoras “es siempre una constante en mis dibujos. Hace muchísimo las dibujo, con esos gorritos para el agua. Es una sensación muy femenina, para mí, si me pongo a pensar. Pero tampoco interpreto tanto lo que hago. Hay obsesiones que se repiten a través de los años: están en una parte muy oscura del inconsciente y a mí me gusta que se queden ahí. Estos dibujos están hechos con técnica mixta porque tienen lápices de colores, acrílico, témpera. No sé por qué no los mostré nunca en Buenos Aires. Tal vez estas mujeres y criaturitas estaban esperando viajar a Europa”.
Romina Del Prete escribió el texto curatorial porque, “aparte de que me conoce mucho, lo que dice me representa absolutamente”. La femineidad aparece en la obra de Schussheim “con mucha potencia. También he trabajado con seres muy ambiguos. En general me gusta la ambigüedad. Lo he dibujado y lo he hecho en performances: hace muchos años que lo hago. Ahora está más aceptado, más hablado, el hecho de transicionar de una sexualidad a otra. Hay una canción del grupo español Mecano que dice ‘no soy hombre ni mujer, sólo soy una persona’. Así que yo siempre tuve ese costado”.
Los proyectos de Renata Schussheim
¿Qué expectativas tiene Schussheim ante esta doble muestra Fulgor en Venecia y Roma? “Siempre me pongo muy nerviosa y todos me dicen: ‘¿Cómo podés estar nerviosa con semejante trayectoria?’. En algún punto me genera ansiedad, porque una exposición es mostrar algo muy personal, y estás contando algo en donde el que lo mira se siente reflejado, identificado o emocionado. ¿Cómo no me va a generar ansiedad y emoción hacer algo y esperar que le guste a la gente? De eso me parece que se trata lo artístico en general: de que te pueda provocar algo que te emocione”.
Y exponer en el exterior tiene su plus de gratificación: “Me encanta la idea de conocer otro público, la idea de viajar, y me gusta que ahora sea en Italia porque expuse también allí, hace mucho tiempo, y trabajé en teatro -dice Schussheim-. Así que estoy muy contenta, porque esta muestra coincide con un libro que acabo de presentar, Figurines, editado por Eudeba y Ampersand, con mis dibujos para distintas puestas escénicas. Tiene que ver con toda mi trayectoria en teatro, y aparte estoy haciendo mi archivo, así que se están removiendo cosas muy fuertes. Todo se está dando de una manera emocional intensa”.

El libro Figurines “era una idea que yo tenía hacía mucho tiempo. Aparte, yo soy muy analógica. Lo mío es dibujar y me sirve mucho hacerlo cuando hago trabajos de teatro. Yo uso el lápiz para hacer estos figurines, estos diseños, según el teatro y la puesta que se va a hacer. Es un proyecto que tardó mucho en concretarse, pero me pone muy feliz que lo editaran Eudeba y Ampersand”. Para presentar el libro, María Moreno escribió que estas piezas constituyen “un archivo del arte contemporáneo en sus invenciones poco obedientes a la historia y su rigor más literal que simbólico”.
¿Cómo lo ve Schussheim? “Coincido con lo que dice María, que es una amiga. Siempre que quiero hacer un proyecto ella escribe algo. Así que estoy de fiesta”. Para el libro “hice una selección de figurines, de esos bocetos, porque tengo muchísima más cantidad, ya que trabajo desde los años ‘70 hasta ahora. Ni sé la cantidad de espectáculos y cosas que hice en áreas distintas, como danza, ópera, prosa, rock and roll y todo eso, así que elegí los dibujos que más me gustaban para hacer este libro. No recuerdo bien el año de cada uno, pero para eso está el archivo que estoy elaborando”.
La fotógrafa y especialista en gestión de archivos Mora Caraballo “hizo el trabajo de ubicar bien los años de cada uno de los espectáculos donde trabajé, porque yo soy un desastre con los años”, sonríe Schussheim. Para el archivo “tengo mucho corpus escrito, tengo muchos negativos de fotos que no han salido, de exposiciones, de Charly García y otros músicos, de cuadros y de gente muy importante. La obra se está clasificando, ordenando, y estoy viendo con un equipo de gente que hace conservación cómo hacer para que todo eso no se deteriore. Es un trabajo fuerte porque yo soy de guardar mucho material”.
-¿Qué posibilitó ahora poder encarar este archivo?
-Mora Caraballo presentó el proyecto a Mecenazgo y lo gané. De alguna manera, eso te compromete a empezar a ordenar, a ver dónde está cada cosa y a clasificarla. Es un compromiso que uno adquiere. Lo que pasa es que son muchos años de trabajo. Yo empecé muy chica: creo que expuse por primera vez a los 18 años. Ahora voy a cumplir 77 y aprendí a trabajar en miles de cosas, no sólo en el dibujo, sino en artes visuales. O sea, tengo mucha experiencia en muchas áreas y tengo mucho material para ordenar.
-¿Siempre cumpliste todos tus deseos con el arte?
-No, no todos, pero la mayoría sí. Digamos que siempre me sentí feliz y complacida de hacer lo que hacía, y eso que nunca fue fácil armar una exhibición grande y conseguir un sponsor. En otros países hay una especie de ayuda para poder realizar las cosas. Acá toda la vida fue tratar de conseguir esa ayuda para concretar algo. Pero, bueno, es así.
-¿Cómo ves el momento actual del arte en Buenos Aires?
-Yo creo que hay mucha gente joven muy interesante haciendo cosas. En este momento apocalíptico el arte sigue siempre hacia adelante. Es casi milagroso poder seguir haciendo arte, teatro, tener teatros independientes, librerías, con todo lo que significa alimentar la cultura. No es un momento en el que haya un apoyo a lo artístico, pero increíblemente la gente sigue yendo al teatro y sigue haciendo cosas. Yo fui a la Feria del Libro, no podía creer la marea humana que había, y dije: ‘¡Ay, qué maravilloso que es esto!’. Incluso con miles de dificultades en contra, me pone muy orgullosa que eso siga pasando.
-¿En qué sentido ves lo apocalíptico?
-A nivel político y en todo. Y no sólo en nuestro país. El otro día abrí el diario y vi que hubo miles de muertos porque nadie le está dando bola a lo que está pasando a nivel ambiental: los mares se desbordan y olas de no sé cuántos metros arrasan ciudades. Es algo alucinante todo lo que está pasando en la Tierra, no sólo en Buenos Aires. Es tremendo que no se tome conciencia, que sigan habiendo guerras y que no se haga lo que se tiene que hacer. Es una locura para mí.
Pero lo apocalíptico también puede dispararle a Schussheim ideas para crear: “En 2022, cuando hubo una muestra en el Centro Cultural Recoleta por la Bienal de Arte Joven, yo hice una sirena que miraba una película que era como el hongo atómico, mientras escuchaba una música muy de los ‘50, muy decadente. A la sirena la hice escaneada en 3D y tenía mi rostro”. Schussheim decía: ‘No es una sirenita. Es una mujer que está mirando cómo se cae todo’”.
Recuerda la artista: “En la Bienal, a todos nos tocaba la sensación de haber salido de la pandemia y de que nadie se había ocupado de nuestra tierra. Todas las obras tenían algo que ver con lo que había pasado. Aunque no quieras, eso te penetra de alguna manera, porque un artista es una antena que recibe muchas cosas y las transmite. Es como un transmisor: tiene la sensibilidad para recibir y transmitir determinadas cosas a los demás”.
Una vida dedicada al arte
Renata Schussheim es una de las creadoras visuales más singulares de la escena artística argentina. Desde 1966 expone individualmente en las principales galerías del país y ha presentado su obra en Ciudad de México, Río de Janeiro, São Paulo, París, Lille, Nápoles, Turín, Ginebra y Roma. Diseñó vestuario para Julio Bocca, Mstislav Rostropóvich y Charly García, entre otros, y fue distinguida con los premios ACE, Hugo, Kónex de Platino y el Premio Shakespeare de la Embajada Británica. En 2024 recibió el premio Teatro del Mundo a la Trayectoria, otorgado por Rojas-UBA. Desde hace 50 años colabora con Óscar Araiz y en 2023 fue declarada Personalidad Destacada de la Cultura de la Ciudad de Buenos Aires.
¿Pensó, alguna vez, en irse a vivir al exterior? “No, no se me pasa por la cabeza. Siempre me encantó Buenos Aires, aunque también siempre me gustó viajar. Buenos Aires es mi casa, acá empecé, acá me conocen, me han hecho devoluciones amorosas e increíbles, y no se me ocurre vivir en otro lado”.

Proyectos multicolores
Renata Schussheim mira siempre hacia adelante: a partir de lo logrado, avanza y genera nuevos proyectos. “Lo del archivo me tiene muy entusiasmada: me encantaría hacer una muestra importante -dice-. Tengo ganas de hacer más libros y además tengo un proyecto teatral para el cual ya empecé a dibujar. Es para el año que viene: la ópera Così fan tutte, de Wolfgang Amadeus Mozart, en el Teatro Colón. Así que lo tengo que presentar pronto. Ya en 2025 trabajé diseñando el vestuario para la ópera La Traviata, de Giuseppe Verdi”.
También “hace un año que estamos trabajando con un equipo, sobre el Colón, para un proyecto de libro que es enorme y que va a ser muy hermoso. Se está produciendo en este momento: estoy casi llegando al final para que entre en imprenta. Así que proyectos no me faltan y por suerte son todos son lindos”. ¿Cómo surgió? “Me llamó el productor para que yo lo tomara en mis manos, así que hace un año que estoy trabajando en ello -cuenta Schussheim-. Considero que va a ser muy importante”.