
La primera, que el intento del gobierno de poner un pie en el mercado de granos, audaz hasta la semana pasada, vacilante ahora, permitió reconstituir un foco opositor con el mismo lenguaje y las mismas premisas que animaron, hace más de una década, el conflicto por la 125. Hoy corporiza de nuevo un sujeto social idéntico a aquél “campo” enardecido, que le asestó un duro golpe al kirchnerismo. Fueron las patronales rurales travestidas de gringos chacareros, agitando su patriotismo en los caminos, y las clases medias urbanas, despotricando en los balcones, junto a las humildes macetas donde cultivan un virulento espíritu terrateniente.
La segunda constatación es que el reclamo por Vicentin se ubica transitoriamente en el núcleo de un abanico de reclamos más opaco, que evidencia la lenta pero inexorable arquitectura de una oposición que no dará tregua, cuyo liderazgo no termina de esclarecerse, y que se alimenta de narrativas cada vez más turbulentas. No llegan desde ese “ala dura” análisis más o menos sinceros de la realidad económica (la crisis, la deuda, los desafíos de una incierta reactivación). Sólo hay una ingente indginación. Se vociferan proclamas de libertad frente a una ilusoria dictadura, se cuelan discursos conspiranoicos que ven en las medidas contra la pandemia un enigmático nuevo orden y la militancia anticuarentena desborda todos los diques de contención que dispone la política para controlar la peor crisis sanitaria de la historia.
Detrás de los gritos frente al micrófono, de las bravatas libertarias, se libra la pelea de fondo: los sectores concentrados de la economía no están dispuestos a permitir que se redistribuya la riqueza y cualquier gesto del gobierno en esa dirección será ferozmente coartado. Aun si para esmerilar esos tibios intentos deben apelar a las fábulas más inverosímiles: que el virus no existe, que el aislamiento social preventivo es la decisión de un tirano o que los dueños de Vicentin son las inocentes víctimas de un despojo.
Una oposición robustecida por este tipo de consignas es ciertamente un riesgo. Pero del otro lado hay quien las escucha. No se explica, si no, por qué los pasos más resueltos del gobierno nacional, como la anunciada expropiación de la cerealera santafesina o el postergado impuesto a las grandes fortunas, parecen naufragar ante el primer escollo.
Han provocado los gobiernos de Estados Unidos e Israel con su guerra una crisis económica…
La Libertad Avanza logró armar con aliados un grupo de 17 diputados sobre 31 que…
Un triunfo de la lucha del SUTNA. La empresa acordó con el sindicato en mayo…
La información oficial presenta un promedio semestral que no da cuenta del cambio de tendencia…
El jefe de Gabinete compró una propiedad apenas dos semanas después de asumir su actual…
El gobernador bonaerense participará de la vigilia en la Carpa de la Dignidad y también…
“La escopeta fue robada de acá adentro", admitió el abuelo. Habló el portero que logró…
Mariana Oroño, representante del joven de 15 años involucrado en el ataque en la Escuela…
La producción se estrena el 5 de junio en Apple TV+. Mirá el flamante tráiler.
Así lo informó el organismo este martes. Equivale a 10,4 millones de personas que sufren…
La Fundación El libro, organizadora de la Feria, anunció que este año se contarán entre…
La muerte por sobredosis de un profesional del Hospital Gutiérrez, en una escena donde había…