Bancarios, Camioneros y Aceiteros reclaman por arriba del 20 por ciento. Algunas negociaciones ya cerradas incluyeron adicionales con los que superaron la presión del gobierno.

Entre los sindicatos dentro de este grupo se podría encuadrar al más poderoso de los gremios industriales argentinos, la UOM, que está negociando en torno al 15%, pero ese porcentaje sería en dos tramos acumulativos más algunos extras que consolidarían un acuerdo cercano al 18 por ciento.
Mientras avanzan las paritarias, la CGT va tallando su nuevo rostro de cara a la reunión de Consejo Directivo del próximo 5 de abril y en la que se avalarán formalmente los pasos que llevarán a la central obrera a la elección de un nuevo secretario general antes de que comience el Mundial.
En la reunión de este jueves la conducción deberá ponerle fecha a la convocatoria del Comité Central Confederal para que ponga en marcha el mecanismo electoral. De ese esquema participarán tanto los gremios «gordos» como los «independientes», lo que garantiza, por su peso específico dentro de la CGT, que la normalización con la elección de un único secretario general llegará a buen puerto.
En las negociaciones que llevan poco más de dos meses, pero que se hicieron públicas hace tan sólo 15 días, también participan los gremios del Transporte y los enrolados en el MASA de Omar Viviani. La intención es llegar al próximo jueves con el borrador de un acuerdo sobre los lugares que ocupará cada sindicato en la nueva conducción de la central obrera.
Por otro lado, el conglomerado de gremios que marchó en 21F macera una presentación en sociedad que se podría dar el próximo 1º de mayo con otra movilización en compañía de los movimientos sociales.
La complejidad de las negociaciones paritarias que llevan adelante tanto Sergio Palazzo, por los bancarios, como Hugo y Pablo Moyano, por camioneros, hace que el armado de una segunda movilización por ahora no sea prioridad.
En un panorama para nada sencillo desde lo sindical, tanto hacia adentro como hacia afuera, los movimientos sociales juegan un partido aparte. Si bien garantizaron presencia en la última movilización impulsada por Moyano y, seguramente, lo volverán a hacer en el futuro, lo cierto es que tampoco rompen los vínculos con Héctor Daer ni con la estructura orgánica de la CGT.
Desde los movimientos sociales explican que más allá de tener mayor afinidad con lo que plantea Camioneros o Bancarios, ellos quieren «una CGT unida» por eso «nos reunimos con todos» y «les planteamos la necesidad de la unidad del campo popular».
Pero lo cierto es que la unidad que se repite como quimera está tan lejana en el sindicalismo como en la política partidaria. La CGT, los gremios que marcharon el 21F y los movimientos sociales comienzan a delinearse como los tres sectores, con distinta magnitud en cuanto a su representación, con los que deberá convivir el gobierno de Cambiemos hasta las próximas elecciones. «
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