Eduardo Rolim de Oliveira, dirigente de los profesores universitarios brasileños hace un análisis descarnado de lo que le espera a su país en un eventual gobierno de Bolsonaro.

–¿Qué esperan de las próximas elecciones?
–Nosotros esperamos que no haya un gobierno de Bolsonaro, aún tenemos diez días para hablar, conversar y demostrar al pueblo que él es un retroceso hacia la dictadura, es la vuelta de todas las cosas que pensábamos que estaban perdidas en el pasado.
–¿Y qué perspectiva se abre con la victoria?
–No podemos tapar el sol con las manos, será muy complicado, porque Bolsonaro representa una conjunción de factores que están unidos para su victoria. La oligarquía extremadamente desnacionalizante, que impulsa una política de vender todo, de privatizar todo. Es algo que comenzó con el gobierno de Michel Temer, no es algo que vaya a iniciarse ahora, pero es una profundización que avanza sobre las reservas de petróleo en el mar; la privatización de las tierras para los extranjeros, algo que está prohibido en Brasil; la venta de compañías aéreas y aeropuertos.
–¿En línea con el poder económico?
–Más aun, días después del primer turno, Bolsonaro hizo declaraciones que inquietaron mucho al mercado, porque decía que no quería privatizar el Banco de Brasil, ni la Caja Económica Federal, ni la empresa de energía Electrobras. Con eso el dólar disparó, la bolsa cayó mucho, lo que hizo que rápidamente cambie su discurso. Probablemente le hicieron saber que su único camino es el camino del mercado, que no tiene opción. Ahora él mismo dice que la participación del gobierno brasileño en las compañías estatales alcanza algo así como 500 mil millones de reales, valor que podría ser utilizado para acabar con la deuda pública, y así la economía puede comenzar a crecer. Pero el problema es que cuando no tenemos más los bancos, no tenemos más las compañías de energía, ¿cómo se podrá hacer para que el pueblo tenga acceso a estos servicios?
–¿Como trabajadores los afecta también?
–Hicieron una reforma laboral muy complicada que quitó los derechos de los trabajadores de una manera muy profunda. Intentaron la reforma de las jubilaciones pero no lo lograron, pero con un gobierno de Bolsonaro todo eso sería profundizado.
–¿También los afecta a ustedes como trabajadores de la educación?
–Sí, hay que hablar también de derechos sociales, porque Bolsonaro es racista, es homofóbico, y en toda la lucha que tuvimos estos años para garantizar el acceso de los pobres a la universidad y del acceso de los jóvenes al mercado de trabajo tendremos un gran retroceso. La cosa más importante que Temer ha hecho en Brasil contra los derechos del pueblo fue la sanción de la Enmienda Constitucional 95, que durante 20 años va a impedir que el gobierno haga inversiones superiores a las realizadas por el anterior. Dos décadas, lo que implica una generación entera que no va a tener la oportunidad de ver crecer la universidad, de ver crecer el número de vacantes. «
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