«Sueño Stereo»: el último álbum de Soda cumple 25 años

Por: Ignacio Del Pizzo

Representó la incursión final de Gustavo Cerati, Zeta Bosio y Charly Alberti en una sala de grabación. Marcó el fin de una época y el comienzo de nuevas sonoridades en la escena local.

El 29 de junio de 1995 Soda Stereo lanzó “Sueño Stereo”, su último CD de estudio. Si bien la idea inicial del grupo era lanzar un disco doble, uno más vinculado con su estilo tradicional y otro “ambient”, esta propuesta no tuvo el apoyo de la discográfica, por lo que la banda se limitó a este trabajo de una docena de canciones en 53 minutos. La placa se grabó en Argentina y el Reino Unido, y marcó un quiebre en la discografía del trío, que en la posteridad publicaría únicamente registros de conciertos, recopilatorios y hasta “Sép7imo Día” tras el fallecimiento de Gustavo Cerati.

En “Sueño Stereo”, el cantante y guitarrista de la banda, junto a sus laderos Zeta Bosio en bajo y Charly Alberti en batería, apostaron por la búsqueda de nuevas sonoridades en la experimentación electrónica, un camino predecible si se tiene en cuenta su trayectoria. El arte de tapa del disco es uno de los más icónicos del rock nacional: en él, vemos dispuestos sobre lo que creemos es un sofá blanco, tres parlantes a modo de óvulos que actúan como línea de llegada de una cantidad considerable de micrófonos-espermatozoides. Así, como metáfora de un nuevo comienzo y no de un final, Soda Stereo nos da la bienvenida a su último trabajo con canciones originales.

La placa abre con una tríada de hits, a saber: “Ella usó mi cabeza como un revólver”, “Disco eterno” y “Zoom”. Luego es el turno de “El ojo de la tormenta”, la extraña “Efecto doppler” y “Paseando por Roma”, una canción que sobrevivió perfectamente bien al paso del tiempo y en nuestra contemporaneidad sería considerada como “moderna” sin lugar a dudas. El séptimo tema es “Pasos”, uno de los que más evidencia la experimentación electrónica que estaba viviendo la banda, precedido por “Ángel eléctrico”, la balada “Crema de estrellas” y “Planta”, un auténtico colchón de sonidos. El CD cierra con “X playo”, un tema instrumental basado en modulaciones digitales y “Moiré”, que continúa en esa tónica, pero suma presencia de instrumentos analógicos y hasta un susurro a modo de suave voz que nos conduce hasta el final de la placa.

Final que, como dijimos más arriba, abrazó un estilo era predecible: si algo caracterizó desde su fundación a Soda Stereo, fue ser una banda permeable a las influencias de la época que los atravesaba. Así, la identidad del grupo se forjó mixturando elementos musicales y estéticos heredados desde The Cure hasta Virus, pasando por New Order, TheSmiths y DepecheMode. La incursión electro-pop, continuando con sus bases rockeras, le sentaron muy bien al trío, que luego de “Sueño Stereo” decidió iniciar lo que sería el fin de su momento de mayor crecimiento y creatividad, justo en el pico de su popularidad. Se trató de un sueño en el que despertaron en 2007 para su gira “Me verás volver” que, tras los sucesos que la continuaron, representa al mismo tiempo otro sueño musical, stereo e inmortal.

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