Un exceso «criminal» en cumplimiento del deber

Por: Ricardo Ragendorfer

Los magistrados del Tribunal Oral de Menores (TOM) Nª2 le obsequiaron al policía Luis Chocobar –juzgado por el asesinato del ladronzuelo Pablo Kukoc, una condena de dos años de prisión en suspenso y lo inhabilitaron por cinco para ejercer cargos públicos. De modo que, transcurrido dicho lapso, el criminal (por lo menos ahora se lo puede llamar así) podrá nuevamente lucir algún uniforme para matar a otro pibe por la espalda.

Tal sentencia hasta fue 365 días más benévola que la pena solicitada por la fiscal Susana Pernas.

El hecho sucedió el 8 de diciembre de 2017, en el barrio de la Boca, luego de que un turista norteamericano fuera asaltado y herido a puntazos por Kukoc y un cómplice. A éste –cuya identidad se mantiene en reserva porque en ese momento era menor– le tiraron por la cabeza nueve años de prisión efectiva, aunque la fiscal pedía exactamente el doble. 

Pero concentrémonos en la situación de Chocobar.

En el juicio se reprodujeron repetidamente las imágenes captadas aquel día por una cámara de seguridad instalada en la esquina de Irala y Suárez. Allí se lo ve al suboficial disparándole seis balazos por la espalda Kukoc, de 17 años, ya caído por un tiro previo que le quebró un fémur.

Aquel homicidio desaforado y alevoso fue para la fiscal y los jueces nada más que un sencillo “exceso en el cumplimiento del deber”.

Aún así, el abogado querellante, Pablo Rovatti, no sin lamentar el carácter casi simbólico del fallo, dijo que “lo más importante es que el tribunal dictó una condena. Esto quiere decir que los jueces consideraron que lo que hizo Chocobar es un crimen. Y que ningún policía puede hacer lo que él  hizo, que eso está prohibido y es delictivo”. Rovatti es integrante del Programa de Asistencia y Patrocinio Jurídico de Víctimas de Delitos de la Defensoría General de la Nación.

Tal vez por esa razón, la sentencia no provocó el beneplácito de la exministra de Seguridad, Patricia Bullrich.

Había que verla ayer, en la explanada del edificio de Comodoro Py, al acariciar con atroz dulzura el barbijo del matador.

«Vos hiciste todo lo que tiene que hacer un buen policía”, le gritó al oído, como para que la frase fuera captada por los micrófonos de la TV. Luego, garrapateó en su cuenta de Twitter: “Condenaron a Chocobar, un policía que hizo su trabajo: defender a una víctima de un asalto e intento de homicidio. Esta sentencia condena a toda la sociedad: ¿qué policía va a querer actuar sabiendo que terminará juzgado? Lamentablemente, el relato pudo más que la verdad”.

También se pronunciaron en tal sentido otras voces, como la de Mauricio Macri y Waldo Wolff. Pero “Pato” estaba particularmente ofuscada. Al fin y al cabo, el cariz de la sentencia iba en detrimento de su afamada “doctrina Chocobar”, tal como fue bautizada durante su gestión la práctica indiscriminada de los fusilamientos extrajudiciales.

Para abordar este punto es necesario describir su marco propiciador: un escenario salpicado por la realización de “controles poblacionales”, así como se denominaban las razzias en barrios pobres; las constantes vejaciones a niños indigentes que circulaban en espacios públicos vedados para ellos por las leyes no escritas del apartheid; las capturas callejeras de adultos jóvenes por razones lombrosianas; el despojo de mercaderías a manteros y el sistemático hostigamiento a inmigrantes, entre otras delicias. Una dialéctica de la “seguridad pública” como valor supremo que el macrismo impuso en la vida cotidiana con siniestra eficacia.

En semejante contexto, la práctica del “gatillo fácil” y las muertes por tormentos en comisarías, eran la frutilla del postre. Pero es necesario aclarar que no se trató de un invento del macrismo. Ni es una exageración decir que todavía hoy la práctica del “gatillo fácil” cruza barrios y arrabales como un fantasma apenas disimulado. Y que se trata –por lo general– del único delito sin fines de lucro que cometen los uniformados. Aunque también hay casos –como el de Luciano Arruga– donde el homicidio se comete por la negativa de la víctima a robar para ellos.

En términos numéricos, desde el comienzo de la era democrática hasta fines de 2015, hubo 4737 asesinados por fuerzas de seguridad; es decir, un promedio de aproximadamente 152 víctimas anuales. Del total, 2653 murieron en casos de “gatillo fácil” y 2084, en situaciones de cautiverio, mientras que otros 73 fueron matados durante movilizaciones y protestas.

Pero bajo el régimen macrista tal conteo creció de manera exponencial: 1087 víctimas entre comienzos de 2016 y fines de 2018. O sea, 362 víctimas por año, lo cual establece una muerte cada 23 horas, según cifras coincidentes de la Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional (Correpi) y el Centro de Estudios Legales y Sociales (Cels).

Durante el ominoso paso de Bullrich por el Ministerio de Seguridad, los asesinatos policiales fueron una política de Estado. Y Chocobar, un ícono al respecto. “Quiero reconocer tu valentía y ofrecerte mi apoyo”, le soltó Macri apenas transcurrido un día del asesinato de Kukoc, al recibirlo en el despacho principal de la Casa Rosada. El asesino se sonrojó. Y Bullrich observaba la escena con una expresión entre cariñosa y comprensiva.

Ahora, este juicio oral fue una buena excusa para el reencuentro entre la presidenta del PRO y su conejillo de Indias más dilecto. «

Compartir

Entradas recientes

Carnaval en la provincia de Buenos Aires para recuperar la alegría y celebrar

Mucho más que feriados: el carnaval bonaerense estalla como un refugio de identidad y alegría…

1 hora hace

Escapadas: tres rutas para encontrar la esencia del Carnaval argentino

De la mística andina a los humedales correntinos, una invitación a vivir la fiesta popular…

1 hora hace

El periodista Quique Felman fue detenido en Miami: un depósito de un millón de dólares lo puso bajo la lupa

El cronista de TyC Sports fue demorado en Estados Unidos en una causa por presunto…

2 horas hace

Jorge Macri remueve a una funcionaria de confianza y pone a una persona leal a Angelici

Agustina Majdalani, hija de la ex número dos de la SIDE de Mauricio Macri, reemplazará…

2 horas hace

A un año del caso Libra, la Justicia exige celeridad y uno de los denunciantes afirmó: “Milei miente sistemáticamente”

La querella asegura haber probado la trazabilidad del dinero desde las billeteras cripto hasta el…

3 horas hace

Por cuatro días locos: el pronóstico del clima para el finde XL de Carnaval

Con contrastes marcados, calor y lluvias. Lunes y martes vuelve el sol.

3 horas hace

El Gobierno tilda de terroristas a los detenidos en Congreso mientras Monteoliva justifica la falta de arrestos in fraganti

La sucesora de Patricia Bullrich en la cartera de Seguridad intentó justificar la impunidad de…

4 horas hace

Rechazan el pedido de Cristina Kirchner para retirar la tobillera electrónica y ampliar visitas

La Sala IV de la Cámara Federal de Casación Penal ratificó las restricciones de la…

4 horas hace

«Como agua para chocolate» estrena su temporada final

La temporada definitiva de la adaptación del clásico latinoamericano retoma el pulso del realismo mágico…

16 horas hace

Por qué el Congreso no debería aprobar el Acuerdo Mercosur–UE

El acuerdo Mercosur - UE plantea más riesgos que oportunidades para la Argentina.

16 horas hace

Luis Cervera Novo: del circuito del horror al abrazo del barrio, en el juicio Pomar–Orletti

Comenzó el debate oral contra ex agentes de inteligencia ante el Tribunal Oral en lo…

16 horas hace

Con los números a favor: cooperativas, formalización y trabajo digno

El empleo privado registrado lleva 12 años estancado, mientras crecen formas precarias de inserción. Ante…

17 horas hace