Sucedió mientras hacía una cobertura del Festival de Cine de Mar del Plata.

Ciancaglini al regresar a Buenos Aires escribió la crónica en primera persona y en presente, escena tras escena. El primer cuadro de situación: «Alguien propuso ir a la plaza Cristobal Colón a tomar una cerveza; ahí había un kiosko que vende alcohol toda la noche. Luego supe que en Mar del Plata hay ley seca, que después de las 22 solo bares y restaurantes pueden vender alcohol, pero ahí estaba, a la vista de todos, lo que por eso mismo no advertí que era la excepción a esa regla.»
Mientras Ciancaglini y el grupo de colegas conversaban, bajaron cuatro patrulleros de un auto, de manera intimidatoria y a los gritos. El crítico se presentó como periodista del festival, le explicó que no estaba bebiendo ni molestando a nadie y que tenía derechos. Logró además tomar una fotografía a una de las policías del patrullero. Esta referencia personal y acto de registro hizo que los policías del patrullero con patente OGG 882 se abalanzaran sobre el periodista y lo llevaran esposado hacia el complejo Vucetich, primero, y en forma posterior a la comisaría del Hotel Provincial. En diferentes momentos, el crítico de cine les explicó que no estaba tomando alcohol. No obstante, completaron el acta adjudicándole infracciones a los artículos 72 y 74, del régimen contravencional.
En su crónica, Bruno detuvo la cámara en cada descripción de actitudes y vejámenes a los que fue sometido en un sistema de detención con acciones de realismo violento: sarcasmo, ironías, indiferencias, apretres, insultos y amenazas hasta el temor que le tomase el cuerpo, dejándolo sin reacción ni circulación en sangre.
A lo largo del relato, el periodista de lavaca aludió a partes de película que cubrió para su trabajo para reflexionar y preguntarse sobre lo que le sucedió aquella noche en la que se lo culpó sin controles de alcoholemias, pruebas y se le adjudicaron infracciones sin sustento.
En octubre de este año, en el barrio de Barracas de la CABA, Iván Navarro, integrante del medio gráfico autogestionado la Garganta Poderosa, sufrió represalias por haber denunciado a la Fuerza por torturas e intimidación. Los funcionarios de la Prefectura lo agredieron y amenazaron: Ahora van a cobrar todos, por habernos escrachado en los medios. La denuncia pública impactó en las redes por lo que el hecho de violencia institucional no pasó inadvertido. Hoy se investiga a los prefectos en una carátula por «apremios legales».
Para leer la crónica de Bruno Ciancaglini en lavaca podés acceder aquí.
También podés leer:
> Persiguen y amenazan a un joven que denunció a la Prefectura.
Las defensas buscan la anulación de indagatorias “a presión” y hasta que se declare nulo…
Este año se realizará nuevamente la Diplomatura en Equidad de Género en Salud. Las inscripciones…
A mediados del año pasado los trabajadores autogestionados habían denunciado la persecución política del gobierno…
El presidente no se quedó en el asado para senadores y diputados que le votaron…
La justicia comercial liquidó la empresa ARSA tras el fracaso de su concurso preventivo. El…
Una reunión de la mesa chica dio por perdida la posibilidad de revertir la ley…
La frase es del presidente de la Cámara de Comercio, Mario Grinman. Fue un día…
El matemático encabezará una jornada gratuita sobre inteligencia artificial, política y universidad. La propuesta promete…
La central obrera da por descontado que el Senado aprobará la ley el viernes. La…
La diputada provincial de Unión por la Patria, Ana Luz Balor, presentó una iniciativa para…
En medio de las versiones sobre la salida de Mariano Cúneo Libarona, el oficialismo avanza…
El proyecto que impulsa el oficialismo pretende excluir a las personas privadas de libertad del…