
La relación entre incrementos y mejoras en el servicio no son compatibles. La promesa de los 10 kilómetros de subte por año lidera la lista de promesas incumplidas del PRO en la Ciudad. Ahora bien, en Buenos Aires la tarifa costará 16,50 pesos, es decir, alrededor de U$S 0,42 dólares. Si tomamos la distancia de 10 kilómetros podemos observar que recorrer ese trayecto en subte cuesta U$S 0,06 dólares, dos veces más caro que hacer la misma distancia en el de Nueva York (U$S 0,03 cada 10 kilómetros y U$S 3 dólares en total) y cinco veces más que en el de México (U$S 0,013; en el DF el boleto vale U$S 0,28). Hay que tener en cuenta que estas dos redes, a diferencia de la nuestra, tienen mil y 207 kilómetros respectivamente, y permiten llegar a cualquier punto en esas ciudades.
Pese a contar con la red más antiguo de Latinoamérica, la de Buenos Aires -que data de 1913- es de las que menos amplió su extensión. Hoy tiene 61 kilómetros, cuatro más que la de Río de Janeiro, pero menos que la de Caracas (70 km), San Pablo (89,9 km), Santiago de Chile (118 km), México DF (207 km), París (219 km), Madrid (294 km), Londres (408 km), Nueva York (1000 km), por citar algunos casos.
A la hora de explicar por qué sube el boleto, los funcionarios de Sbase y del gobierno porteño afirman que se debe al contexto inflacionario y a la suba general de tarifas. En efecto, dos responsabilidades de las que deberían hacerse cargo.
Ahora bien, además, esta decisión esconde una errada orientación en la política de transporte. Está claro que el aumento de la tarifa implica pérdida de poder adquisitivo para los y las usuarias. Y que el tarifazo incluye la determinación de un proyecto asentado sobre las bases de un país pensado para ricos. Pero además, en cuanto al transporte, Buenos Aires avanza a contramano de las grandes ciudades del mundo: la tendencia a tener una tarifa cero.
Mientras acá no para de subir, en París y Berlín, por caso, están evaluando que las y los pasajeros no paguen nada. De esta manera podrían disminuir el uso de los autos y al mismo tiempo evitar multas de la Unión Europea por contaminación ambiental.
No se trata de casos aislados: en el mundo ya hay al menos 78 ciudades que tienen alguna modalidad de transporte gratuito.
La pregunta es ¿por qué no avanzamos también en ese sentido? Estamos en condiciones de pensar una política de transporte que contemple un subte de calidad, económico y más amplio, que nos permita llegar a todos los rincones de Buenos Aires. Si algo está claro a esta altura es que a este gobierno eso no le interesa.
Iris Avellaneda recibió en su casa a la hija del represor Miguel Clodoveo Arévalo, implicado…
Las tensiones entre el clan Menem y Santiago Caputo volvieron a aflorar. Sturzenegger cree que…
La norma modificada en Diputados se debatirá el viernes 27 de febrero en el Senado.…
La conducción gremial reunirá a su mesa chica el lunes y definirá el miércoles el…
El referente de Camioneros cuestionó la reforma laboral que impulsa Milei. Dijo que ataca "conquistas…
Hubo señalamientos duros del camporismo a los gobernadores del Norte. La posición de Kicillof y…
Las señaladas por la represión son Bullrich y Monteoliva, pero Macri hace su aporte.
Según especialistas, además de las derogaciones regresivas que contempla el proyecto, hay factores que complicarán…
El gobierno nacional se jacta de haber neutralizado la confrontación callejera. Tres dirigentes sociales analizan…
El cierre de la fábrica nacional en San Fernando tiene en vilo al sector del…
El acuerdo con Estados Unidos deja en evidencia un negocio en ascenso armado a la…
Para los funcionarios del gobierno, el ejemplo a seguir es Perú, que tiene 70% de…