Una mujer fue desalojada con sus dos nenas: “Es un adelanto de lo que será abril”

Por: Luciana Rosende

El decreto que prohíbe los desalojos aún está vigente, pero el Gobierno ya avisó que no lo extenderá. Hoteles que no aceptan niñes, subsidios escasos y familias en busca de un techo. Una postal que se multiplicará, advierten desde las Consejerías de Vivienda.

Analía vivía en un monoambiente de Once desde 2015. Por entonces compartía el alquiler con su mamá, pero falleció. Quedó sola con sus dos hijas pequeñas a cargo. Sin ayuda para cuidarlas, sólo pudo trabajar por horas en tareas de limpieza. La pandemia llegó para complicarlo todo y los pagos del alquiler se atrasaron cada vez más. Tras un juicio y pese a que aún está vigente el decreto que lo prohíbe, la mujer fue desalojada esta semana junto a sus nenas. Una amiga la alojó por unos días, mientras busca adónde ir.

“El drama de Analía es el de cientas familias y personas inquilinas y habitantes de espacios recuperados que, a pesar de estar aún presente la amenaza del COVID, son expulsades de las tierras y viviendas que habitan”, advirtieron desde Consejerías de Vivienda, espacio del que participa la mujer. Luego de que el Gobierno confirmara que no se prorrogará el decreto que congela los alquileres y prohíbe los desalojos en el marco de la emergencia sanitaria, desde las Consejerías advirtieron que el caso de Analía es “un adelanto de lo que será abril”: “No es difícil prever una ola de desalojos, y la imposibilidad de pago de miles de iniqulinxs que llevan acumuladas cuantiosas deudas, dada la falta de trabajo (sobre todo en el sector informal/precarizado) durante la pandemia”.

Analía trabajaba en una empresa de limpieza, en turno noche, mientras su mamá cuidaba a su hija mayor, hoy de once años. En 2019, tras una larga internación por una peritonitis, perdió ese empleo. En agosto, falleció su mamá. “Sin trabajo y sin mi mamá para ayudarme, no pude pagar más el alquiler. Le dije que le iba a juntar la plata, pero era imposible. La plata que tenía era para la comida de las nenas (ya que tampoco recibe la cuota alimentaria de los padres). Me empezó a hacer el juicio de desalojo en febrero de 2020 antes de fin de año llegó la primera carta”, cuenta a Tiempo.

“Después vino la pandemia y fue peor. Yo laburo por horas en limpieza. No tengo quién me cuide a mis hijas. El ingreso es día a día y con la pandemia no podía trabajar. Menos intentar pagar el alquiler. Ahora me desalojaron con mis dos nenas, de once y dos años. Me llegó una carta certificada el martes pasado y decían que tenía que dejar el departamento el primero de marzo, cuando mis nenas empezaban el colegio”. Analía embaló todo y esperó. El desalojo llegó el martes.

Un día después el Gobierno de la Ciudad le otorgó un subsidio habitacional: siete mil pesos. “Pero con eso no se hace nada. Averiguo hoteles, no aceptan niños la mayoría. Piden un mes de depósito, recibo de sueldo. Se achican las posibilidades”, lamenta. “No me explicaron por qué el desalojo si el decreto todavía está vigente. Si no yo tendría que haber tenido más tiempo para buscar. Estos días que no pude trabajar, ¿cómo hago para pagar un hotel de 15.500 donde me acepten a las nenas? Me han llegado a decir ‘una te aceptamos’. ¿Qué hago con la otra? ¿Las turno y las entro de a una? Llegás a ese punto de reírte de la situación.

Tenemos derecho a una vivienda, algo donde pueda estar a mis hijas y pagar a futuro”, pide.

Analía se acercó a las Consejerías cuando sentía que el abogado no le daba respuesta y los tiempos apremiaban. “Acá se lucha por la vivienda digna y poder tener algo, que nos den la posibilidad. No pedimos que nos regalen nada, que nos den la posibilidad de tener algo que a futuro se pueda pagar. Hay muchas casas cerradas de años que nos podrían servir a los que no tenemos vivienda para no tener que estar mendigando por siete mil pesos y tener que ir a una pieza”.

Compartir

Entradas recientes

Murió Michel Portal, el músico que reinventó el jazz europeo

El clarinetista y saxofonista francés cruzó el free jazz con la música contemporánea. Por qué…

7 horas hace

Del ajuste al favor: el ministro «motosierra» que contrató a su mujer por $114 millones

El gobierno de Javier Milei, que basa su capital político en el combate contra la…

11 horas hace

¿Tiene sentido el peronismo?: un análisis sobre los cambios culturales y la representación

El politólogo Sebastián Etchemendy polemiza con las visiones pesimistas de otros intelectuales. Sostiene que el…

1 día hace

El póker entre Milei y Macri por la coparticipación y el traspaso de la Justicia

Los operadores del presidente y el jefe de gobierno cerraron un acuerdo para avanzar con…

1 día hace

Reforma laboral: en Diputados la pulseada tiene un final abierto

Diversos sectores opositores acercan posiciones para rechazar ciertos puntos sensibles: el nuevo régimen de licencias…

1 día hace

A Milei le estalló la bomba menos pensada

El conflicto por los bajos salarios amenaza con expandirse en todas las fuerzas federales.

1 día hace

La inflación se acerca al 3% mensual y golpea de lleno sobre el relato oficialista

Mientras el gobierno celebra la emergencia de una legislación laboral "más moderna”, la suba de…

1 día hace

Con matices e internas el empresariado celebró la media sanción a la reforma laboral

El respaldo del sector privado al avance de la primera reforma estructural no estuvo exento…

1 día hace

No son sólo sondeos: tambalea el castillo del emperador estadounidense

En lo que va del año, Donald Trump suma una oleada de derrotas electorales, algunas…

1 día hace

Regresiva reforma laboral: cuando la salud se convierte en extorsión

La ley consagra un modelo imposible de encarnar para cualquier ser finito: el de una…

1 día hace

La CGT amenaza con “escalar medidas” mientras su interna se profundiza

El lunes la Central reunirá de urgencia al Consejo Directivo y podría anunciar un paro…

1 día hace

La colonia

Milei puede decirle “señor chatarrín” al supuestamente todo poderoso Paolo Rocca porque tiene el respaldo…

1 día hace