Una obra que se propone emocionar y hacer reír

Inspirada en Tío Vania de Chejov, El amor es un bien visibiliza un mundo donde las relaciones sociales llegan a un límite, pero en el que no falta el humor.

Con la llegada del verano la cartelera teatral porteña generalmente se resiente. Sin embargo, la confirmación de la reposición de El amor es un bien (propuesta que cuenta con la dirección y dramaturgia de Francisco Lumerman) encaja con la imagen de un oasis en el desierto. A partir del 6 de enero la obra llegará a El Camarín de las Musas, un crecimiento importante en su cuarto año en cartelera. 

Inspirada en Tío Vania (Antón Chejov), la obra relata desde una despojada puesta en escena la historia de Sonia y su tío Iván, que  viven en el sur de nuestro país regenteando un solitario hostel. El único huésped que tienen se llama Pablo, un médico joven que no sabe hasta cuándo va a quedarse en el lugar. Pero con la llegada de Alejandro –padre de Sonia– y su nueva mujer Elena, la convivencia empieza a incomodar a unos y a otros. En ese marco de fina tensión, la trama dejará expuesta una historia no exenta de soledades y dudas existenciales, donde domina el hastío diseñado por un director curioso como Lumerman. Fue su mirada la que finalmente encontraría la forma de ir al hueso del lenguaje teatral movilizando a los espectadores desde sus sentimientos más profundos.

«Esta es una obra que pasa por todos los estados y que al mismo tiempo nos es muy cercana. La verdad es que los miembros del elenco nos conocemos hace mucho como grupo y eso ayuda en la construcción de lo que pasa arriba del escenario. Creo que hay una actualidad que parte desde la mirada social y política que tiene la impronta de Francisco como autor. Y eso me parece que eso es lo que hace más interesante a esta propuesta, sobre todo porque se suma la calidad de Chejov, basada en los aspectos más humanos e intrínsecos de relaciones», sostiene Rosario Varela, una de las protagonistas de El amor es un bien.

«Esta es una obra para emocionarse, reír y pensar», avisa José Escobar, otro de los protagonistas centrales de la obra. El actor continúa: «Desde la primera lectura del guión sabíamos que esta iba a ser una instancia que nos iba a modificar profundamente. Nunca esperamos hacerla tres años y estar por empezar una cuarta versión del espectáculo. Eso es la esencia del teatro como hecho artístico, que algo pase dentro de lo otro». En ese contexto, el factor del tiempo no es poco, ya que no es usual que una obra permanezca en el tiempo durante cuatro años. «Irnos a una sala teatral más grande y que tiene a su propio público, también es una manera de sacudir el mapa. Haber llevado la obra de gira a varios festivales de teatro seguramente probó la eficacia de un texto que se fogueó en salas más intimistas, espacios donde comenzó todo y que ahora comienza a migrar», concluye Varela. «

El amor es un bien, de Francisco Lumerman. Sábados a las 22:30 en El Camarín de las Musas, Mario Bravo 960. Desde el 6 de enero.  

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