Los 24 y 25 de diciembre suelen generar emociones encontradas que este año podrían agudizarse. A continuación, un puñados de propuestas que saltean los mandatos tradicionales para, desde el humor y/o cierta mirada disidente, regalarnos buenos momentos relacionados con el arbolito y sus circunstancias.

Merece una mención especial, un poco a modo de homenaje, La vida de Brian (1979): allí no se festeja Navidad pero se explica el origen del Cristianismo, condición sine qua non para la existencia de la Navidad, claro. Y también porque le propuso al mundo no tomarse las cosas tan en serio, en especial si eran cosas en las que uno creía.
Rare Exports: A Christmas Tale (Finlandia, 2010)
Como gente a la que le gusta el tango, los fineses tienen imaginación. Jalmari Helander se atreve a descubrirle la cara a Papa Noel. Claro que hay un niño en el medio con su ilusión y todo eso, pero todo empieza por la ciencia, como corresponde a la cultura nórdica: un grupo de científicos que está investigando en el norte de Finlandia la existencia de una misteriosa criatura, está a punto de develar lo que tantas generaciones de niños del mundo quisieron descubrir: la cara de Papa Noel.
De mendigo a millonario (Estados Unidos, 1983)
Tres jóvenes Dan Aykroyd, Eddie Murphy y Jamie Lee Curtis le dan vida a esta comedia surgida de la mano de la creciente ola de meritocracia que a uno y otro lado del océano iban imponiendo Margareth Tatcher y Ronald Reagan. Los dos primeros son los protagonistas/víctimas de una apuesta que consiste en ver quién es mejor en lo ajeno: si el blanco rico Aykroyd (y corredor de bolsa) como pobre, o el pobre negro y estafador de poca monta Murphy en la Bolsa. Ideal para ver en tiempos en los que, pese a todas las muestras en contrario, aún se discute la existencia de la meritocracia.
El extraño mundo de Jack (Estados Unidos, 1993)
Guiado por la nostalgia de una infancia que tal vez no haya sido tan buena como se cree pero que al menos permitía soñar, la película escrita por Tim Burton y dirigida por Henry Selick lleva a ese territorio desconocido al que siempre invitaba la niñez: hacerse de amigos apenas dé la ocasión. Así, el señor Jack Skellington, decidido a mejorar la Navidad, entra en colisión con la tradición, que incluye el secuestro de Santa Claus y otros cambios macabros. Sólo la empatía de ciertos infantes (de edad o no) lo salvará del bochorno total, y al resto de la humanidad de la desesperación que le provoca lo distinto.
No se jugaría las fechas de todas las categorías previstas desde el jueves 5 al…
El conductor de una Amarok puso en peligro a otros conductores de cuatriciclos y al…
La "Conferencia de Jefes de Defensa del Hemisferio Occidental" que reunió a destacadas militares de…
El legislador provincial del Frente Amplio por la Soberanía (FAS), Fabián Palo Oliver, denuncia al…
El traslado de competencia está incluido en la reforma laboral. Hay en riesgo más de…
El trío canadiense anunció su vuelta al país con una fecha en el Movistar Arena.…
El cierre de la fábrica de neumáticos Fate desató una nueva polémica en la previa…
El tribunal de Casación no trató el fondo del planteo, declaró inadmisible la apelación de…
El actor sostuvo en una entrevista que el presidente no abandonará voluntariamente la Casa Blanca…
El film, dirigido por Joaquín Lucesoli, se puede ver de manera gratuita en la plataforma…
Este insumo surge de procesar restos agrícolas mediante la técnica de pirólisis. Se obtiene un…
Las ferias y fiestas productivas se consolidan como un termómetro de la economía rural. Quinteros…