Veinte textiles cooperativas vuelven al trabajo y producen 200 mil barbijos

Por: Jonathan Raed

Dan sustento a unas 300 familias. Tenían frenada la producción por la pandemia y lograron una licitación del ministerio de Salud.

Una veintena de cooperativas que da sustento a unas 300 familias vieron sus producciones completamente frenadas, producto de la crisis sanitaria provocada por la pandemia del coronavirus. Como parte de la Red Textil Cooperativa, reinventaron su producción a la confección de barbijos y obtuvieron la licitación para fabricar 200 mil unidades.

Una de estas cooperativas es Patria Grande, constituida en 2007, en La Plata. El presidente de la cooperativa, Martín Micucci, contó que “del macrismo, salimos muy golpeados y endeudados, nos destruyó” y que “esperábamos un 2020 de repunte, cuando llegó la pandemia y nos terminó de liquidar”.

La producción de barbijos, a partir de una licitación lograda en el ministerio de Salud, les permitió reencausar a Patria Grande. “Hacemos para privados, también, pero con el Estado llegó la posibilidad de hacer un volumen importante. Esta reconversión, tiene que ver con la fuerte demanda y con la capacidad organizativa de poder bancarse este tipo de laburos”, aseguró Micucci.



Patria Grande debe su nombre a estar integrada por 40 personas de distintos países sudamericanos. La gran mayoría de estas personas son mujeres que encuentran en el rubro textil la forma de sostener a sus familias, muchas veces monomarentales. Una de estas trabajadoras es Marleny Jara Toledo, oriunda de Perú, que trabaja desde hace diez años en la cooperativa.

“En Perú, hacía tareas de desarrollo social. Acá, tuve que acomodarme. Estamos unidas en este esfuerzo para poder demostrar nuestra capacidad como costureras en este gran desafío. Somos mujeres de Bolivia, de Paraguay, de Perú, de Argentina que prestamos nuestro trabajo y, de no ser por esta cooperativa, no tendríamos la posibilidad de trabajar y de generar otros trabajos”, explicó Marleny y agregó: “Porque esto es un trabajo en conjunto; sin las costureras, tampoco va a tener trabajo la persona que está en corte o en diseño. Es una colaboración mutua”.

Cristina Pacha Mendoza, integrante de la cooperativa de La Matanza Amuyén –que significa Caminemos Juntos, en mapuche- apuntó: “Cuando uno es cooperativista, tiene muy instalada la parte solidaria y sabemos que tenemos que salir adelante todos juntos. No solo a nivel trabajo, sino también a nivel país. Confeccionar estos barbijos, que son tan importantes hoy en día para nuestra sociedad, es una tarea que hacemos con mucha responsabilidad y alegría”.

Red Textil Cooperativa está integrada por unas 80 fábricas en todo el país. Las 20 que lograron la licitación pertenecen a la provincia de Buenos Aires.

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