El cine argentino brilla en Venecia: María Aparicio ganó en la categoría de mejor película con “A veces me entra tristeza, otras veces rebelión”

La joven directora cordobesa obtuvo el máximo reconocimiento de las Giornate degli Autori por su cuarto largometraje. La distinción llega en un momento paradójico: mientras el talento local cosecha reconocimiento internacional, el Gobierno de Milei profundiza el ajuste sobre el sector audiovisual.

A veces me entra tristeza, otras veces rebelión, de la joven cineasta cordobesa María Aparicio, obtuvo el premio a la mejor película de las Giornate degli Autori, una de las secciones paralelas del Festival de Venecia. El reconocimiento, anunciado este viernes, vuelve a poner al cine argentino en el centro de uno de los principales festivales del mundo y llega en un momento particularmente adverso para la producción nacional.

La película fue distinguida con el GdA Director’s Award, máximo reconocimiento de las Giornate degli Autori, y se impuso entre los diez títulos que participaron de la competencia. El jurado destacó una obra que cruza ficción y documental para reflexionar sobre el trabajo, la inmigración, los privilegios y las formas de pertenencia. Para Aparicio, el premio representa un nuevo paso en una trayectoria que ya había recibido reconocimiento internacional.

El galardón también adquiere una dimensión política inevitable. Mientras el Gobierno de Javier Milei sostiene una política de ajuste sobre el sector audiovisual y desfinancia el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA), una película argentina vuelve a ser reconocida en Venecia. No es solamente una buena noticia para su directora: también funciona como una respuesta concreta a quienes durante los últimos años instalaron la idea de que el cine nacional es un gasto prescindible.

Los números permiten dimensionar el contraste. Según un análisis de Chequeado basado en datos presupuestarios, el gasto del INCAA cayó 49,1 por ciento en términos reales durante 2024 y volvió a retroceder en 2025. Ese año, el fomento a la producción cinematográfica registró una caída real del 81,8 por ciento respecto de 2023. La política del Gobierno también modificó de manera profunda el funcionamiento del organismo y redujo los recursos disponibles para el desarrollo de nuevas películas.

En ese escenario, la película de Aparicio adquiere una dimensión que excede el premio. Su recorrido internacional demuestra que la producción argentina no se agota en Buenos Aires ni depende de nombres instalados. También habla de una comunidad de cineastas, productores, técnicos y artistas que continúa buscando formas de hacer películas en condiciones cada vez más adversas.

La película sigue a Eva durante una estadía en Madrid, donde conoce a un historiador argentino.

A veces me entra tristeza, otras veces rebelión es el cuarto largometraje de Aparicio, después de Las calles, Sobre las nubes y Las cosas indefinidas. La película fue realizada entre Argentina y España y parte de un encuentro en Madrid entre Eva, interpretada por Eva Bianco, y Dante, un historiador argentino interpretado por Roger Koza. A partir de ese vínculo, la directora construye una historia que cruza trabajo, identidad, migración, memoria y pertenencia.

El título proviene de un verso de “Milonga del peón de campo”, de Atahualpa Yupanqui, y condensa buena parte del espíritu de la película. El jurado de las Giornate degli Autori destacó justamente la capacidad de la obra para hacer convivir la tristeza y la rebelión, y para abordar cuestiones políticas y sociales a través de una narración íntima, atenta a los pequeños gestos.

Eva Bianco protagoniza una historia que cruza trabajo, migración y pertenencia.

Para Aparicio, no se trata de una llegada inesperada. Las calles, su ópera prima, había ganado el premio a la mejor película argentina en el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata. Sobre las nubes obtuvo luego el premio principal de la competencia internacional del Festival de Valdivia, mientras que Las cosas indefinidas tuvo también un amplio recorrido por festivales internacionales. La cineasta cordobesa viene construyendo así una obra reconocible, sostenida en una mirada personal y alejada de las fórmulas más previsibles.

El premio de Venecia no resuelve la crisis que atraviesa el cine argentino ni reemplaza una política pública de fomento. Pero deja una evidencia difícil de discutir: incluso mientras el Gobierno de Milei reduce los recursos, cuestiona las políticas de apoyo y desarma buena parte de la estructura que permitió desarrollar una cinematografía reconocida internacionalmente, las películas siguen apareciendo, circulando y ganando.

Y cuando una de ellas llega hasta lo más alto de una competencia en Venecia, no habla solamente de una directora. También recuerda todo lo que el cine argentino fue capaz de construir y todo lo que todavía puede perderse si se insiste en dejarlo librado a su suerte.

A veces me entra tristeza, otras veces rebelión

Dirección: María Aparicio Guion: María Aparicio. Elenco: Eva Bianco (Eva), Roger Koza (Dante).

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