Verano detox: algo me pidió salir de las redes

Por: Cecilia Castillo

Decidí cerrar Instagram en verano. Pero no a pesar del verano: por el verano. No sé si vuelvo. Ojalá que no. Seguro que sí. No lo sé. No es una promesa. Es una pausa sin definir.

Desactivo mi cuenta de Instagram. Ya había desinstalado e instalado mil veces la aplicación. No funcionó. Pasé mucho tiempo viendo videos de monitos bañándose, perros perdidos que se reencuentran con sus familias, de motorhomes lujosas, de frases de autoayuda y tips para vivir mejor. Ninguno decía que me vaya de las redes. Mi cuerpo sí. Mi ansiedad, también.

Antes de cerrar los ojos: celular. Antes de sacarme el mordillo que uso para dormir: celular. Antes de dar un beso de buen día: celular. Mis pupilas son dos pantallas sin brillo. Mi cabeza pesa más que antes. ¿Mi cuello? No lo encuentro. Mi papada ya tiene una sonrisa fija. Nos acostumbramos a vivir en una galería grotesca del mostrar: mostrar qué estoy comiendo, a dónde viajo, lo feliz o lo triste que me siento. La ropa que uso. El libro que leo. La pileta gigante en la que me sumerjo. La pelopincho en el balcón. El mar. La montaña. La planta en la ventana. El plato que me estoy comiendo porque salí a cenar afuera. La familia vestida de blanco. La familia vestida de negro. El perro. La soledad. Historias compartidas no para decir algo, sino para controlar si alguien las ve. Si reaccionan. Si ponen un corazón, un fuego o un silencio. Festejar si lo hacen. Decepcionarse si no. Interpretar vínculos, deseos y rechazos a partir de emoticones. Acción-reacción. Inercia. Afuera, cada vez menos sabemos qué es el afuera.

Entonces me fui de las redes. ¿Y ahora cómo hago para difundir mi taller de escritura? ¿Cómo sigo el crecimiento del hijo de una compañera de la secundaria? ¿Cómo cocino sin las recetas que me manda mi madre por inbox? ¿Cómo sigo mi día sin saber qué me dicen los astros, la numerología y la luna? ¿Por dónde me va a hablar ese casi algo? ¿Y mi ex? ¿Y mi ego? ¿Qué voy a hacer ahora con el tiempo?

***

Decidí cerrar Instagram en verano. Pero no a pesar del verano: por el verano. No sé si vuelvo. Ojalá que no. Seguro que sí. No lo sé. No es una promesa. Es una pausa sin definir.

Porque el verano no es una estación más. Es una consigna. Un mandato. Es el de los comienzos forzosos. Hay que disfrutar. Hay que moverse. Hay que viajar. Hay que mostrar que se está bien, o al menos mejor que durante el año. El verano se volvió una bitácora visual obligatoria: el paisaje, el viaje, el mate frente al lago o la cerveza artesanal en algún pueblo con nombre pintoresco. El pasaje comprado con meses de anticipación. El auto cargado hasta el techo. La valija llena de bikinis. El hotel boutique. La cabaña simple pero perfectamente decorada. Obligarse a salir a caminar, esta vez sí, voy a empezar. El cuerpo bronceado, entrenado, comparado. La economía comparada. ¿La felicidad comparada?

Pero no es solo una cuestión de ganas, es una cuestión de plata. En una Argentina devorada por leones, el verano exhibe diferencias que durante el año se disimulan un poco más. Con una amiga hablamos de lo mal que nos sentimos por no poder llevar a los chicos a ningún lado. De la vergüenza. De la culpa. De la sensación de estar fallando. Como si el verano fuera una evaluación y quedarse fuera equivaliera a desaprobar. ¿Te vas a algún lado?, preguntan. ¿Quiénes? El eco social.

Por eso me anoté en un club, para poder llevar a mis hijos a algún lado. Pensé en algo simple: pileta, pasto, sombra, chicos corriendo. Un verano posible, real, presente. Donde el celular tenga que quedar alejado en la mochila para cuidar que no se moje. Pero ayer vi algo que me descolocó: una nena nada mientras su mamá la filma sin mirarla. “Vamos, vamos”, le dice. Y la nena salta. “Otra vez salió mal”, le repite con un tono menos simpático que el anterior. Y así siguen durante un rato. Plano general. Plano detalle. Repetición. TikTok. La nena sale del agua buscando una mirada que no llega. La madre revisa el video. Las dos están en el mismo lugar, pero no en el mismo momento.

***

Siento que salir de Instagram en verano es correrse un poco de esa escena. Tampoco una pose de nihilismo barato, ni de proezas outsiders contra algo llamado sistema. Solo la tenue intención de dejar de medir el descanso con la regla ajena. Dejar de convertir cada instante en contenido. Recuperar algo mínimo: que no todo sea visto, narrado, que no todo quede guardado fuera de los recuerdos.

Hace un par de años, una escritora con la que hice un taller me hizo un planteo bastante serio de por qué no le likeaba sus publicaciones. No era que no las hubiera leído —sí las leía, sí le decía en persona que me gustaron—. El problema era otro. El gesto ya no era mirar, era marcar presencia. Dedito arriba. Corazón. Validación. Una prueba de afecto digital obligatoria. Ella estaba realmente molesta o afligida por la situación. Yo no supe qué responder. Me sentí en falta.

Reconozco que los primeros días sin redes fueron raros. Innumerables cantidades de veces intenté entrar a la app y en el momento registré que ya no la tengo. Dopamina. Mi cuerpo busca el celular sin permiso de mi mente. El tiempo muerto sin scrollear se hace denso. Empiezo a ir al baño con las manos vacías. Leo las instrucciones del shampoo, como hacía en mi infancia. Descubro que Instagram no solo ocupa tiempo: lo tapa.

Hace dos días quise entrar a un documento del Drive que tenía que editar y, sin darme cuenta, escribí instagram.com. La página estaba bloqueada. La había bloqueado antes de desinstalar la cuenta, para evitar la tentación. Apareció un perro que decía: “Buen intento. Bloqueaste este sitio por alguna razón”. Pensé en hacer una lista de razones. No la hice. Pero sí decidí empezar a escribir un Diario Detox. No sé hasta qué día llegaré.

Pienso que tal vez no se trate de demonizar las redes “sociales”, sino de animarse —incluso en verano— a un gesto mínimo y radical: correrse. Por un tiempo nomás, quién sabe. Al fin y al cabo, el verano, las redes y nuestras vidas se tratan del tiempo. Tal vez sean esas las vacaciones que nos debamos tomar en esta estación que exige felicidad. ¿Elegir el silencio puede ser una forma de descanso y de cuidado? El celular vibra, parece una notificación. La pantalla te habla: agarrame. Cuesta. Cuesta mucho. Será porque el tiempo también es una cuestión de elecciones.

Compartir

Entradas recientes

Mediciones privadas arrojan una inflación de hasta el 3% por la presión de los servicios públicos y la carne

Así lo indican los informes de FIEL, OJF y PxQ. En Córdoba, un relevamiento del…

9 horas hace

Uno por uno: de qué tratan los proyectos de ley que anunció Kicillof y serán enviados a la Legislatura bonaerense

El gobernador quiere crear un marco para regular el trabajo de las plataformas digitales, busca…

9 horas hace

La empresa constructora, en el centro de la investigación tras el derrumbe en Parque Patricios

Se trata de la empresa Constructora Sudamericana (COSUD). El hecho ocurrió en un complejo habitacional…

9 horas hace

Jueces, fiscales y defensores bonaerenses le pidieron a la Provincia participar de las paritarias

En una medida sin precedentes, el Colegio de Magistrados y Funcionarios del Poder Judicial de…

10 horas hace

$Libra: hallan borradores de un «acuerdo confidencial“ entre Milei y Hayden Davis 15 días antes de la criptoestafa

Fueron encontrados por peritos informáticos en un celular de Mauricio Novelli. El 30 de enero al que…

10 horas hace

Macron también rechazó las acciones militares de Estados Unidos e Israel: “Están al margen del derecho internacional”

El presidente de Francia no acompañó las decisiones de Donald Trump y busca una “tercera…

10 horas hace

Mojtaba Jamenei, hijo del ayatolá asesinado, fue elegido como nuevo líder supremo de Irán

Aunque el sistema iraní no es formalmente hereditario, el nombramiento rompe con la tradición clerical para…

11 horas hace

Guillermo Francella: “No hay trabajo, el panorama es desolador”

El protagonista de "Homo Argentum" describió un escenario crítico en el país. Sus palabras impactan…

11 horas hace

Trump anunció que EE UU rompe “todo el comercio con España” porque Pedro Sánchez le negó el uso de bases militares

El presidente del Gobierno español no permitió que EE. UU. utilice su territorio en medio…

11 horas hace

Rubén Blades vuelve a la Argentina y se despide de los escenarios

Tras pasar por Estados Unidos y Europa, el artista panameño se presentará junto a la…

12 horas hace

Salud escolar en CABA: retorno de enfermedades, aparición de nuevas problemáticas y falta de registros

El boletín epidemiológico, ASIS y la auditoría porteña, determinaron que los ajustes en el sector…

12 horas hace

El Gobierno acelera con la agenda legislativa y activa el debate por la ley de Glaciares en Diputados

Tras la apertura de sesiones ordinarias por el presidente Javier Milei, el oficialismo empieza la…

12 horas hace