“Poder mirar Villa Itatí de otra forma es la verdadera poesía”

Por: Patricio Féminis

El poeta y periodista Elvis Báez, de 35 años, habla de su libro "Conciencia y clase: crónicas de un villero", que presenta crónicas periodísticas, relatos y poemas ambientados en Villa Itatí.

Elvis Báez escucha los sonidos en la noche de Villa Itatí, el inmenso barrio de emergencia en Quilmes donde conviven 50 mil personas en casillas precarias -muchas veces sin servicios elementales- y respira poesía: “Mi voz poética es la de los vecinos, de la comunidad, de los pasillos, que son como las venas que tenemos. Y en los pasillos encuentro gente rota, sin un horizonte. Está el consumo problemático de drogas, la discriminación y la demonización a las villas”. Contra ello Elvis Báez batalla en su libro Conciencia y clase: crónicas de un villero, que contiene crónicas periodísticas, relatos y poesía: el universo de Villa Itatí se despliega con crudeza, pero también con luminosidad, ternura y resistencia. El barrio cauteriza con poesía.

Conciencia y clase fue editado por Desde adentro, un proyecto de jóvenes que ya publicó tres libros y desarrolló cortometrajes y videoclips vinculados a los barrios populares. Muy en sintonía con el propio Elvis Báez: además de poeta es periodista y dirige y coordina Itatí TV, un medio comunitario que busca fortalecer la identidad barrial y la comunicación popular, y fue parte de Comunicación y reflexión villera, entre otros proyectos. En Conciencia y clase denuncia la negación histórica de Villa Itatí y, con diversos tonos y registros, describe la adicción de los jóvenes al paco, la discriminación territorial, la falta de acceso al agua y a las cloacas y la resiliencia en los barrios populares. Pero, ¿qué es para él la poesía?

“Con la poesía le devuelvo la humanidad que merece al periodismo”, dice Báez, de 35 años. Y lo explica: “El periodismo tradicional muchas veces aborda de manera bestial lo que pasa acá en Itatí. Yo con la poesía trato de entrar en otra naturaleza, que me permita tener otro tratamiento de la realidad de estos lugares. Yo siempre recalco que no sólo soy un comunicador, o poeta o periodista. Primero que nada soy un vecino, un militante y un pibe que trata de contar algo con las herramientas que tiene. Por un lado está el periodismo, para denunciar situaciones o hechos que ocurren acá, y luego está la poesía, que me da mucha sensibilidad a la hora de pensar lo que está pasando en el barrio”.

Foto: GENTILEZA DE ELVIS BÁEZ

La voz poética “es algo que late al mismo tiempo y que va de la mano”, dice Báez, de cabello negro y lacio. Sus ojos brillan cada vez que enarbola la poesía como un arma de creatividad, fortaleza y acción comunitaria. Conciencia y clase, de 96 páginas, se lee con velocidad, conmoción y también emoción ante las historias, los personajes y las reflexiones que hace Báez sin perder ritmo y musicalidad. “Con la poesía trato no de romantizar lo que nos pasa -dice-: busco generar un poco de amor y describir que estamos rotos por un montón de cosas. Yo lo hago como un diagnóstico de esto y miro siempre alrededor en Villa Itatí”.

Cantos a Villa Itatí

¿Y qué observa? “Más allá de la cobertura amarillista que genera un medio convencional o también un YouTuber, todavía hay gente que hace lo que no tiene que hacer, como salir a robar. Nosotros sufrimos inseguridad acá adentro. A mí me roban en Villa Itatí y por ahí es un pibe con el que jugábamos a la pelota, pero que está perdido en la falopa. Hay una zona, el Acceso Sudeste, donde siempre pasan cosas malas: ahí está el paco, el consumo de crack. Y después hay otras zonas más urbanizadas donde hay precariedad, pobreza, y yo a través de la poesía trato de mirar con profundidad y volver a escuchar con atención. Te tirás en el piso, te prendés un pucho y te ponés a captar lo que pasa: yo rescato eso con la poesía”.

Con el periodismo “es más objetivo, más palo y a la bolsa, pero se trata de no caer en el golpe bajo sino de contar lo que sucede y de humanizar a los vecinos de Villa Itatí. Los medios convencionales o los YouTubers te ponen el titular de ‘la villa más peligrosa’, pero no se paran a escuchar que en un pasillo hay una piba que por ahí está en el consumo y que tiene el sueño de ser cantante. Yo voy en contra de contar con amarillismo la marginalidad, estigmatizando a los vecinos. Por eso creo que la poesía me da mucha cadencia; con el periodismo es mucho más formal. Con la poesía me siento más libre, sin techo, y trato de fusionarla con la crónica periodística. Mi objetivo es que sea una crónica poética”.

Y Elvis Báez escribe: “El pasillo se ve abarrotado acá en Villa Itatí, lleno de pibes cansados y desahuciados, esperando lo que más quieren, esa dosis que te paraliza la sangre y aumenta tu adrenalina. En el barrio se escucha que la guita no alcanza y entre los pasillos los pibes tirados y los ladrillos parecen musitar otro ayer”. También poetiza: “Somos aquellos que dejamos el miedo atrás para traer otras imágenes de luchas posibles, entre nieblas que afloran y peleas en las calles, con vientos que llevan y buscan mensajes. Soy rebelde porque existe el amor. Soy rebelde porque te vi ayer y no quiero que te vuelvan a herir. Soy rebelde porque tengo memoria. Soy rebelde porque resisto, porque no desisto, porque existo”.

En carne propia siempre vivió el pertenecer a Villa Itatí: “A la hora de buscar un laburo -cuenta Báez- muchas veces tuve que ocultar mi DNI, mi lugar de residencia. Mi forma de vestir o de hablar también. Ya decir que sos de una villa te limita en un montón de cosas. Hay mucha gente que todavía no puede entender que acá uno también tiene la capacidad de poder salir adelante estudiando, laburando. En Itatí hay mucha gente que quiere prevalecer. Con la poesía trato de reivindicar, de resignificar una forma de contar cómo se vive dentro de un barrio. Y no soy el primero que lo hace. Yo trabajé en La Garganta Poderosa y colaboro con Mundo Villa, con Sudestada y con otros medios alternativos”.

Pero hoy “estoy más concentrado en seguir dándole forma a mi voz poética para contar lo lindo y lo feo que hay en el barrio. Yo no oculto nada de eso, sino que trato de ponerle la tinta a lo que ya existe sin ocultar los matices. Itatí es un barrio con mucha organización e historia. Aquello que cuesta conseguirse, el barrio lo consigue”. Aunque faltan enormes cosas: “Hay sectores del barrio donde todavía no llegó el agua potable y hay gente que está cargando el balde. Pero veo un gran compromiso de los vecinos a la hora de las urgencias y de las necesidades: de laburar codo a codo para conseguir algo como el agua. También está el vecino que elige el sálvese quién pueda. Yo trato de reflexionar acerca de todo ello”.

Escribe Báez: “En la villa el sol se levanta. Sobre las calles, una luz que brilla. Gente laburadora, al alba, sus manos ásperas y su fuerza. Religión, en sus corazones. Una fe que aún los sostiene. El trabajo, su pan de cada día, sus sueños, sus esperanzas. Pero la villa también es triste por la falta de oportunidades. Sus hijos, con talento y deseo, en el camino, sin rumbo. La villa, un reflejo de la vida, con sus luces y sus sombras”. Y está el arma poética: “Pero en medio de este caos persistente, la poesía surge, valiente y elocuente. En palabras danzantes y versos llenos de vida, se alza la esperanza, eterna y compartida”.

Foto: GENTILEZA ELVIS BÁEZ

¿Cómo trabaja Elvis Báez su voz poética? “Mi voz poética es de los vecinos, de la comunidad y de caminar los pasillos -insiste-. Algunos van muriendo, otros están en coma o están latiendo, pero sin vida. Ese diagnóstico que yo hago, en el libro, es para identificar lo que nos duele, pero también apunto a una clase muy opulenta, a una parte de la sociedad que tiene verdaderos privilegios. Y también hay una clase media no pudiente que no es ajena a lo que nos pasa a nosotros. Pero bueno, frente a todo ello yo encuentro en la poesía una forma de sentirme bien, de darme existencia. Y cito a Alejandra Pizarnik: ‘La poesía me salva’. Porque es complicado: por momentos hacer poesía es como caer en un mar de sufrimiento”.

Elvis Báez lo ve claramente: “Es como que me termino ahogando yo mismo de sentimientos. Es una lucha entre la razón y la emoción. Porque me cuesta vivir acá: no digo que con lo que pude aprender esté viviendo bien, pero el periodismo y la poesía me permiten hacer lo que amo, que es comunicar, ya sea contando una noticia, mostrando una foto, haciendo un informe, un video o una poesía. Porque yo creo que la verdadera poesía es la belleza de poder mirar Villa Itatí de otra forma. Y creo que eso se da cuando uno empieza a tener más tacto sobre lo que vive. Yo resignifiqué un montón de cosas y hoy estoy orgulloso de poder darles identidad a las distintas historias de Villa Itatí. Ante todo, yo me siento un canal”.

Compartir

Entradas recientes

Bariloche declaró la Emergencia Climática por las tormentas de nieve que paralizaron a la ciudad

En un comunicado, la Municipalidad recomendó evitar la circulación de vehículos particulares y limitar los…

11 mins hace

Canciller de Brasil: «Las provocaciones de Milei no tienen antecedentes en 200 años de historia de relaciones bilaterales»

Mauro Vieira recibirá al embajador argentino en suelo brasileño, para pedirle explicaciones por los dichos…

33 mins hace

«Blade Runner 2099» ya tiene fecha de estreno y promete cambiar para siempre el universo de la saga

La primera serie en acción real de la franquicia transcurre medio siglo después de Blade…

2 horas hace

Lula llama a consultas a su embajador por los exabruptos de Milei

El Palacio de Itamaraty convocó con urgencia a Brasilia a Julio Bitelli en respuesta a…

2 horas hace

Buddy Guy cumple 90 años y sigue demostrando por qué es el último gran rey del blues

El legendario guitarrista atraviesa un inesperado renacimiento gracias a la película "Sinners", se luce con…

2 horas hace