Así lo denunciaron en La Plata, donde la petrolera estatal estaría aplicando el "micropricing", que cosiste en subas mínimas pero permanentes que confunden al consumidor.

De ser así, se estaría de nuevo ante el proceso de «micropricing» que lleva adelante YPF y que consiste en pequeñas subas permanentes que pasan desapercibidas para el consumidor. Este comportamiento es permitido desde que el gobierno eximió a las petroleras de la obligación de anunciar sus cambios de precios.
YPF congeló sus precios el 1 de abril en el contexto del ataque de Estados Unidos e Israel a Irán. En ese momento, la petrolera de mayoría estatal aseguró que el congelamiento duraría 45 días, un plazo que expira el próximo viernes 15 de mayo. Aunque, según versiones que circularon este martes, la conducción de la petrolera esperará a que el Indec publique el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de abril el próximo jueves, un día antes.
Al igual que cuando sucedió el congelamiento, las empresas privadas que actúan en el mismo mercado (Axion, Trafigura con la marca Puma, y Raizen con Shell) esperarán la definición de YPF para ajustar también sus precios al público.
Las petroleras subieron sus precios en forma contundente a lo largo de marzo, con un promedio del 20%, tras un ascenso de casi el 100% del precio internacional del crudo Brent (de referencia en Argentina), que pasó de U$S 60 el barril a la zona de U$S 100, precio que se sostiene. Este miércoles, el Brent cotizaba a U$S 105 en los contratos de fin de mayo.
Las empresas del sector consideran que el precio al público está atrasado entre un 15% y un 20%. De acuerdo con opiniones de personas familiarizadas con el asunto, tanto los ejecutivos de YPF como los de las demás petroleras mantienen encuentros con funcionarios del gobierno a fin de ensayar caminos para que el alza de la nafta y el gasoil no derive en una suba sostenida de la inflación, una fórmula complicada de concretar por la vasta influencia que tienen los combustibles en la formación de todos los precios.
El traslado del vaivén de los precios internacionales en forma directa sobre el bolsillo de los consumidores implica la generación de una renta extraordinaria para las petroleras que producen en la Argentina ya que sus costos se mantienen estables mientras que su facturación crece al compás de la suba del petróleo. Del otro lado del mostrador, el conjunto de la economía, y especialmente los consumidores, ven reducidos sus ingresos.
Cabe recordar que los combustibles que se consumen en la Argentina son el producto del petróleo extraído dentro del país y procesado en refinerías locales. La idea de que esa industria solo es sustentable si se mueve con el precio internacional parece ser apenas una cobertura ideológica para impedir que se vea la enorme renta que se acumula en los balances de las petroleras.
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