Elegida como flamante presidenta de la Federación Internacional de Periodistas, la periodista y sindicalista peruana sostiene que hay una articulación global y patrones idénticos en este tipo de gobiernos.

-¿Qué lectura hace de la conformación de la nueva conducción?
-Es un tremendo mensaje. Además de mi caso en la presidencia, las otras tres representantes de Latinoamérica -todas mujeres- han logrado integrar el Comité Ejecutivo: está Carla Gaudensi, de Fatpren; Samira de Castro, de Brasil; y Adriana Hurtado, de Colombia. El hecho de que en la vicepresidencia esté Nasser Abu Bakr, del sindicato de periodistas palestinos, con el horror que significa hacer periodismo allí, es muy simbólico. Significa que el tema de Palestina sigue siendo y va a seguir siendo una prioridad en el seno de nuestra Federación. Palestina, Líbano, Ucrania mismo son lugares que no podemos perder del radar del hacer, porque el daño está hecho, pero nos tenemos que parar firmes para que ese daño no continúe en impunidad y siga avanzando.
-¿Cuáles son los desafíos de este mandato?
-El periodismo y la libertad de expresión, el ejercicio de ambos, viven un momento particularmente desafiante. Quizás primero empezando por el horror que están viviendo nuestros compañeros y compañeras en la Franja de Gaza, en el Líbano, en Sudán, o aquí mismo en Latinoamérica. Esta semana tuvimos el reporte de nuestro sindicato de México por el secuestro de la periodista Roxana Berenice Ramírez. El horror del ataque contra la vida de nuestros colegas y la impunidad en torno a esto, que es lo que cambia también con lo que hemos vivido en tiempos anteriores, nos sitúa en un escenario hiperdesafiante para quienes ejercemos el periodismo y para una organización global como la nuestra. Nosotros venimos de patrones en los que generalmente las demandas son al Estado para que asuma su deber de proteger el ejercicio periodístico. Hoy nos encontramos en escenarios donde esos propios Estados son quienes se han convertido en los principales actores que contravienen contra nuestra actividad. Es muy complejo y es cuando venir desde el Sur quizás nos juega con algo de ventaja. Nosotros hemos vivido dictaduras, censuras extremas y autoritarismos que seguimos viviendo y nuestros sindicatos también tienen décadas de tradición luchando contra eso. Entonces, es un momento particular, es cuando más organizados que nunca necesitamos estar.
-¿Hay patrones similares en la relación de la ultraderecha y el periodismo?
-Los patrones son idénticos, calcados, lo que demuestra que no son actuaciones individuales. Hay un nivel de articulación de la extrema derecha que tiene en foco no solo lo que son servicios públicos, sino especialmente en el periodismo. O sea, la extrema derecha en Argentina, Brasil, Perú, Colombia, España o Francia tiene siempre el objetivo siempre: primero vaciar el Estado, y eso pasa y afecta directamente a organizaciones que, como la nuestra, asumen al periodismo como un bien público. El primer ataque es a los medios públicos y hoy es más grave porque se da en un escenario en el que prima la desinformación y la anuencia de los grandes gigantes tecnológicos. Asumir la información como un servicio y un bien público es fundamental. Cuando atacas y haces que el Estado falte a su responsabilidad de garantizar espacios para brindarle a la ciudadanía información de calidad, lo que estás dejando es la cancha libre para que se multiplique la desinformación. Hay un fenómeno que se empieza a darse de la mano de la extrema derecha, que tiene esta red de medios para abonar a la desinformación e intentan desacreditar el propio periodismo desde dentro. Y ahí también es necesario no validar como medios de comunicación social o como periodismo, prácticas que en realidad son cajas de resonancia de propaganda política o de desinformación y que faltan un principio básico de nuestro oficio, como lo es la búsqueda de la verdad. Hoy se agrava este escenario en el que hay una clara sensación de que lo que se quiere es hacer implosionar el periodismo desde dentro, con lo necesario que frente al avance de la extrema derecha en el mundo.
-La FIP tiene mucho vínculo con Argentina. ¿Cómo ve la situación del gremio?
-Miramos la Argentina no solo desde la asunción de Milei, aunque desde ese momento ampliamos los reflectores porque sabemos que un gobierno de extrema derecha siempre pone el foco en desmantelar los medios públicos, en recortar el ejercicio de derechos y libertades. Tal vez el golpe más letal de ese intento de desmantelar el periodismo desde dentro sea el querer derogar el Estatuto del Periodista Profesional. Si ese golpe se consuma quien termina perdiendo es la ciudadanía, porque será letal para la libertad. Para nosotros, el estatuto ha sido ejemplo de lo que otras organizaciones sindicales pueden sostener, negociar y llevar adelante en sus países. Hoy se quiere descuartizar. Pero está el resultado de la lucha sindical: si no hubiera sido por el rol sindical, por el papel de Fatpren y SiPreBa, probablemente ese estatuto ya estaría derogado. Ahora hemos ganado tiempo para intentar la no derogatoria. Yo empecé en el periodismo hace varias décadas y en mis intercambios sindicales que tenía con Argentina, una de las cosas que veíamos como un prototipo y ejemplo a seguir era justamente el estatuto. Nosotros esperamos poder acompañar muy de cerca para intentar detener esta nueva embestida. La FIP tiene, y creo que eso habla muy bien de cuál es la naturaleza de la Federación, una consigna clara: si vamos a defender la libertad de prensa, cuando hablemos de eso no puede haber libertad de prensa si un periodista ejerce en un entorno de miedo, de pobreza o de condiciones laborales inestables. Nuestra misión no es solo defender la libertad de prensa solo como el ejercicio del derecho a informar y a saber, sino también desde la dimensión laboral de quienes ejercen o son canal para que la ciudadanía tenga ese derecho. «
El gobierno persigue, proscribe, difama e intenta silenciar y disciplinar a la prensa.
Keiko Fujimori es la cuarta ocasión que va en busca de la presidencia. Roberto Sánchez…
Estados Unidos se empantana en Irán y recurre a la injerencia en las democracias del…
Las presidenciales de Colombia en el tapete. Las críticas a la campaña progresista en la…
Sin pudor, EE UU se inmiscuye en las legislativas del 2027. Un burdo accidente los…