María Eugenia Gatica Caracoche, nieta restituida: “Espero que mi historia y la de todos nunca sea olvidada”

María Eugenia, restituida por Abuelas en 1985, declaró este jueves en el juicio oral por crímenes en la Comisaría 5ta de La Plata junto a su madre, Ana María Caracoche, sobreviviente de La Cacha y del Pozo de Banfield.

Desde Brasil, donde vive toda la familia Gatica Caracoche desde 1989, la sobreviviente del terrorsmo de Estado Ana María Caracoche y su hija María Eugenia Gatica Caracoche, quien fue apropiada y restituida por Abuelas en 1985, declararon este jueves en el marco del juicio oral por crímenes de lesa humanidad cometidos en la Comisaría 5ta de La Plata. 

En español condimentado con algunos toques de portuñol, Ana María y María Eugenia relataron al Tribunal Oral Federal 1 de La Plata lo que pudieron reconstruir de sus secuestros así como de los días de reencuentro que vivieron ya en democracia.

María Eugenia nació en Bahía Blanca en febrero de 1976 pero al poco tiempo su familia se mudó a La Plata luego de que a su padre, Juan Oscar Gatica, militante de Montoneros, lo mantuvieran un mes desaparecido. En diciembre de ese año nació su hermano Felipe.

“En marzo de 1977 desapareció María Eugenia. Yo había ido a llevar a Felipe al médico y la dejé con nuestros vecinos, que eran compañeros de militancia y amigos Susana Falabella y José Abdala y su hijo Sabino(3 años). Cuando volví, toda la familia había sido desaparecida”, relató Ana María. 

Un mes después, en un operativo de fuerzas conjuntas en la casa de un compañero, ella también fue secuestrada junto a su hijo pequeño de 4 meses. 

“Felipe fue dejado en la casa de la vecina por 3 meses y a mí me quebraron el brazo y me llevaron al centro de detención La Cacha. De ahí me llevaron al Pozo de Banfield, donde me enyesaron” recordó. 

En ese Centro Clandestino de Detención estaba con otras detenidas desaparecidas entre ellas Adriana Calvo de Laborde, que había pasado por la Comisaría Quinta.  “En ese momento Adriana me informa que María Eugenia pasó por la Comisaría Quinta. Después yo retorné a La Chacha y después de un mes fue liberada”, añadió. 

Tras pasar algunos años clandestina en el país y tener otra hija, la familia decidió exiliarse en Brasil y desde allí denunciar la desaparición de sus hijos. “En 1984 vuelve la democracia y conseguimos denunciar en la Conadep la desaparición de los niños. También comenzamos con las Abuelas a hacer un trabajo investigativo sobre el paradero de los chicos. Así, en septiembre surgieron las primeras noticias de Felipe. quien fue restituido con 8 años. Eso fue una alegría muy grande y fue de los primeros niños restituidos con padres vivos porque los otros niños los padres estaban desaparecidos”, recordó. 

El relato de María Eugenia

María Eugenia cuenta que pudo rearmar su historia a parte de lo que le fueron contando y de lo poco que recuerda.  “De la Comisaría 5ta yo fui llevada por el comisario ( Rodolfo) Silva, que colocó mi nombre como Elizabeth Silva y con otra fecha de nacimiento”, contó la nieta restituida. 

Con la vuelta de la democracia y luego de la restitución de su hermano, Abuelas de Plaza de Mayo recabó la denuncia de que la niña criada por Silva y su esposa en San Nicolás podía ser apropiada.

“Ya había sido instaurado el Banco de Datos Genéticos en el Hospital Durand y mis padres y hermanos habían hecho su registro de histocompatibilidad sanguínea. Cuando me encuentran,el juez pide extracción de sangre. me hacen el examen y da que es la familia”, agregó

Apenas se conoció el resultado, Silva se fugó con María Eugenia, quien ya tenía 9 años. “El juez fue personalmente a la casa de Silva, donde ya no me encontraba. El comisario me secuestró por segunda vez: viajamos a La Plata, a la casa de Silva y pasé por varias casas. Iba a viajar al exterior pero no pudo. Nadie me explicaba bien que pasaba. Un día apareció una foto mía en la televisión y al poco tiempo me tuvo que llevar y él quedó detenido», rememoró.  

El 18 de septiembre de 1985 la niña fue restituida. Ese día, en la casa del juez, un equipo de las Abuelas le explicó la situación y se reunió con su familia. “Nos reencontramos en ese momento y al día siguiente volvimos a Mercedes, donde vivimos unos años. Después volvimos a Brasil y vivimos hasta hoy con toda la familia”, indicó y concluyó: “Este fue un breve relato de mi historia. Espero que mi historia y la de todos nunca sea olvidada”.

Su madre, por su parte, destacó que tanto María Eugenia como Felipe “se integraron de manera natural con toda la familia y esos años fueron un periodo muy feliz”. “También es feliz poder seguir contando lo que pasaron los 30 mil desaparecidos”, agregó.

El juicio

Del centenar de personas que se conoce que permanecieron cautivas en el centro clandestino de detención que funcionó en la Comisaría 5ta de La Plata durante la dictadura, hubo cinco niños, cuatro que fueron secuestrados junto a sus familias y otros dos nacieron allí mismo. De ese total, cuatro fueron apropiados y posteriormente restituidos, como es el caso de María Eugenia Gatica Caracoche y de Sabino Abdala, Ana Libertad Baratti de la Cuadra y Leonardo Fossati Ortega. Mientras que una de ellas, Mónica Santucho, de 14 años, fue asesinada y enterrada como NN en el cementerio de Avellaneda e identificada en 2009 por el  Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF).

En el debate, a cargo del Tribunal Oral Federal 1 de La Plata, son juzgados el ex médico policial Jorge Antonio Bergés, el exmilitar José Ignacio Saravia Day y el expolicía Pedro Muñoz. Como efectivo de la Comisaría 5ta, Muñóz está acusado por su responsabilidad en los delitos cometidos contra 110 personas, entre ellas los casos de las infancias. 

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