El dato se desprende de un trabajo elaborado por el Observatorio Villero de La Poderosa, ACIJ, y la Fundación TEMAS, con el asesoramiento técnico del Instituto de Investigaciones Gino Germani (IIGG-UBA).

Este relevamiento de condiciones habitacionales fue llevado adelante el año pasado en nueve barrios populares de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (Villa 21 – 24 / Zabaleta y Barrio Mugica), la Provincia de Buenos Aires (Isla Maciel, Los Álamos II y Las Dalias), Córdoba (Complejo Yapeyú), La Rioja (Virgen Desatanudos), Corrientes (Mendoza al sur) y Tierra del Fuego (Mirador de Ushuaia). La muestra alcanzó a 1485 hogares, abarcando un total de 5024 personas.
Entre otros problemas urbanoambientales, se detectó que el 60,6% de las personas encuestadas no cuenta con árboles en la calle donde reside. Excepto en Virgen Desatanudos, en la mayoría de los barrios son más las personas que no ven un árbol al salir de su vivienda que aquellas que sí lo hacen.
Casi un tercio de las personas relevadas identificó a la contaminación del aire, el agua, el suelo u otros problemas ambientales como inundaciones y desmontes como el principal problema de su barrio. Esta percepción resulta particularmente marcada en barrios como Los Álamos y Mendoza al Sur, donde las preocupaciones ambientales superan incluso a las vinculadas al acceso a servicios públicos.
En cuanto a la presencia de plagas, más del 40% de las personas relevadas indicó que en el último año se registró al menos un episodio en su vivienda. Además, casi la mitad de las personas relevadas respondió que su casa se encuentra próxima a una fuente contaminante, aunque se observan valores muy disímiles entre los barrios. Los mayores niveles de exposición se registran en Complejo Yapeyú, Los Álamos, Isla Maciel, Las Dalias y Mendoza al Sur.
En cuanto a los focos contaminantes, las fuentes más mencionadas son ríos, arroyos u otros cursos de agua contaminados (49%) o distintos tipos de basurales (29%). En menor medida también se menciona agua estancada, desagües y desechos o emisiones derivadas de distintas actividades industriales, entre otras.
En Argentina, más de cinco millones de personas habitan más de 6000 barrios populares. Esta cifra representa aproximadamente un 10% de la población nacional. La falta de planificación urbana integral y el déficit estructural de vivienda dieron lugar a una expansión sostenida de estos barrios, caracterizados por el acceso restringido a servicios básicos, la falta de infraestructura adecuada y condiciones de vida muy por debajo de los estándares mínimos establecidos en diversos tratados internacionales y en nuestra Constitución Nacional.
De acuerdo a los autores del informe, el objetivo del relevamiento fue por un lado visibilizar las desigualdades persistentes y los costos que asumen las familias para sostener su vida cotidiana en contextos de precariedad estructural y; por otro lado, aportar herramientas para la incidencia en políticas públicas que reconozcan estos territorios como parte integral de la ciudad y garanticen el cumplimiento efectivo de derechos básicos.
Del trabajo surge que si bien en los últimos años se registraron avances significativos en la agenda pública vinculada a la integración de barrios populares, durante 2024 se produjo una regresión preocupante en este campo, con el desfinanciamiento de políticas clave y la fragmentación de las acciones tanto a nivel nacional como de los gobiernos locales, que interrumpió procesos de transformación que venían desarrollándose.
En los nueve barrios analizados, entre el 20 % y el 30 % de la población tiene 14 años o menos, mientras que casi no hay presencia de personas mayores a 75 años. Además, el 41 % de las familias recurre a comedores comunitarios, cifra que llega al 60 % en algunos barrios.
Solamente el 27 % de las viviendas relevadas se ubica sobre calles asfaltadas y el 46 % sobre calles de tierra. Apenas el 15 % de las viviendas alcanza una calidad constructiva suficiente. Además, cerca de la mitad presenta grietas, filtraciones o goteras, y entre el 20 % y el 45 % carece de agua caliente o lavamanos en el baño.
En cuanto al acceso a los servicios públicos, la situación es crítica: el 73 % de las viviendas presenta condiciones precarias, con problemas de conexión, calidad o cantidad, y un 11 % directamente no cuenta con ningún tipo de acceso a uno o más de los servicios públicos.
El 50 % de los hogares relevados accede al agua mediante conexiones informales (alcanzando picos del 95 % en algunos barrios), y el 63 % se conecta de manera precaria a la red eléctrica. Estos niveles de informalidad y precariedad implican mayores costos, aumentan el riesgo de accidentes y limitan las oportunidades educativas y laborales.
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