Dos entrenadores y tres atletas argentinos de los 148 clasificados cuentan cómo viven la previa olímpica entre rumores de suspensión, cancelaciones de torneos y cambios permanentes.

El Comité Olímpico Internacional (COI) suspendió esta semana el preolímpico de boxeo que estaba fijado para el 10 de mayo en Buenos Aires. La clasificación se definirá por ranking. Es probable que en los próximos meses haya resoluciones similares. A Horacio Cifuentes, sin embargo, el tiempo le jugó a favor: en el preolímpico de tenis de mesa que se disputó el miércoles en Rosario consiguió el que por ahora es el último pasaje argentino a Tokio. “La verdad es que con el pasar de los días veía que el torneo se podía complicar, sobre todo por los vuelos. Me agarraban algunas lagunas de si se iba a hacer o no. Pero -cuenta el nacido en Berisso, que hace años vive en Portugal- seguí entrenando, compitiendo. Para un torneo como los Juegos, en el que hay mucha mucha presión, hay que llegar con la cabeza muy preparada”.
El mismo día que Cifuentes conseguía la clasificación a Tokio, del otro lado del mundo el secretario general del Partido Liberal Democrático que gobierna Japón encendía una alarma. “Si los Juegos Olímpicos propagan la infección, ¿para qué sirven los Juegos? Si parece imposible seguir adelante, deberán cancelarse”, aseguró Toshihiro Nikai, a contramano de las voces oficiales del gobierno japonés y del COI, que buscan ahuyentar las dudas. En ese contexto de rumores, interrogantes y cambios de planificación se preparan los atletas argentinos para una cita que esperan hace cinco años y que, en la mayoría de las disciplinas, un segundo o un centímetro marcan la diferencia.
“Es difícil no saber cuándo vamos a competir. El entrenamiento es parte de nuestra vida desde hace tiempo, y por eso la motivación siempre aparece. Pero la incertidumbre de si vamos a competir cada día se hace más grande. Dos por tres en la tele o en las redes sociales salen noticias de que se van a suspender los Juegos. O se nos suspende una carrera. Hay que mantenerse firme en las ganas de mejorar y agarrarse de eso para seguir”, dice Eulalio “Coco” Muñoz, maratonista, que este domingo corre una media maratón en La Pampa, en la que no podrán competir otros atletas sudamericanos que estaban inscriptos ya que no pudieron ingresar al país por la suspensión de algunos vuelos.
Martina Dominici es, hasta el momento, la única gimnasta argentina clasificada a Tokio. El resto de la selección femenina, y también la masculina, buscará más plazas en el panamericano fechado para el 4 de junio en Río de Janeiro, una sede compleja en términos epidemiológicos. “Nosotras vamos a seguir entrenando. Estamos preparando las series para llegar bien. Veremos si finalmente se puede hacer o no. Más allá del entrenamiento, la parte anímica es fundamental. Trabajo mucho con mi psicóloga para poder seguir motivada y tener fuerzas para llegar a Tokio de la mejor manera posible, sin desmotivarse en el camino”, dice Dominici, de 19 años.
Como suele ocurrir en las citas olímpicas, las mayores esperanzas están depositadas en los deportes colectivos. Fútbol, básquet, handball, rugby y ciclismo masculino, vóley y hockey sobre césped son las nueve selecciones argentinas que estarán en Tokio. La preparación no será sencilla para los entrenadores que deberán coordinar planteles numerosos. “La incertidumbre es la que marca el día a día. Hay que estar preparado para cambiar los planes. Nuestra idea es hacer la preparación en Argentina en junio y luego viajar a Japón con tiempo. Veremos si se da. La mayoría de los jugadores está compitiendo en Europa, con ritmo. Aquí la Liga Femebal no se juega y es más difícil”, explica el español Manolo Cárdenas, seleccionador masculino de handball. Los Gladiadores ya pasaron por la experiencia de jugar un Mundial en pandemia, en enero, en Egipto: “Tal vez sea un indicativo de lo que veamos en Tokio. Para el rendimiento deportivo fue negativo la falta de motivación por los campos vacíos, la falta de relación con los otros deportistas que te hacen vivir lo que es el ambiente. Lo bueno es que se disputó”.
La Sub 23 de fútbol jugó dos amistosos en Japón el mes pasado, a modo de preparación. “Estuvimos aislados, en una burbuja. Japón es un país futbolero. En los estadios se vendieron todas las entradas que había a disposición. El clima parece estar, pero tampoco pudimos apreciar mucho porque los días que estuvimos fuimos del hotel al campo”, relata el técnico Fernando “Bocha” Batista. Son las sensaciones que le quedaron tras la visita a Tokio. Los sondeos que publican medios internacionales indican que siete de cada diez japoneses prefieren una nueva postergación. Eso sí: los que defienden que se haga de todos modos cada vez son más. Pasaron de un 11% en enero a un 27 en abril. Tal vez en estos 100 días se encienda el espíritu olímpico.
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