El músico inauguró su tour "Land of Hope and Dreams" con un show cargado de contenido político. Cuestionó con dureza a Donald Trump, denunció el rumbo de su país y llamó al público a “elegir la democracia sobre el autoritarismo”.

Tal como había anticipado cuando anunció la gira en febrero, el tour, con una veintena de fechas en Estados Unidos, funciona como respuesta directa al rumbo político del país. Bajo el lema “No Kings” y con Minneapolis como punto de partida -ciudad convertida en símbolo de resistencia tras los asesinatos de Renee Good y Alex Pretti-, Springsteen dejó en claro desde el inicio que no se trataba de un recital convencional.
“Esta noche les pedimos a todos que se unan a nosotros para elegir la esperanza sobre el miedo, la democracia sobre el autoritarismo, el Estado de derecho sobre la anarquía, la ética sobre la corrupción desenfrenada, la resistencia sobre la complacencia, la unidad sobre la división y la paz sobre la guerra”, afirmó en su primer discurso, antes de interpretar “War” y “Born in the U.S.A.” junto a la E Street Band.
El artista también dedicó unas palabras a las tropas estadounidenses en el exterior, pero rápidamente viró hacia una crítica frontal: “El país que amo, el que retraté durante 50 años, está en manos de un gobierno corrupto, incompetente, racista, imprudente y traidor”, sostuvo.
A lo largo del concierto, los mensajes políticos se entrelazaron con el repertorio. Durante la interpretación de “Streets of Minneapolis”, canción dirigida contra Trump y el accionar del ICE, alentó al público a corear “¡ICE afuera ahora!”, mientras exhibía símbolos del movimiento No Kings. No es la primera vez que el músico apunta contra estas políticas: meses atrás ya había denunciado el uso de “tácticas de la Gestapo contra nuestros conciudadanos”.
El show también incluyó referencias directas a la situación social y política del país. “Hay inmigrantes detenidos y deportados sin el debido proceso legal”, denunció, al tiempo que cuestionó el abandono de políticas de ayuda internacional y el enriquecimiento de las élites económicas. “Mientras los trabajadores luchan por sobrevivir, nuestro presidente y su familia se enriquecen con miles de millones”, afirmó.
Las críticas alcanzaron también al sistema judicial y a la fiscal general, a quien acusó de responder a “una Casa Blanca corrupta”. En ese marco, advirtió que Estados Unidos atraviesa “tiempos muy oscuros” y que sus valores históricos “están siendo puestos a prueba como nunca antes”.
Springsteen también cuestionó la política exterior, en particular el ataque a Irán junto a Israel, al que calificó como una guerra “inconstitucional e ilegal”, y advirtió sobre el deterioro del rol internacional del país. “Estamos destruyendo el ideal estadounidense y nuestra reputación en todo el mundo”, señaló.
El momento más contundente llegó cuando sintetizó su diagnóstico: “Para muchos, Estados Unidos ya no es un defensor de la democracia. Es una nación deshonesta, imprudente, impredecible y depredadora”.
Pese al tono crítico, el músico cerró con un llamado a la acción colectiva: “Únanse a nosotros y luchemos por el país que amamos”. Durante las próximas semanas, Springsteen y la E Street Band recorrerán EEUU con un show que busca, entre la música y la denuncia, canalizar el descontento y convocar a la participación.
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