Roberto Aquino, acusado de asesinar a Remo González en 2013, se encontraba detenido bajo prisión preventiva.

Parece ser que la disciplina social se impone con pólvora y resoluciones judiciales de dudosa procedencia. El 22 de abril de 2013, Pablo Ezequiel Cuello y Roberto Fabián Aquino, ambos funcionarios de la Dirección Departamental de Investigaciones (DDI) de Morón, abordo de un Peugueot 207 negro, perseguían una camioneta con pedido de secuestro que los llevó hasta el barrio Presidente Ibáñez, donde vivía Héctor. Los presuntos delincuentes abandonaron el vehículo en la misma esquina donde Héctor esperaba los materiales de construcción para continuar con su trabajo, dicen los vecinos. El hombre cuando no tenía trabajo juntaba cartón.
Los oficiales vestidos de civil y sin identificación, quisieron aprehenderlo pero no constataron que la víctima haya protagonizado algún delito. Luego de un forcejeo, Aquino, quien llevaba puesto un pantalón de gimnasia y portaba su arma reglamentaria mientras estaba de licencia médica; abusó de su función y excedió los límites impuestos por la ley.
Violó el protocolo de procedimiento de la fuerza a la que aún pertenece. Extrajo su arma y le disparó a Héctor, la bala entró en su brazo izquierdo y luego le perforó el abdomen. A una distancia de cuatro metros. El hombre murió en el Hospital de Morón como consecuencia de las heridas, tras agonizar dos días.
Los vecinos indignados, repudiaron el episodio y apedrearon a los policías. Luego declararon en primera instancia y también lo hicieron en el juicio oral. Sin embargo, el fiscal Claudio Oviedo, desestimó los testimonios y consideró que solo hubo un exceso en legítima defensa.
Todas las irregularidades de la investigación fueron denunciadas, pero no se logró que la instrucción de la causa progrese.
Los compañeros de Aquino fueron quienes investigaron. El Poder Judicial con su respuesta, el 11 de julio, volvió a ejecutar a Héctor. El policía recibió la camarería de sus colegas, que luego resultó vital para su absolución, confió uno de los testigos.
Yo perdí a mi hermano pero esto ocurre hace rato. Persiguen a los pibes, les arman causas, entran, salen y hacen lo que ellos quieren. Solo la unidad entre los vecinos del barrio puede lograr que esto no vuelva a pasar. Es por eso que vamos a inaugurar el merendero, Remo González, en su memoria, dijo Cristián a Tiempo.
La familia de la víctima recibió la solidaridad de la Campaña Nacional contra la Violencia Institucional y el Movimiento Evita Morón. Son quienes acompañaron la apelación que presentó abogado de la querella, Eduardo Guevara.
La familia siguen luchando para obtener justicia: no quieren que siga sucediendo. El mismo día que se conoció el fallo que dejo en libertad al presunto asesino, los vecinos se dirigieron a la avenida Don Bosco para realizar un corte en modo de reclamo, para que el caso no quede impune.
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