La empresa adujo que necesitaban un acompañante a pesar de que ya las había dejado abordar. Horas más tarde, un médico emitió un certificado en el que expresa que no había impedimentos para que volaran.

El martes 18 de julio por a la tarde, la remera paralímpica Mariana Gallo y su amiga Ana Sofía Bernasconi, nadadora, fueron bajadas de un avión de la compañía con destino a Río de Janeiro. A pesar de que ya habían embarcado, y de que cuando compraron el pasaje por la web de la compañía, habían llenado el formulario que decía que necesitaban una silla especial para desplazarse a bordo del avión, la Jefa de Cabina adujo que necesitaban viajar acompañandas basándose en un protocolo de la compañía claramente discriminatorio. Además, en contra la voluntad del resto de los pasajeros, quienes se ofrecieron a ayudarlas, y a ser sus acompañantes, en caso de que necesitaran colaboración.
Una vez en tierra, reclamaron en el mostrador de embarque, y si bien los empleados que las atendieron reconocieron el error de haberlas dejado subir, les reprogramaron el vuelo para este miércoles, previa autorización médica de la compañía. Luego de que las bajaran del avión, a las 18 horas, tuvieron que permanecer hasta las 21 30 aguardando al médico de la compañía, quien emitió el certificado adjunto en el que expresa claramente que ambas mujeres no encuentran impedimentos de índole médica para volar.
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