La partida del Indio Solari desata un torbellino de recuerdos: casetes escritos con fibrón, riffs de Skay clavados en los dientes y el eco de los viejos recitales. Una postal íntima sobre el fulgor de crecer bajo una obra eterna cuya poesía nos atravesó a todos.
Copia y pega esta URL en tu sitio WordPress para incrustarlo
Copia y pega este código en tu sitio para incrustarlo