Argentina es el mayor consumidor de huevos del mundo

Por: Patricio Ballesteros Ledesma

Como fuente de proteína alternativa a la carne roja cada vez más inaccesible y admitida por los vegetarianos más laxos, la versatilidad culinaria de este producto avícola masificó la tendencia de compra de maples.

A diferencia de la carne roja, cuyo consumo interno está en el piso histórico, pero dio un salto exportador, tras el avance del pollo y el cerdo ahora se produjo un boom de ventas de huevos, que tienen la relación precio-nutrición más ajustada a los flacos bolsillos de gran parte de la población. Ya no es raro ver a alguien caminando por la calle con los clásicos maples de cartón con 30 unidades en sus manos, que se consiguen desde 6.000 pesos. 

Según las últimas estadísticas de la Cámara Argentina de Productores Avícolas, Argentina se posicionó como el país con mayor consumo de huevos del mundo, con un promedio de 398 unidades por habitante en 2025, desplazando a México en el podio del ranking global por media docena. Y más que una elección voluntaria, es la alternativa proteica animal más accesible en tiempos de derrumbe del poder adquisitivo de los ingresos.

Fuentes del sector aseguran que 30 huevos, con un peso aproximado de 1,8 kg, contienen cantidades de proteínas y calorías comparables a 1,5 kg de carne bovina, si bien la superan en grasas saludables, colesterol (bueno) y vitaminas como la D. Pero más allá de las diferencias nutricionales y calóricas, el tema económico pesa cada vez más en la canasta alimentaria, ya que un kilo y medio de carne picada común, por ejemplo, ronda los 20.000 pesos.

Menos carne, más huevos

Al mismo tiempo que los huevos ganan posiciones en los comercios de barrio, las ofertas de patas/muslos por varios kilos y las milanesas están suplantando a las tradicionales pechugas en las compras cotidianas. Y es acá donde la industria enfrenta un problema con la competencia de las congeladas importadas, que está llevando a algunas empresas a quedar fuera del mercado doméstico.

Por el contrario, la avicultura de postura, y en particular de los productores de Córdoba, Entre Ríos y Buenos Aires, marcó en mayo pasado un hito al agotar en apenas 15 días el cupo anual de exportación de huevos sin aranceles hacia la Unión Europea, fruto de los acuerdos comerciales cerrados el año pasado, con el envío de 333 toneladas.

A nivel productivo, a los problemas de sobreoferta local tras el verano y de contrabando fronterizo que complicaron el precio se sumó el incremento de costos por el aumento del balanceado, el maíz y la soja para las raciones, las tarifas eléctricas en las plantas y los combustibles para el flete. Y un dato no menor, el huevo es la única proteína animal que paga el 21% de IVA en lugar del 10,5%, según remarcan desde la CAPIA.

El mercado avícola argentino está altamente concentrado en unas pocas empresas grandes que controlan la mayor parte de la producción, faena y exportación de carne aviar y ovoproductos. La líder es Granja Tres Arroyos, que preside el empresario Joaquín De Grazia, con una capacidad de faena que supera las 700.000 aves diarias, emplea a más de 7.000 personas y exporta sus productos a más de 60 países. 

La mayor avícola del país en grave crisis

En mayo pasado, su propietario decidió cerrar por tiempo indefinido la planta “La China» en Concepción del Uruguay, Entre Ríos y dejó sin trabajo a casi 1.000 trabajadores propios. Antes había suspendido la actividad en la planta de Tristán Suárez y el frigorífico Becar, y hubo paradas en las de Pilar y Capitán Sarmiento. 

Asfixia financiera, deudas millonarias, concurso preventivo, conflicto con gremios, despidos y salarios adeudados forman parte del colapso, que se inició con la caída de ventas a China en 2023 por los brotes de gripe aviar (perdió un negocio de US$ 160 millones al año), a lo que ahora se suma el fuerte ingreso de congelados desde Brasil a un precio muy competitivo en el mercado local. 

El delegado de la UATRE en la provincia Edgardo Maier dijo que los atrasos en los pagos se iniciaron un año atrás y que afectan no sólo a los empleados de esa instalación sino también a granjeros integrados, trabajadores rurales, frigoríficos, personal de alimentación y otros sectores relacionados con su actividad avícola en varias provincias.

Más allá del impacto de esta mala noticia, con una faena de 900 millones de pollos y una producción de 2,5 millones de toneladas anuales, este alimento se transformó en la proteína cárnica más elegida del país. El sector destina el 97% de ese volumen al mercado interno, que tiene un consumo promedio de 50 kg por persona por año, se destaca por una modernización tecnológica del 84 % en las granjas, precios que se mantienen accesibles y exportaciones a 56 países que se irán normalizando tras liberarse de la influenza aviar.

En la industria del huevo hay un stock superior a las 62 millones de ponedoras, con una producción que supera los 320 huevos anuales por cada gallina, y emplean 30.000 personas. Allí destaca la argentina Ovobrand, que lidera Juan Boglione, principal proveedora del negocio, única de ciclo completo y una de las más tecnificadas en la producción de huevos y ovoproductos (entero en polvo, líquido, yema, albúmina) para la industria y el consumo masivo, que tiene un plantel de 2,2 millones de gallinas en producción en sus instalaciones bonaerenses de Coronel Brandsen.

Por otro lado, gracias a que el país restituyó su estatus de libre del virus altamente patógeno, que funcionó como una barrera sanitaria en el comercio global, las aves volverán en 2026 a la tradicional exposición avícola de la Rural de Palermo tras tres años de veda, en donde se podrán apreciar ejemplares de genética seleccionada por criadores. 

En esta coyuntura, en donde la ganadería bovina está más enfocada en abastecer de carne a China y ahora a Estados Unidos, el precio en el mercado interno está utilizando la paridad dólar y de ahí la gran trepada del valor de la mayoría de los cortes, que restringen cada vez más el acceso para los sectores populares. De hecho, en algunos meses el salto de precios más que duplica la inflación de los alimentos.

En la cena de la Fundación Libertad de abril último, ante una audiencia de empresarios del llamado círculo rojo, el presidente Milei ejemplificó el cambio en los hábitos de consumo de los argentinos con una irónica idea de comer huevos con mermelada, y le preguntó risueño a los presentes: “¿Vieron que ahora todo el mundo come huevos?”. No cayó simpático; en esta nota se entiende porqué.

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