Comandado por la NASA, será lanzado este miércoles a la tarde desde Cabo Cañaveral, con cuatro astronautas que orbitarán durante unos diez días. También viajará el microsatélite ATENEA, elaborado por instituciones como la UBA, la UNLP y la UNSAM, junto a la CONAE.

Según la información provista por la Agencia Espacial de los Estados Unidos, la cápsula Orion y el potente Sistema de Lanzamiento Espacial (SLS), sería lanzado hoy a las 19:24 hora de Argentina (transmitido en vivo por Youtube de la NASA). El despegue tendrá lugar desde el Centro Espacial Kennedy, en Cabo Cañaveral, como parte de Artemis II, la misión que volverá a llevar astronautas a la órbita lunar.
Allí también viajará el nanosatélite ATENEA, encabezado por universidades nacionales como la de La Plata, donde la expectativa crece. Especialmente en la Facultad de Ingeniería, que tuvo un rol clave en su desarrollo.
ATENEA es un CubeSat de clase 12U, con dimensiones aproximadas de 30 cm x 20 cm x 20 cm. Su objetivo es validar tecnologías críticas para futuras misiones espaciales. Entre sus principales tareas se destacan la medición de radiación en órbitas altas, pondrá a prueba nuevos sensores fotomultiplicadores de silicio (SiPMs), recopilará datos GPS por encima de la constelación y testeará enlaces de comunicación de largo alcance. Estos ensayos permitirán elevar el Nivel de Madurez Tecnológica (TRL) de los componentes desarrollados en Argentina.
“Para nosotros es un orgullo que la Universidad Nacional de La Plata forme parte de este hito, que ATENEA pueda volar al espacio junto a los cuatro astronautas”, señaló Marcos Actis, decano de la Facultad de Ingeniería y director del Centro Tecnológico Aeroespacial (CTA).
Desde el equipo técnico que ya se encuentra en Estados Unidos, el ingeniero Facundo Pasquevich, integrante del CTA, destacó la magnitud del momento: “Estamos viviendo horas históricas. Ver al ATENEA listo para integrarse a la misión Artemis II es el resultado de años de trabajo colectivo. Este proyecto demuestra que desde Argentina podemos desarrollar tecnología de nivel internacional para el espacio profundo”.
También recordó que esta misión marcará el regreso de vuelos tripulados que orbiten la Luna, algo que no ocurre desde Apolo 17, cuando los astronautas realizaron el histórico sobrevuelo en diciembre de 1972.
Desarrollado por la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) junto con la UNSAM, la UNLP, la FIUBA, el IAR, la CNEA y VENG S.A., el nanosatélite argentino Atenea fue el único latinoamericano seleccionado por la NASA para integrarse a la misión Artemis II.
“Esta misión es un hito para nuestro país por dos motivos: poder formar parte de una misión tripulada a la Luna y trabajar de manera conjunta con otras universidades nacionales bajo la coordinación de la CONAE”, señaló Gabriel Sanca, investigador de la UNSAM, director de la carrera de Ingeniería Electrónica y parte del equipo que trabajó en Atenea.
Fernando Filippetti, director del Proyecto ASTAR y referente de la Facultad de Ingeniería de la UBA para ATENEA, explicó que no todos los países invitados lograron cumplir con los requisitos: “Los tiempos eran muy acotados, los requerimientos de seguridad muy grandes y no todos los que fueron invitados a participar pudieron poner sus satélites en el lanzador. El proyecto fue seleccionado por la NASA entre propuestas de casi 50 países, de los cuales solo cuatro lograron un lugar en la misión: Alemania, Arabia Saudita, Corea del Sur y Argentina”.
“En lo personal, esta misión tiene un tinte emotivo, ya que mi papá pudo ver la placa en funcionamiento y saber que había sido integrada al microsatélite antes de su fallecimiento”, relató a Tiempo Franco Nicolás Spadachini, que ya de chiquito jugaba a armar y desarmar juguetes para ver qué tenían dentro.
Con 23 años, es estudiante de tercer año de Ingeniería Electrónica y subdirector del proyecto Astar, el equipo multidisciplinario dedicado al desarrollo de tecnología satelital en la Facultad de Ingeniería de la UBA.
Franco relató el trabajo detallado que demanda para que la placa, un módulo de seguridad y carga de baterías, cumpliera con todos los requisitos. La tarea incluyó el diseño y la soldadura de la Placa de Circuito Impreso (PCB), a partir del circuito eléctrico.
La información que transmita el satélite Atenea, luego de su despliegue, se recibirá y se procesará en dos estaciones terrenas de la Conae: una en Córdoba y, la otra, en Tolhuin.
En las estaciones de Córdoba y Tierra del Fuego ya están asentados los equipos para recibir los primeros datos del satélite argentino que “despertará” en el espacio unas cinco horas y media después del despegue. Se ubicará hasta unos 72.000 kilómetros de la Tierra. Es el doble de la distancia a la que habían llegado previamente otros satélites locales.
Un sistema de resorte lo liberará al espacio del módulo en el que fue instalado a unos 40.000 kilómetros de la Tierra y se irá alejando.
“Comenzará, entonces, la comunicación más lejana lograda hasta el momento con un microsatélite argentino”, indicaron desde la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (Conae).
Cuatro astronautas -los estadounidenses Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch, junto al canadiense Jeremy Hansen– viajarán a bordo de la nave Orión. El objetivo es completar una travesía de aproximadamente diez días alrededor de nuestro satélite en la que la tripulación pondrá a prueba sistemas de navegación, comunicación y soporte vital, además de practicar maniobras para futuras misiones de alunizaje.
El control de la misión contempla una ventana de lanzamiento de dos horas. Actualmente los factores meteorológicos cuentan con un pronóstico favorable del 80%. A los 56 segundos de vuelo, el cohete alcanzará velocidad supersónica. Apenas catorce segundos después de romper la barrera del sonido, el cohete atravesará el punto de máxima presión dinámica, el momento de mayor fricción contra la atmósfera terrestre.
A medida que gane altura y pierda gravedad, la nave comenzará a aligerar peso: expulsará los propulsores sólidos una vez vaciados de combustible, también los paneles protectores y del sistema de escape.
Al llegar al espacio, apagarán los motores principales y la etapa central se separará de la nave. Ocurrirá a los 8 minutos y 6 segundos de vuelo. Doce segundos después se producirá la separación definitiva de la etapa central.
Una vez superada la fase crítica del despegue, la etapa superior del cohete realizará maniobras para elevar la órbita de la nave en torno a la Tierra. En ese tiempo, la tripulación evaluará el correcto funcionamiento de los sistemas de soporte vital y se asegurará de que los equipos responden a la perfección antes de subir al espacio profundo.
El siguiente paso, tras pasar poco más de 24 horas orbitando la Tierra, será la llamada “inyección translunar”. Este evento crítico está programado para el segundo día de vuelo. Todo paso está medido en precisos segundos. Consistirá en un encendido prolongado de los motores que propulsará a la nave Orión en una trayectoria directa de aproximadamente cuatro días hacia la Luna.
La maniobra colocará a la expedición en una ruta de retorno libre, lo que garantizará que la gravedad terrestre pueda atraer a la nave de vuelta de forma natural tras rodear a la Luna. Se necesita hacerlo para minimizar el consumo de combustible.
Durante este periodo de tránsito hacia el entorno lunar, la NASA ofrecerá conexiones en vivo (“downlinks”), con eventos ya programados como los del viernes a las 21.44 y el sábado a las 17.34 h (hora argentina). En ellas el equipo lunar compartirá imágenes, transmitirán sus observaciones y dialogarán directamente con el centro de control de misión ubicado en Houston.
El momento de mayor interés técnico y mediático se producirá el lunes 6 de abril, en el sobrevuelo lunar. Cuando se aproximen, la tripulación verá al satélite en primer plano y la Tierra en la distancia. A partir de este punto, la expedición rodeará la cara oculta de la Luna para iniciar su camino de retorno a casa.
Aquí ocurrirá otro hito histórico: superar el récord de la mayor distancia de la Tierra alcanzada por seres humanos. Esta marca, establecida hace más de 50 años por la misión Apolo 13, se sitúa a 400.171 kilómetros de nuestro planeta. Durante el tránsito por la cara oculta del satélite, la nave atravesará un eclipse temporal, lo que limitará las transmisiones de vídeo y un corte momentáneo en las comunicaciones por radio con la Tierra.
Artemis II tiene antecedentes. La misión Artemis I, sin tripulación, fue lanzada con éxito en 2022. Sirvió como prueba integral del cohete SLS y de la nave Orion, orbitando la Luna durante 25 días antes de regresar a la Tierra. Con esa validación completada, la NASA aprobó la siguiente etapa: Artemis II, que llevará astronautas en un viaje de ida y vuelta alrededor de la Luna. Será el preludio del aterrizaje lunar que se concretará en Artemis III.
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