El bombardeo alcanzó un hotel y una cafetería en la región de Jersón y dejó también una treintena de heridos. Entre las víctimas fatales hay dos menores de edad. Moscú reclamó una condena pública del alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos.

Según la versión oficial, Ucrania lanzó el ataque con hasta tres drones durante la madrugada del 1° de enero. Los aparatos impactaron contra un hotel y una cafetería ubicados en la localidad de Jorli, a orillas del mar Negro, lo que provocó además una treintena de heridos.
La portavoz del Comité de Investigación de Rusia, Svetlana Petrenko, precisó que los heridos —entre los que hay cinco menores de edad— permanecen hospitalizados con lesiones de distinta gravedad, de acuerdo con información difundida por la agencia estatal TASS.
El Comité de Investigación ruso abrió una causa por lo que definió como un “atentado terrorista”. Por su parte, el gobernador prorruso de Jersón, Volodimir Saldo, denunció que “así es la paz” del presidente ucraniano, Volodimir Zelenski. Hasta el momento, Kiev no se pronunció sobre lo ocurrido.
En paralelo, Rusia instó este jueves al alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, y a su Oficina (ACNUDH) a “condenar públicamente” el ataque ucraniano con drones que dejó al menos 24 muertos y medio centenar de heridos en la localidad de Jorli, en Jersón, zona de la costa ucraniana del mar Negro que se encuentra bajo control de las fuerzas rusas.
“Exigimos que el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, y su Oficina, así como los respectivos procedimientos especiales del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, condenen públicamente y a la mayor brevedad posible el monstruoso atentado terrorista perpetrado por el régimen de Kiev en la región de Jersón”, afirmó el representante permanente de Rusia ante la ONU en Ginebra, Gennady Gatilov, en un comunicado difundido en Telegram por la misión rusa ante los organismos internacionales con sede en la ciudad suiza.
En ese sentido, Gatilov sostuvo que “ocultar esta tragedia equivaldría a una abierta complicidad y participación en los sangrientos crímenes de los neobanderistas”, en referencia a Stepan Bandera, líder ultraderechista de la Organización de Nacionalistas Ucranianos, alineada con movimientos fascistas y nazis durante la Segunda Guerra Mundial.
En el mismo mensaje, el diplomático ruso condenó el ataque y lo describió como “otra atrocidad demencial perpetrada por (el presidente ucraniano, Volodimir) Zelenski y su camarilla, quienes hace tiempo se convirtieron irrevocablemente en monstruos sangrientos”.
GS con información de Sputnik y Europa Press
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