Se cumplen 50 años del asesinato de Zelmar Michelini, el dirigente que enfrentó dictaduras

Por: Leonardo Castillo

En un operativo del Plan Cóndor, el senador uruguayo fue secuestrado y ejecutado en Buenos Aires junto al diputado Héctor Gutiérrez Ruiz y otros dos militantes. El caso sigue abierto.

Su compromiso con la democracia, la justicia social y la defensa irrestricta de los Derechos Humanos lo convirtieron en una amenaza para los poderes dictatoriales que gobernaban en ambos márgenes del Río de La Plata, en tiempos de terrorismo de Estado, desapariciones forzadas y represión ilegal. En ese contexto de extrema persecución, el político, legislador y periodista uruguayo Zelmar Michelini era asesinado hace 50 años en Buenos Aires como parte de un operativo ejecutado por agentes de la SIDE y del régimen cívico militar encabezado por Juan María Bordaberry.

El dirigente, que había iniciado su trayectoria en el Partido Colorado y que luego participó en la fundación de la Lista 99 y del Frente Amplio, fue ejecutado junto con Héctor Gutiérrez Ruiz, expresidente de la Cámara de Representantes de Uruguay, y los militantes políticos de ese país, William Whitelaw Blanco y Rosario del Carmen Barredo Longo, quienes habían formado pareja en Buenos Aires.

Todos ellos estaban exilados en Argentina desde el Golpe de Estado que se había perpetrado en Uruguay en 1973. Los cuatro fueron secuestrados entre el 13 y el 18 de mayo de 1976, en una acción que contó con la participación de integrantes de la banda de Aníbal Gordon y del grupo que dirigía en Buenos Aires el represor uruguayo José Nino Gavazzo. Capturas que se produjeron en una típica operación del Plan Cóndor, la coordinación represiva instrumentada por las dictaduras del Cono Sur en los años ‘70.

Los cuatro estuvieron cautivos en el centro clandestino de detención que manejaba la SIDE en la calle Bacacay, en el barrio de Floresta, y sus cuerpos fueron hallados el 21 de mayo por la noche, dentro de un Torino estacionado en la intersección de las calles Perito Moreno y Dellepiane, en la zona sur de la Capital Federal.

Habían sido torturados y fusilados por los represores que también secuestraron por esos días al médico y militante del Partido Comunista uruguayo Manuel Liberoff, quien permanece desaparecido.

El Grupo de Tareas también intentó capturar al dirigente del Partido Nacional Wilson Ferreira, quien salvó su vida al exilarse en la Embajada de Austria.

Con el asesinato de Michelini y Gutiérrez Ruiz, y las capturas de varios militantes que se sucedieron los días posteriores, la dictadura uruguaya buscó cortar de cuajo el surgimiento de una opción opositora al proyecto autoritario que impulsaba.

Nacido en 1924, padre de diez hijos y casado con Elisa Delle Piane, Zelmar inició su trayectoria política en el Sindicato Bancario de Uruguay y comenzó su militancia en el Partido Colorado. Luego se desempeñó como secretario del presidente Luis Batlle.

Michelini fue diputado, senador y opositor al gobierno de Jorge Pacheco Areco. Se alejó del espacio que integraba para participar en 1971 de la conformación del Frente Amplio.

Eran años de gran convulsión política en Uruguay, que se encontraba sacudido por una creciente represión contra el accionar de las guerrillas del MNL-Tupamaros. Se había impuesto un ordenamiento de control y vigilancia que atravesaba todos los niveles de la sociedad y la política.

Zelmar se constituye como un opositor neto al gobierno de Bordaberry, cuando aún mantenía una fachada de legalidad constitucional. Como senador, sufre persecuciones y atentados. Cuando se produce el autogolpe de Estado, en junio de 1973, se exilia en Buenos Aires, desde donde denuncia la situación represiva que se vivía al otro lado del Río de La Plata en diversas instancias internacionales.

“Siempre mantuvo firme la defensa de los Derechos Humanos, que debían estar vigentes para todos. Era defensor de la pluralidad. Un padre presente, pese a todo lo que tuvimos que vivir”, recuerda Cecilia, una de sus hijas en diálogo con Tiempo Argentino.

En Argentina, Zelmar trabajó de periodista en los diarios Noticias y La Opinión y colaboró con agencias informativas internacionales.

Mientras tanto, en Uruguay, Elisa, una de sus hijas, estaba en prisión por su militancia en Tupamaros. Los militares la torturaban para presionar a Michelini. Querían que se callara.

Tras la asonada genocida del 24 de marzo de 1976, Michelini quedó expuesto y desguarnecido, al igual que todos los militantes uruguayos que habían buscado refugio en Argentina. Pese a todo, se mantuvo activo en sus denuncias y actividades políticas.

El legado de Zelmar y la lucha por la Verdad y la Justicia

La captura de Zelmar se produjo en el Hotel Liberty de Buenos Aires el 18 de mayo, ese día también fue secuestrado Gutiérrez Ruiz en el departamento de la calle Posadas al 1000, donde residía. A Whitelaw y Barredo los apresaron en una casa de la calle Marrotas con los tres hijos que vivían con ellos, que luego pudieron ser recuperados por sus familiares.

En el Torino donde hallaron los cuerpos, los represores depositaron panfletos del ERP en los cuales se los acusaba de traidores a la causa revolucionaria. “Era una farsa, una de las tantas noticias falsas que se difundieron durante esos años”, señala a Tiempo Margarita Michelini, militante política e hija de Zelmar, secuestrada en julio de 1976 y traslada a Uruguay, donde siguió detenida y se la presentó como integrante de un plan guerrillero para “invadir” a la República Oriental, una trama falsa ideada por los servicios de inteligencia. Al ser liberada, Margarita volvió a Argentina y en 1985 declaró en el Juicio a las Juntas.

En junio de 2011, un mes antes de morir y cuando se encontraba bajo arresto domiciliario, Bordaberry recibió una condena por la autoría intelectual del crimen de Michelini, Gutiérrez Ruiz, Whitelaw y Barredo. El entonces canciller de la dictadura, Juan Carlos Blanco también fue sentenciado.

¿Quiénes fueron los autores materiales de los crímenes de mayo en Buenos Aires? Tras la anulación de la ley de Caducidad en Uruguay y la reforma del código penal que introdujo el sistema acusatorio en el país, se abrió el camino para una investigación.

La causa fue iniciada por Gabriela Schroeder, hija de Susana Barredo y Gabriel Schroeder (militante tupamaro muerto en 1972 y primera pareja que tuvo de la mujer), quien presentó una denuncia a la cual se sumaron los hijos de Zelmar. Se inició así en la Justicia uruguaya una mega causa que investiga los crímenes que se cometieron entre febrero de 1974 y octubre de 1976 contra ciudadanos uruguayos, principalmente en Argentina.

“Hay imputaciones y procesamientos, pero muchos de los acusados están muertos. Buscamos justica, pero sabemos que es difícil por el tiempo trascurrido, por eso apuntamos también a establecer la verdad histórica”, remarca a ese medio el fiscal Ricardo Perciballe.

Desde 1996, cada 20 de mayo, en conmemoración de los asesinatos de Zelmar, Gutiérrez Ruiz, Whitelaw y Barredo y de todos los desaparecidos, el pueblo uruguayo realiza la denominada “Marcha del Silencio” en Montevideo y en otras ciudades del país. Una manifestación que este año cumplirá 30 años y con la cual se mantiene viva la memora de las víctimas.

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