Un film que no hacía falta, excepto por ese ánimo siempre vigente en Hollywood de enseñarle al mundo lo que está bien y lo que está mal
Escapa a este espacio las razones que pudieron llevar a Hollywood a una nueva versión de Ben-Hur. Acaso sólo hayan sido buenas intenciones, y todo lo que se quería hacer era revivir la épica de aquella de 1959, que intentaba mostrar que el rencor de clase no era buen consejero. En plena Guerra Fría, parecía tener sentido.
Esta versión, que incorpora extrañezas como la participación del personaje de Jesús (en aquella ni hablaba) y un final que lo tiene casi como protagonista, despierta la hipótesis de un mensaje a lo que Hollywood y Estados Unidos todo considera un choque o guerra de culturas; una forma de poner paños fríos y emitir un mensaje de amor. Claro que las contraprestaciones, incluso en la película y pese al personaje de Morgan Freeman, son escasas.
Ben-Hur cuenta la historia de un príncipe judío en la Palestina de Jesús y Pilato, y la Roma de Tiberio, que comparte amistad profunda con un sirviente que, cansado de no poder merecer a la hermana de su amigo, se va a Roma para ingresar en el ejército, ascender socialmente y así casarse con la mujer que ama.
Lo que continúa no es Caín y Abel, ya que no hay amor y preferencia paterna por la que luchar, pero sí una rivalidad creciente que incluye perspectivas de vida que terminan en antagonismo mortal. El príncipe judío será acusado falsamente de traición por su hermano adoptivo, y el castigo será el destierro y la esclavitud. Sin ser el Conde de Montecristo, años después Ben-Hur regresará y pondrá las cosas en su lugar a través de una carrera de carruajes, el espectáculo del circo, capital simbólico cuyo poder alimentaba Roma y Freeman se encarga de recordar a toda la platea.
Y si bien la carrera está bien, llega ya muy lejos de un derrotero de amistad, lejanía, traición, destierro y esclavitud por demás extenso y, por momentos, con escenas que evidencian un escaso (y a veces ni eso) interés por el espectador.
Luego queda el arrepentimiento, la redención y un happy end como hacía mucho tiempo no se veía en una película de Hollywood.
Ben-Hur (Estados Unidos, 2016) Dirección: Timur Bekmambetov. Con: Jack Huston, Toby Kebbell, Morgan Freeman y Rodrigo Santoro. Guión: John Ridley. 124 minutos. Apta mayores de 13 años
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