76 89 23 recupera 76 89 03, un film que analizó el país que dejaban los 90. Dos décadas después, ese espejo devuelve una imagen inquietante.

A través de entrevistas, material de archivo, hallazgos periodísticos e ilustraciones, la película propone una deconstrucción del pasado desde una mirada actual y crítica sobre las continuidades políticas, económicas y culturales de la Argentina. El objetivo es revisar episodios clave de la historia del país desde una perspectiva sociopolítica, cultural y económica, hasta llegar a un presente en el que —según plantea el documental— la cultura atraviesa momentos de cuestionamientos y tensiones.
El film llega además con un reconocimiento reciente, ya que fue nominado a los Premios Cóndor de Plata en la categoría Mejor Documental. Además, formó parte de la selección oficial del 10° Santander Festival Internacional de Cine Independiente de Colombia (SANFICI), realizado entre el 23 y el 27 de febrero, donde concretó su estreno latinoamericano.
76 89 23 funciona como un homenaje a 76 89 03 (2000), la película dirigida por Flavio Nardini y Cristian Bernard. Ese film se transformó con los años en una obra de culto que aborda tanto la cuestión de los desaparecidos como el relato del menemismo, es decir, el ingreso del neoliberalismo en la Argentina y en América Latina. También aparece allí la política como espectáculo. La película es reivindicada por su mirada rebelde y por su capacidad para anticipar debates sociopolíticos que siguen vigentes en la Argentina actual.
Veinte años después volvemos a hablar de inflación, pobreza, privatizaciones y desocupación. El individualismo y la evidente repetición de ciertos procesos históricos parecen indicar que algunos ciclos se repiten.
El nuevo documental de Benoit retoma ese espíritu para analizar las continuidades entre distintos momentos históricos, desde la última dictadura hasta los procesos políticos y económicos más recientes, incluyendo el escenario abierto tras la llegada a la presidencia de Javier Milei. Según el director, muchos de esos fenómenos vuelven a observarse en el presente político del país.
En ese sentido, Benoit explicó que la película dialoga con los temas abordados en la obra original. “En 76 89 03 hay algo que sigue siendo actual, y eso es un problema; tratamos de entender por qué”, señaló el realizador. Poder llegar a un público más masivo a partir de su estreno en salas es, sin dudas, una noticia positiva. “Es atípico para un documental, para una película autogestionada, independiente, sin ningún financiamiento. Pero gracias a todo el empuje de la gente y al apoyo que hemos recibido, podemos estrenar primero en Capital y Gran Buenos Aires y luego en el resto del país”.
Homenajear a 76 89 03 implicaba un riesgo: no fue una película masiva y resultó bastante controversial y disruptiva. Pero las similitudes con lo que sucede hoy en la Argentina fueron el motor para volver a analizar aquella obra.
“Como sociedad seguimos tropezando con las mismas piedras y la historia se vuelve cíclica. Así fuimos dando forma a esta película nacida de aquella. Ambas tienen muy presente el individualismo, esa sensación de sálvese quien pueda. También aparecen cuestiones económicas que seguimos viviendo: no llegar a fin de mes, los ajustes que siempre recaen sobre el pueblo y los trabajadores y no sobre las clases dirigenciales. Es la misma historia de siempre que se repite. Argentina parecería ser el país de la eterna crisis”, analiza el cineasta.
En el documental se muestra cómo aquella película de comienzos de los 2000 anticipaba el modo en que una sociedad puede retroceder. “Hoy nos parece natural que a los jubilados los caguen a palos todos los miércoles por reclamar una jubilación digna. Es común ver fábricas que cierran, obreros sin empleo, gente trabajadora que no llega a fin de mes o que se endeuda con la tarjeta para comprar en el supermercado. Es una realidad bastante desalentadora. Un poco el objetivo del documental es intentar generar algún cambio en quien lo mire, darle herramientas para entender por qué estamos como estamos”.
Entre los testimonios que integran el film aparecen los propios directores de la obra original, Nardini y Bernard, junto a referentes del cine, el periodismo y la cultura como Sergio Wolf, María Carámbula, Martín Slipak, Elizabeth Vernaci, Juanchi Baleirón, Fernando Martín Peña, Marcelo Piñeyro y Guille Aquino, entre otros.
“Es un poco el objetivo del documental: ir más allá de un homenaje. A través de distintas miradas, analizarnos a nosotros mismos, ponernos frente a un espejo. El cine es una herramienta de comunicación muy potente”. En total fueron 45 entrevistados y entrevistadas, algo también poco habitual para un documental, aunque el film logra mantener un ritmo dinámico. “Quise adaptar el montaje a lo que sucede hoy, cuando la atención es cada vez más corta. Buscamos alejarnos del preconcepto que tenemos de los documentales”, afirma Benoit.
El director también reconoce que el contexto actual es complejo. “No hay manera de que a este gobierno le vaya bien, por las medidas que está tomando, por gobernar y legislar de espaldas al pueblo, a fuerza de represión policial e insultos. No va a terminar bien. Más aún aliándose con alguien como Trump, que juega a la guerra, bombardea países y condiciona el mercado del petróleo, lo que impacta directamente en el combustible y en toda la economía”.
“Estamos atravesando un momento de capitalismos muy salvajes. Hay muy poco respeto por la vida humana y por los derechos básicos de cualquier ciudadano del mundo. El panorama es bastante desolador. Pero es hora de decirlo: quienes hacemos películas debemos buscar la manera”, añade.
Sobre la industria cinematográfica, Benoit sostiene que se ha difundido mucha información falsa. “Se le hizo creer a la gente que las películas se financian con sus impuestos y eso no es así. Decir que el cine representa un gasto para el Estado afecta a muchísimos trabajadores y trabajadoras de la industria: técnicos, camarógrafos, directores de fotografía, actores, actrices, extras y todo lo que se mueve alrededor, porque las economías tampoco pueden analizarse como una isla”.
Para el director, se le está haciendo un gran daño al país. “El cine es parte de la identidad de un país. Es parte de nuestra cultura y también de un registro histórico, ya sea desde la ficción o desde el documental. Tenemos un cine muy respetado en todo el mundo: el cine argentino es sinónimo de calidad y pasión. Creo que es un momento en el que los trabajadores del cine tenemos que combatir y, por supuesto, resistir. Los gobiernos pasan, el cine va a quedar”.
También considera que no alcanza con quedarse en la queja. “Hay que hacer películas para enfrentar a los multimedios y refutar mentiras que mucha gente termina creyendo. Con el documental los invitamos a pensar en eso”, concluyó.
Con Fernando Martín Peña, Cristian Bernard, Flavio Nardini, Chaya Miranda, Martín Slipak, Elizabeth Vernaci, Agustina Kämpfer, Marcelo Piñeyro y Juanchi Baleirón, entre otros. Estreno comercial el próximo 26 de marzo.
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