El presidente de Brasil cumplió las amenazas que venía lanzando de no apoyar a películas que “le falten al respeto a las familias”. Además, quiere cerrar la Agencia Nacional de Cine.

El viernes, Bolsonaro había dicho que quiere un “filtro” para la producción audiovisual del país, lo que podría limitar los fondos públicos únicamente a los proyectos que su administración considere adecuados. También anunció que considera cerrar la Agencia Nacional de Cine.
El mandatario de extrema derecha dijo que Brasil no deberá usar más fondos públicos para películas que “le falten al respeto a las familias”.
Tras la medida, la Asociación de Productores Independientes de Audiovisual Brasileño apuntó que «personajes LGBTQ+ son parte constante del cine brasileño desde 1923. Ni en la dictadura militar (1964-1985) el gobierno censuró obras con este argumento. Diversas obras de esa época, incluso, fueron financiadas por el Estado brasileño».
La asociación rechazó con vehemencia la medida y recordó que la Constitución brasileña prohíbe la censura previa de manifestaciones artísticas en base tanto a la discriminación sexual como a la identidad de género.
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