Brigada de Mujeres “Cilia Flores por la Paz”

Por: Nuria Giniger

El primer encuentro se realizó a principio de marzo en Caracas. Se reunieron 116 mujeres de 22 países en un momento clave de la Revolución Bolivariana.

Este jueves, el presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores comparecieron ante un juez del Distrito Sur de Nueva York en un acto que pretende pasar por administración de justicia. Pero el Estado norteamericano no reconoce que se trata de prisioneros de guerra, y no hay ninguna garantía del proceso, existen sanciones que condicionan la defensa y se difunde una narrativa de culpabilidad previa.

Es en este contexto que a principios de marzo se realizó en Caracas el primer Encuentro de las Brigadas Internacionales de Mujeres «Cilia Flores por la Paz». Fueron 116 mujeres de 22 países las que asistimos con el objetivo de conocer la situación de la Revolución Bolivariana luego de los bombardeos del 3 de enero, participar como veedoras internacionales de la Consulta Popular de las Comunas y organizar la solidaridad internacional por la liberación de Maduro y Cilia Flores, secuestrados en la intervención norteamericana. La delegación argentina estuvo compuesta por 30 mujeres de distintas organizaciones: del Partido Comunista, de la CTA-A, del Partido de la Liberación, de Nuestra Patria, del MTE-Patria Grande y otras militantes de espacios territoriales y pueblos originarios.

Una de las actividades fue conocer La Guaira y Fuerte Tiuna, dos de los barrios atacados por los misiles, donde las vecinas nos contaron su experiencia aquella noche espeluznante. Pudimos escuchar los testimonios de una comunidad que dio respuesta solidaria al terror producido por el bombardeo. Para todas las delegaciones fue una experiencia extraordinaria, que fortaleció un profundo sentimiento de hermandad y solidaridad.

Asimismo, tuvimos la oportunidad de escuchar y dialogar directamente con las Ministras de las Mujeres, de Ciencia y Tecnología, y numerosas diputadas del PSUV, algunas de ellas compañeras de mucha trayectoria de Cilia Flores. También estuvimos con Nicolás Ernesto Maduro, el hijo del presidente, quien encabeza la lucha por la libertad y se comunica a diario con su familia.

Finalmente, participamos como observadoras internacionales de la séptima Consulta Popular en las Comunas. Este modo de construcción de poder popular implica la elección en cada una de las votaciones de dos iniciativas financiadas por el Estado Nacional y la Alcaldía correspondiente, administradas de forma total por la Comuna. Las propuestas se eligen previamente en asambleas comunales y luego se vota una opción en general y otra orientada a un desarrollo socio-productivo en la Comuna.

A partir de esta riquísima experiencia, pudimos comprender que, a pesar del ultraje estadounidense, la Revolución Bolivariana está de pie, buscando el mejor modo de abordar la que tal vez sea la coyuntura más compleja que le ha tocado atravesar. Han sufrido 13 años de bloqueo y sanciones brutales por parte de Estados Unidos; intentos de golpe de Estado y de sustitución del gobierno; el éxodo de casi 8 millones de compatriotas y las llamadas guarimbas. Todo esto con el fin de frenar el proceso bolivariano.

No obstante, con los aprendizajes de aquellas afrentas, el chavismo ha ejercitado lo que denominan paciencia estratégica. Este modo de conducción, nacido de los distintos combates contra el imperialismo en estos casi 30 años, se inspira además en la historia de las luchas revolucionarias del mundo. Hoy, por ejemplo, se nutre de las definiciones de Lenin cuando se firmó el Tratado de Brest-Litovsk, que puso fin a la participación rusa en la Primera Guerra Mundial, e implicó sanciones durísimas para la Rusia revolucionaria.

Para el chavismo, la adversidad que plantea no sólo del secuestro presidencial y el bombardeo, sino del genocidio en Gaza, el ataque a Irán y el recrudecimiento del bloqueo criminal contra Cuba, pone a la conducción bolivariana un escenario de negociación desigual, centrado fundamentalmente en lo que Estados Unidos busca: petróleo y minerales. La conducción del gobierno venezolano y el pueblo comprenden que este tipo de negociaciones condicionan el ritmo de la revolución y, por lo tanto, del bienestar popular y la construcción de la igualdad social: un paso adelante y dos atrás.

Asimismo, el poder popular en su forma comunal permanece vigoroso y el socialismo sigue vigente como proyecto histórico y han logrado que la derecha venezolana se mantenga desarticulada, para reorganizar la vida y recuperarse del trauma del bombardeo.

En este marco, el pueblo venezolano está intentando sostener su autodeterminación y su soberanía, como lo está haciendo Cuba, en un escenario extremadamente difícil.

Las 116 mujeres que participamos en el Encuentro nos comprometimos a luchar por la libertad de Cilia, Maduro y todos las y los presos políticos del continente, pero también a que nuestra solidaridad internacional se traduzca en acciones que contribuyan a derrotar este fascismo en su versión del siglo XXI para que prevalezca la paz. «

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