Massa, obligado a construir una "nueva mayoría" a su alrededor para seguir en carrera. La luz de esperanza en el escenario de tercios.

Massa no tenía en sus planes a Milei como contrincante. Hasta este domingo, las opciones eran dos y estaban encapsuladas dentro de Juntos por el Cambio. Este resultado lo urgió a reordenar la estrategia.
El peronismo salió tercero. Las caras largas se replicaban en el búnker de Unión por la Patria. Había que digerir el resultado. “Pero Provincia se salva”, respiraban. Massa había seguido los resultados desde su casa de Tigre. Los números eran alarmantes. Sin embargo, la luz de esperanza está puesta en que Milei y Patricia Bullrich acaparan el mismo electorado, por lo que Massa saldrá a polarizar al sostener su propuesta industrialista, de derechos laborales, remedios para los jubilados y universidades públicas en todo el país.
Otro de los objetivos que se propuso cumplir a partir de los resultados de esta noche fue ampliar su base electoral y recordó la experiencia de la “transversalidad” de Néstor Kirchner cuando sumó a la dirigencia radical. Massa también supo hacer eso mismo en la provincia de Buenos Aires, donde sumó cuadros del radicalismo al Frente Renovador. El fallecido ministro Mario Meoni fue ejemplo de esa táctica. También Cecilia Moreau.
Massa lee que no a toda la dirigencia de Unión por la Patria le fue igual. Axel Kicillof ganó en la provincia más importante del país y muchos intendentes del conurbano lograron incluso superar el 50%. En ese territorio perdió Malena Galmarini en el pago chico de Tigre contra el actual intendente Julio Zamora.
En el comando de campaña, la dirigencia de Unión por la Patria se organizó para salir a dar los discursos. Hubo que esperar a que terminara de hablar Milei. Grabois fue el primero en hablar y le pidió perdón a Cristina por no haber sabido defenderla mejor. Además, le entregó impreso el plan de gobierno a Massa, que se lo pasó a Juliana Di Tullio.
A su turno, Leandro Santoro arengó para sacar al macrismo en la ciudad. Axel Kicillof dio un extenso discurso en el que hizo eje en su campaña de derecho al futuro y finalmente Massa tomó el micrófono.
“La voz del pueblo es la voz de Dios”, comenzó. El ahora candidato sabe que tiene poco tiempo y que pesan sobre sus espaldas los índices de inflación, pero se largó a pelear “por el segundo tiempo, el alargue y los penales hasta el último minuto”. “El esfuerzo empieza mañana, son 60 días para darla vuelta”, bramó. El reloj ya está corriendo.
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