Durante su visita a Níger como embajadora de ACNUR, la gran actriz australiana reflexionó sobre la falta de acción social con las crisis humanitarias, la desigualdad y el cambio climático.

“Es muy importante contar la historia de países como este, que son el centro de un sándwich entre, por un lado, grandes crisis de desplazados, y el más politizado y violento genocidio en el otro, y aun así mantienen sus fronteras y sus corazones abiertos”, afirmó Blanchett, destacando la labor de Egipto, que acoge “a más de un millón de refugiados y solicitantes de asilo registrados de unas 60 nacionalidades; la gran mayoría procede de Sudán (alrededor del 75%), seguidos de sirios, (aproximadamente el 11,5%)”.
Al recordar historias individuales, la actriz enfatizó el drama de los más vulnerables. “Recuerdo a un joven sudanés, Ibrahim, que al intentar cruzar la frontera con Libia había sido detenido por la policía. Estuve con él y me contó que había intentado cruzar seis veces. Le pregunté por qué tantas y empezó a contarme todo lo que le había sucedido, incluso cuando lo metieron en una jaula. Eran situaciones inenarrables, brutalidades a las que ni puedo imaginar cómo se sobrevive tanto física como mentalmente. Y te das cuenta de que estas personas no tienen elección. Me dijo: ‘En esa jaula morí’. Todo fue a peor hasta que logró escaparse y llegar a Níger”, relató.
Sobre la cobertura mediática, Blanchett señaló: “Lamento que los medios de comunicación sólo hablen de una crisis en particular. Es importante, pero hay que relacionarlas todas, porque están interconectadas y en su origen tienen puntos en común. Parte de mi responsabilidad como embajadora de ACNUR es tener presentes todas las crisis y hacer ver que los refugiados son niños, madres, padres, hermanos, profesionales cualificados que se ven obligados a huir”.
En cuanto a la acción individual, la actriz aconsejó: “Te despiertas una mañana y te sientes impotente. Incluso me pasa a mí. Pero cuando te encuentras con retórica xenófoba, cuando escuchas falsedades sobre refugiados y solicitantes de asilo, es importante indagar qué hay detrás de la persona que lo dice, a qué le teme. Porque toda esa retórica está motivada por el miedo. Así que si intentas hacerle cambiar de opinión no abordas la raíz del problema. Hay que cambiar la mentalidad de la gente, hablar con la persona a la que conoces en la tienda, o con el profesor de tu hijo. Puede hacerse como se hizo en Australia con el tabaco: en las escuelas primarias se instruyó a los niños en lo terrible que resulta fumar, y estos convencieron a sus padres de que lo dejaran”.
Sobre el rol de los artistas y los festivales de cine, Blanchett reflexionó: “No sé si tienen el poder, pero sin duda son una plataforma. Y supongo que puedes usarla tanto para vender ropa interior moldeadora como para hablar de otras cosas. No estoy en las redes sociales, pero sí sé que tienen el potencial de conectar con la gente. Pero también pueden ser una plataforma muy pasiva, das el like y te olvidas, como si estuvieras en una rueda de hámster. Lo difícil es reunir a la gente en lugares, que haga el esfuerzo de ir, que esté preparada para algo, que converse, que se junte con otros de forma activa”.
Cuando se le preguntó sobre el futuro de las nuevas generaciones, Blanchett no ocultó su preocupación: “Eso es lo que me quita el sueño. Porque estamos ante la tormenta perfecta, ¿no? Cada vez nos volvemos más pasivos por la forma en la que consumimos, en la que obtenemos información, y más con el auge de la Inteligencia Artificial, que aumenta esa pasividad y erosiona nuestro sentido de la realidad. Si a eso le sumamos la situación geopolítica y el cambio climático, estamos en un grave problema. Los humanos hemos tocado fondo como especie”.
En relación con la responsabilidad de quienes gobiernan el mundo, agregó: “Si se observa a las personas que gobiernan el mundo ahora, se ve que tienen cero imaginación. Y por eso creo que recae sobre los artistas, pensadores y escritores la responsabilidad de ayudar a la gente a imaginar una salida. Parte de ello comienza con darnos cuenta de que no somos los únicos que pensamos así. No, hay miles de personas aquí reunidas que también tienen esa energía positiva, pero esos cabrones de extrema derecha no soportan que nos lo pasemos bien. Cuando tienen todos los juguetes no saben qué hacer con ellos salvo coger un martillo y destrozarlos. No pueden crear nada. Es muy preocupante”, afirmó.
Los jefes comunales emitieron un duro comunicado oficial en el que advierten sobre "la grave…
La vicepresidenta evitó la foto con Manuel Adorni y buena parte del gabinete en la…
El gobernador llamó al primer encuentro del Consejo del partido desde que ocupa la presidencia…
Desde Remediar hasta PAMI y discapacidad, venimos de una semana donde cada día se anunció…
Un juzgado de Campana dio lugar al amparo presentado por las organizaciones sociales y piqueteras…