Desde el teatro, interpela a una generación agotada y confundida. Sexo, época y vínculos con una mirada empática y filosa.

Su estilo se difundió e impuso en Instagram, donde su cuenta tiene más de un millón de seguidores. Y antes de su debut como escritora (Sexo ATR, 2019, enseguida un éxito de ventas), llegó Beer and Sex Night. Con un estilo novedoso consiguió quebrar dos barreras: la cultural, que llama a no hablar de sexo, y la virtual de las redes, donde aparecen los sabelotodo, mientras muchos miran pero tienen miedo a preguntar. En estos momentos presenta el espectáculo Encendé tu motor, los viernes a las 22, en el Paseo La Plaza.
-¿Cómo se enciende un motor?
-Para encenderlo hay que entenderlo. De eso se trata el espectáculo, de entender qué nos prende y qué nos apaga. Y que muchas veces, en realidad, pensamos que tenemos que buscar más estímulo. Y en realidad muchas veces tiene que ver con evitar lo que nos apaga: el estrés, el ritmo de vida, la ansiedad, todo eso que nos frena.
-¿Qué pasa si se te apaga el motor?
-No pasa nada. ¿Viste que todo el tiempo nos están diciendo que tenemos que tener sexo? Si eso te molesta, si tenés el auto en punto muerto y te molesta, sí podemos hacer algo. Pero hay muchas personas que están tranquilas, que entienden que es un momento, una etapa. Hay momentos en que la energía está en otro lado, estamos agotados, tenemos mil de cosas y, bueno, el auto está en punto muerto.
-¿Y si se te apaga el motor en una calle transitada tipo la Avenida Corrientes?
-Bajate del auto y andá caminando, tranqui. Creo que cuanto más forzamos el sexo se termina volviendo una exigencia y eso es totalmente contraproducente.
-Que la grúa te lleve el auto.
-También, llamá a la grúa. Ahí va. Hay un montón de recursos, de gente que te puede ayudar.
-En la calle muchas veces se dice que las mujeres manejan mal.
-A veces las mujeres manejan más tensas porque nos dijeron siempre que lo hacíamos mal. Lo mismo nos pasa en la cama. Ay, que cómo te movés, que no, que no sabés, la cantidad de cosas que se nos dicen. Si te gusta mucho sos una trola, si no te gusta sos una frígida. Y bueno, ¿cómo no vamos a estar tensas?
-Según tu experiencia como profesional y con los espectáculos, ¿cuál es la fantasía argentina para manejar, cuál sería el Colapinto, para decirlo de algún modo?
-El que deja pasar, el que frena y deja pasar al peatón, el que se pone el cinturón y no le tenés que rogar que se lo ponga. El que no está apurado, el que no se pelea con todo el mundo. Los boludos con Amarok… no (suelta una risa). Los boludos con Amarok tienen un perfil sexual inconfundible: creen que saben todo y no conectan, juegan solos.
-¿Hay mucha queja de eso?
-Muchísima. Pensamos que en realidad lo que te hace bueno es el modelo, la perfo. No pasa por la perfo. Necesitás conectar, que te tengan en cuenta, poder comunicar sin que te ignoren.
-Los argentinos, ¿queremos volver después de la última vez?
-Las estadísticas dicen que bajaron los encuentros. Se está teniendo menos sexo. Y eso es porque hay un estilo de vida que te rompe el auto (risas). Entonces está medio difícil en ese sentido. Pero también somos muy pasionales, somos muy del encuentro, y creo que esas cosas son las que nos distinguen.
-El hecho de que hablemos tanto de sexo quiere decir que lo practiquemos menos.
-No. No porque haya más educación sexual vamos a tener menos. Vamos a tener menos sexo porque estamos enchufados al teléfono todo el día, porque sí hay una adicción a la pornografía, eso está estudiado, comprobado, estudiadísimo, de cómo afecta el consumo de pornografía el encuentro con el otro. Pero no por hablar, por aprender, eso no.
-En un momento histórico como el actual, en el que hay un poder que maltrata tanto, ¿hay posibilidad de conectar, de sentirse atractivo para el otro?
-No, olvidate, te apaga, te apaga. Recibo un montón de mensajes de gente diciendo: la situación política me sacó el deseo, la fragmentación social. Vos salís a la calle y sentís la tensión, eso te pone en alerta, no te hace sentir bien. Y el momento en el que este país se unió como nunca en la historia, que fue en el Mundial, cuando salimos campeones, la gente cogió como nunca, ¡como nunca en los últimos años! O sea que el sexo es colectivo. Hay un termómetro social que nos impacta. Si yo salgo a la calle y el taxista me trata como el orto, no me voy a sentir mejor, no me voy a sentir empoderada, deseada, con autoestima, si todo el tiempo todo el mundo me está maltratando. En cambio, en ese momento me acuerdo de la gente chapada en la calle sin conocerse, una cosa hermosa. Había algo muy colectivo, de unión, de pasión, de alegría, todas cosas que sí. Hay una calidad de vida y de tranquilidad económica que impacta directamente. «
Y el deseo, como la poesía, solo llegan cuando se le da tiempo al placer,…
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