Chile: la resistencia mapuche ante la nueva Guerra de la Araucanía

Piñera, como si fuera el siglo XIX, militarizó la región y amenaza con represión. "Si entran aquí, la cosa será bala por bala", fue la respuesta.

Siglo y medio después de la gran arremetida blanca contra el pueblo mapuche –la llamaron Guerra de la Araucanía–, el presidente Sebastián Piñera, como todos sus antecesores, sigue hablando del “problema mapuche”, y sigue sin entender que las diferencias no se saldan ni con matanzas ni a los balazos, sino en términos políticos. Desde fines de febrero la ultraderecha le exige nuevas leyes represivas y la declaratoria del estado de sitio para barrer a las poblaciones mapuches, el 10% del país. Como no tiene ni los votos ni la fuerza para imponer una nueva legislación o lanzar una declaración de guerra, vuelve a lo de siempre, al siglo XIX: ignorar la política y militarizar las regiones de mayoría indígena. Y recibe la respuesta de siempre: “Si entran aquí, la cosa será bala por bala”.

Desde que los españoles entraron a América con la espada y con la cruz, el pueblo mapuche se atrincheró en los territorios que ocupó desde siempre. Ahora, la resistencia está centrada en tres regiones –Bio Bio, Araucanía y Los Ríos–, que suman 72 mil kilómetros cuadrados y en las que la presencia de la policía militarizada, los temibles Carabineros, ha sido una constante. A la lucha por la restitución de tierras, el ejercicio de la soberanía y la defensa de su cultura, la plataforma que cohesiona a los mapuches, incluye una representación directa en el Congreso, la creación de un Ministerio Indígena, el reconocimiento constitucional de los pueblos originarios y la aplicación plena del Convenio 169 de la OIT “sobre propiedad de la tierra y los derechos sobre el territorio, la educación y la salud”.



(Foto: AFP)


En esa especie de fotografía estatal todo se resuelve –la historia muestra lo contrario– con una recurrente estrategia militar. Ahora, tras fracasar en 2018 con su Plan Impulso para la Araucanía, a pesar de lo cual insiste con él, Piñera invocó un Gran Acuerdo Nacional. Aquel disimulaba la vieja ambición del Estado de someter a los mapuches con un programa en tres frentes para favorecer la rapiña (agricultura, turismo, energías renovables). Se proponía  abrir la región al capital privado bajo la denominación de destinos agroclimáticos, turísticos y zonas potenciales de bioenergía, desarrollo eólico y recursos hídricos. Además, liberaba derechos de agua para embalses y represas privadas. Este no propone nada, solo muestra un mayor despliegue bélico, con Carabineros y el Ejército reprimiendo al unísono.

Desde las organizaciones mapuches le responden al gobierno que así como están abiertas al diálogo están listas para la guerra. La Coordinadora de Comunidades, la más dialoguista de las entidades, advirtió que un acuerdo nacional basado en leyes más punitivas, sin hablar de justicia para el pueblo mapuche, agravará la represión y el conflicto será más encarnizado. “Si nos vienen a agredir tendremos que defendernos y resistir, esa es una característica de nuestro pueblo y los chilenos saben de lo que estamos hablando”. En los días siguientes, 17 camiones que transportaban troncos para las grandes plantas donde se elabora el papel para diarios marca Bio Bio fueron incendiados. Esta vez, los comandos civiles amparados por el Ministerio del Interior no cargaron sus fusiles.

Los más de 16 millones de hectáreas de bosques –quillay, robles, coihues, lengas, cipreses, araucarias y ulmos nativos que las forestales reemplazan por eucaliptus y pinos foráneos– han sido el escenario que despertó la voracidad, colonial primero y multinacional después. El inicio del conflicto podría situarse en la sangrienta cacería militar ordenada entre 1860 y 1881, la Guerra de la Araucanía, precedente de la matanza argentina de la Conquista del Desierto (1878-1885). Allí se gestaron los tres hechos que sustentan el diferendo. “El crimen de genocidio, aún impune; la apropiación del territorio y sus riquezas; y el proceso de ‘chilenización’, domesticación y colonialismo interno que dañó nuestra cultura”. Son palabras del líder comunitario Aucán Huilcamán a la agencia estatal turca Anadolu.

La guerra contra los mapuches es otro de los silencios de la historia de Chile, pero para ese pueblo que nació en un mundo sin bordes ni dueños, la memoria es todo. Y recuerdan, y lo dan como razón de su lucha: “Será difícil formar un cálculo de las pérdidas de los indios: incendio de 2000 casas bien provistas de cereales y artículos de subsistencia; consumo de vacunos en rancho de las tropas expedicionarias; caballos cedidos a cívicos e indios amigos en premio a sus buenos servicios; lanares muertos por arreo en largas distancias”. Es la casi confesión del general en jefe José Manuel Pinto en un informe de 1861 al presidente y general Manuel Bulnes, el mismo al que la ciudad de Buenos Aires rinde homenaje con una calle que nace en el paquete Palermo Chico y muere en el popular Almagro.  

El cortaza del quillay y el Covid-19 que azota

Aislados entre el mar y la Cordillera, al sur de Santiago pero al norte del sur, la noticia aún no les llegó a los mapuches de Chile. Sin embargo, el quillay, el gigante araucano de copa inabarcable, ocupa en estos días la atención de los científicos del mundo. Es que la resina de la corteza del árbol simbólico de los mapuches es parte esencial de la fórmula con la que un laboratorio sueco-norteamericano ensaya su vacuna contra el Covid-19, la única entre las que ya circulan y las que siguen en estudio que aplica la antigua medicina indígena en su batalla por la vida. Hasta ahora el quillay se salvó de la tala salvaje de las multinacionales a las que en 1976 Augusto Pinochet entregó la riqueza forestal de los mapuches y de Chile.

A los mapuches les robaron la tierra y les niegan la soberanía, trataron de “chilenizarlos” y les robaron sus conocimientos, de la misma forma en la que fueron sojuzgados los pueblos originarios de todas las estirpes. Pero los conquistadores se autoimponen sus límites. Entre ellos, y solo por conveniencia, está la preservación del quillay, un manto verde sobre las regiones de Bio Bio, Araucanía y Los Ríos de cuya corteza se logran desde una miel de las mejores hasta cosméticos, desde el remedio que cura las erupciones y el reumatismo hasta las enfermedades respiratorias y digestivas. Y ahora, la ilusión de la vacuna que protege. El laboratorio Novavax lo utiliza como adyuvante, nombre que se da a las sustancias que se agregan a las vacunas para potenciar la respuesta inmunológica de los enfermos.



(Foto: AFP)


Esto se produce mientras los casi 16 millones de habitantes, desde ayer deben someterse al confinamiento grado 1 decretado por el gobierno, por el altísimo nivel de contagios a pesar del alto grado de vacunación. Los casos diarios superan los 7000, como nunca en pandemia. Y ya se registraron, en total, 963 mil infectados y más de 22.500 fallecidos. 

Compartir

Entradas recientes

Los glaciares no se tocan: artistas se pronuncian contra la reforma impulsada por el Gobierno y aprobada en el Senado

Actores, escritores y referentes culturales rechazaron en redes la modificación que logró media sanción y…

15 mins hace

El Senado debate la reforma laboral y el Régimen Penal Juvenil

Desde las 11 el Senado debate el proyecto de Ley de Régimen Penal Juvenil y…

55 mins hace

Blindaje policial: la estrategia del Gobierno para aniquilar la protesta social

Mientras el oficialismo ultima detalles para sancionar la nueva legislación laboral, un férreo operativo aisla…

2 horas hace

Bad Bunny protagonizará un western caribeño dirigido por Residente sobre la historia colonial de Puerto Rico

El músico boricua asumirá su primer rol protagónico bajo la dirección de René Pérez en…

2 horas hace

Caos, poder absoluto y traiciones: «The Boys» se despide con todo

La quinta temporada llega con un tono más crudo que nunca. Entre superhéroes corruptos y…

3 horas hace

El naufragio de lo humano: la distopía de la crueldad y el silencio de los glaciares

Lo más inquietante no es solo la orientación de las políticas públicas sino la naturalización…

3 horas hace

Irán y Ucrania concluyeron cumbres con EEUU en Ginebra sin muchas novedades

Las declaraciones diplomáticas posteriores a ambos encuentros son optmistas, pero las señales contradicen esas palabras.…

4 horas hace

Se viene «Risa y la cabina del viento», el debut de Cazzu en cine, junto a Diego Peretti

La cantante urbana se enfrenta a un nuevo desafío como protagonista de un drama fantástico…

4 horas hace

Cuba afirma que los tripulantes de la lancha son terroristas y que los habían denunciado a EEUU

Moscú desliza que el barco que se tiroteó con fuerzas de seguridad de la isla…

4 horas hace

Estalló una «guerra abierta» entre Pakistán y los talibán afganos

Si bien Islamabad afirma que no utilizará armamento nuclear contra "un pueblo hermano", el riesgo…

5 horas hace

Murió Darío Lopérfido

El gestor cultural, ex funcionario y protagonista de intensas controversias falleció como consecuencia de una…

5 horas hace

Protestas de trabajadores y represión en la previa del debate final de la reforma laboral

El centro porteño amaneció con un fuerte operativo de seguridad para contener a trabajadores despedidos…

5 horas hace