Este viernes se estrenará la sexta y última temporada de House of Cards, el thriller político que fundó la era del gigante del streaming. EE UU tendrá su primera presidente mujer.

En escenas del primer capítulo de esta historia, allá por 2013, se puede ver cómo Frank Underwood, un demócrata de Carolina del Sur que acaba de ser dejado de lado para el puesto de secretario de Estado, inicia un maquiavélico plan para hacerse con la presidencia. Underwood se lo contaba al público, como si esa ruptura de la cuarta pared (como se denomina a la línea que separa al espectador del espacio en el que se representa la ficción) fuera una indisciplina al punto de la subversión narrativa. A continuación, su mujer Claire muestra la misma crueldad para reformular su trabajo en la ONG que preside –que no es más que otra forma de hacer carrera política–, aunque la causa sea para mantener la provisión de agua potable del planeta.
Entre aquel inicio y este final, no hay cambios en la ambición despiadada de sus protagonistas, como si el tiempo no hubiera pasado para ellos, aunque por supuesto pasaron cosas, y muchas. La principal, que Frank tuvo que salir de escena porque Kevin Spacey (quien lo personficaba) fue acusado de abuso de un menor y acoso sexual de varias mujeres. Ante la ola #MeToo que ya había cambiado la suerte del capo de Miramax y hombre fuerte de la producción hollywoodense, Harvey Weinstein, como buen conocedor del negocio, Netflix optó por deshacerse de Spacey. La sexta temporada ya había comenzado su rodaje cuando todavía no se había determinado que fuera la última y tuvo que ser reescrita y filmarse nuevamente: había que sacar a Francis de escena. En la temporada de inminente estreno ya está muerto, y hay una escena en la que Claire le dedica palabras no muy halagüeñas en la tumba.
Ella ahora es la primera presidenta de la historia de Estados Unidos y recibirá más improperios en su contra en sus primeros cien días de gobierno que todos los que cosecharon sus antecesores juntos desde que existen las redes sociales. También tiene nuevos enemigos, en especial los que la ven débil porque es mujer: en otro alarde de ingeniosas ideas de House of Cards, ella responde como una auténtica Dama de Hierro (una decisión coherente con la historia original de los Underwood).
Si todo relato responde a un tiempo, entonces House of Cards ya no tiene lugar en el escenario actual. Quizás la explicación resulte bastante más compleja que aquella que aduce que Trump ha superado con creces «la maldad» de Francis Underwood. En todo caso, el tiempo terminará de confirmar o refutar la verdadera dimensión e influencia que tuvo House of Cards. «
¿CUÁNDO?
House of Cards – sexta y última temporada. Desde el 2 de noviembre, por Netflix.
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