El relevamiento que realiza el Banco Central arrojó una mejora del PBI de 3,9% para 2025, bastante inferior al 5,4% que pronosticaba el gobierno. El Banco Mundial también bajó sus expectativas.

Ese panorama quedó subyacente en el Informe Económico para América Latina y el Caribe, que presentó este martes el Banco Mundial. En el caso específico de Argentina, se rebajó la tasa de crecimiento para 2025 a 4,6%, casi un punto menos que el 5,5% pronosticado en el informe anterior, en junio pasado.
El trabajo, elaborado bajo la supervisión de William Maloney, economista jefe para la región, reconoció que “Argentina está experimentando una notable recuperación económica” tras dos años consecutivos de contracción, pero alertó que “el repunte obedece principalmente a la recuperación de las exportaciones agrícolas tras la grave sequía de 2023”.
En ese mismo tren, el documento alerta sobre el contexto internacional y señala que “la debilidad generalizada de la demanda global y la desaceleración de las principales economías, como China, se están traduciendo directamente en una importante presión a la baja sobre los precios de las materias primas. Tras un período de volatilidad, ahora se prevé que los precios internacionales de las materias primas caerán aproximadamente un 10 por ciento en 2025 y un 5 por ciento adicional en 2026, hasta niveles no registrados desde 2021”. Por esa razón, la tasa de crecimiento del país para los próximos dos años se reduce al 4 por ciento, quedando por debajo de algunas otras naciones latinoamericanas como Panamá y República Dominicana.
En el ámbito local, los especialistas también van corrigiendo a la baja sus estimaciones. El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), que realiza mensualmente el Banco Central, entregó en septiembre una previsión de crecimiento de 3,9% para todo el año, seis décimas porcentuales menos que en la encuesta realizada el mes anterior. También redujo a 3,0% la suba prevista para 2026 y 2027.
El REM, difundido este lunes, arrojó un panorama más pesimista en casi todos los rubros bajo estudio. Las consultoras, centros de investigación y casas de estudio participantes también elevaron la cotización del dólar prevista para diciembre a $ 1536 (95 pesos más que en el relevamiento anterior), subieron la inflación prevista para este año a 31,6% (+2,1 puntos porcentuales) y elevaron a 7,2% la desocupación estimada para el cuarto trimestre de 2025 (+0,2 puntos porcentuales).
Todos esos valores son mucho más escépticos que las previsiones que entregó el Ministerio de Economía en el proyecto de Presupuesto 2026 remitido al Congreso. Según informó el Palacio de Hacienda, las previsiones del cálculo de gastos y recursos se realizaron bajo la hipótesis de una inflación que terminaría el año en el orden de 24,5%, un dólar a $ 1.325 y un PBI que se elevaría 5,4% en 2025 y un 5% adicional en los dos ejercicios siguientes.
La discrepancia no es una mera anécdota estadística. El menor crecimiento de la actividad podría impactar directamente en la recaudación impositiva, que por definición es una proporción más o menos fija del nivel de actividad. En tanto, una inflación más alta alteraría el costo de los gastos del Estado, al igual que el dólar más alto podría repercutir en los pagos de la deuda. Todas esas situaciones están en juego detrás de ese conjunto de números.
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