La fiscal Alejandra Mángano emitió un dictamen en el que sostuvo que no hay delitos reprochables en la inclusión de Bettina Angeletti en el vuelo del avión oficial junto a Manuel Adorni. Sin el impulso fiscal, al juez no le queda otra que archivar la denuncia.

La denuncia en cuestión había sido presentada por el abogado Gregorio Dalbón y pedía que se investigue la posibilidad de que la presencia de Angeletti en la comitiva oficial implique la comisión del delito de malversación de caudales. La mujer fue una de las que ocupó una butaca del avión oficial ARG 01 que llevó al presidente Javier Milei, al jefe de Gabinete y a varias de las principales autoridades del país a Nueva York para el evento Argentina Week.
La denuncia en cuestión recayó en el Juzgado Federal de Daniel Rafecas, que le giró la denuncia a la fiscalía para que determine si correspondía o no avanzar en una investigación. A partir de eso, Mángano pidió una serie de informes al Poder Ejecutivo para averiguar en qué calidad Angeletti formó parte de la comitiva y si su presencia implicó algún gasto para las arcas públicas.
Como no detectó ninguna irregularidad, este miércoles pidió el archivo de la denuncia.
“El cotejo entre el número de integrantes de la comitiva oficial (NdR: 14 personas) y la capacidad del avión Boeing 757-200 (39 plazas), permite verificar que la decisión de Presidencia de la Nación de cursar una invitación a Bettina Julieta Angeletti para viajar en el avión oficial constituye un uso razonable de la discrecionalidad de las decisiones presidenciales”, planteó Mángano en un dictamen al que accedió Tiempo.
Esa circunstancia, agregó, “carece de entidad para configurar algunos de los delitos denunciados, en tanto no implicó ninguna erogación presupuestaria particular o extraordinaria, menos aún cuando existían más de 10 plazas disponibles para cada uno de los tramos aéreos realizados entre el 6 y el 11 de marzo”.
La explicación de la fiscal es coincidente con la teoría del “costo marginal” que usó el presidente Javier Milei en redes para rechazar los señalamientos contra la presencia de Angeletti en el vuelo oficial. El jefe de Estado había publicado el 12 de marzo en X que “si supieran el concepto de costo marginal tendrían claro que muchas cosas que se dicen no tienen ni el más mínimo sentido”. “Ánimo @madorni”, fue la frase de cierre, un claro respaldo al jefe de Gabinete.
Esa teoría, aplicada al caso, sería que como el vuelo ya estaba programado para trasladar a los funcionarios y sobraban butacas, la invitación a Angeletti no causó ningún costo extra, porque si no hubiera ido, el espacio quedaba vacío.
Para apuntalar aún más su argumentación, la fiscal sostuvo que la aeronave oficial no fue usada con “fines particulares ni privados”, sino en el marco de una actividad estatal legítima. “La presencia de un acompañante debidamente autorizado por el Poder Ejecutivo no alteró la naturaleza jurídica del vuelo ni su finalidad pública, en tanto no modificó el objeto del traslado ni su razón institucional”, explicó la representante del Ministerio Público.
En su dictamen, la fiscal explicó que lo primero que hizo fue pedirle a la Secretaría General de la Presidencia, a cargo de Karina Milei, que aporte la documentación y las constancias vinculadas al viaje y la comitiva oficial. La respuesta fue que Angeletti no integró la comitiva y su participación “se limitó al carácter de invitada del Poder Ejecutivo Nacional”.
“Vengo una semana a deslomarme como todos los que vienen a Nueva York, yo quería que mi esposa me acompañe porque es mi compañera de vida, y porque es la que me da una mano acá. No le sacamos un peso al Estado”, había dicho Adorni en una entrevista en A24 donde le preguntaron por el episodio.
La fiscal también pidió copias del resumen de la tarjeta de crédito Mastercard asignada a la Jefatura de Gabinete para revisar los cargos generados en Estados Unidos durante el lapso del viaje, que fue del 6 al 14 de marzo. Al responder, la Dirección General de Asuntos Jurídicos de esa dependencia informó que no se registraron viáticos liquidados a cargo de la Jefatura. Si se adjuntaron gastos de alojamiento vinculados a la estadía en Miami, que fue una escala intermedia, y Nueva York.
“Los únicos consumos realizados durante el viaje oficial se corresponden con el pago de ambos alojamientos”, sumó la fiscal. “Al no haberse solicitado gastos de alimentación ni de movilidad interna, tampoco se ha advertido en este plano un perjuicio o un uso inapropiado de los fondos presupuestarios asignados a esta cartera de gobierno”, añadió.
La fiscal también sentenció que no hay reproche para hacer a la actitud del jefe de Gabinete de volver a la Argentina en una butaca de clase superior en un vuelo comercial, como ocurrió. La funcionaria sostuvo que hay dos decretos que autorizan a funcionarios de alta jerarquía, como el jefe de Gabinete, a optar por asientos en ejecutiva o primera clase. Dijo que si bien eso incide en el costo del pasaje, no implica irregularidad alguna.
Sin el impulso fiscal, al juez Rafecas no le queda otra que acompañar el archivo de la causa. Así las cosas, las únicas investigaciones que tienen como protagonista al jefe de Gabinete son las que están en manos del juez Ariel Lijo y el fiscal Gerardo Pollicita.
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