La locutora y panelista de C5N relató que desde agosto recibe mensajes constantes, fue perseguida en distintos espacios que frecuenta y depende de custodia y un botón antipánico para salir de su casa. A pesar de las tres denuncias presentadas, el hostigamiento continúa.

Según relató la periodista, Graziano, de 65 años, comenzó a enviarle entre 20 y 30 mensajes diarios a través de distintas cuentas en redes sociales. El acoso escaló cuando, presuntamente, le dijo que esperaba “el momento” para encontrarse a solas con ella. “Lo bloqueé, nunca respondí, pero empezaron a aparecer nuevas cuentas”, explicó.
El economista también habría comenzado a aparecer de manera inesperada en lugares que Peñalva frecuentaba: restaurantes, gimnasio, la cancha de San Lorenzo y estudios de televisión. La periodista relató que Graziano estudiaba su perfil de Instagram para conocer sus movimientos, gustos y círculos de compañía. El economista participó en diversos programas de C5N y Radio 10 como analista económico.
Peñalva realizó la primera denuncia el 4 de septiembre. Cuando el acoso se trasladó al gimnasio con la intención de entregarle regalos, hizo una segunda denuncia, tras la cual se le otorgó un botón antipánico. A pesar de esto, el hostigamiento continuó, incluso involucrando a amigas y conocidos de la periodista.
“Lamentablemente, este hombre sabe dónde vivo, cómo me muevo y sigue a mis amigas para averiguar dónde puede encontrarme. Vivo en una película de terror”, relató Peñalva, visiblemente conmovida, durante su programa Andate a dormir vos.
La tercera y última denuncia se radicó el viernes pasado en la Fiscalía 18 de la Ciudad de Buenos Aires, a cargo del fiscal Juan Cruz Ártico, caratulada como hostigamiento. Graziano se presentó en la fiscalía con un abogado y se le impusieron medidas restrictivas: no puede acercarse a la periodista ni contactarla por ningún medio, además de solicitarse medidas de prueba.
Peñalva, que cuenta con custodia permanente, insistió en la necesidad de que la Justicia actúe con rapidez y empatía. “No puedo salir tranquila de mi casa. Estoy presa en este momento. Necesito recuperar mi vida normal”, afirmó, dirigiéndose directamente al economista: “No quiero tus flores, tus chocolates ni tus libros. Te tengo miedo. Déjame tranquila”.
En su descargo televisivo, Peñalva detalló cómo el hostigamiento pasó de lo digital a lo personal: la persiguió hasta la cancha de San Lorenzo, donde llegó a ponerle un libro en el pecho, y la obligó a depender de custodia y medidas de seguridad para poder salir de su casa.
“Desde agosto me acosa y me persigue, y aunque tengo botón antipánico y ya hice tres denuncias, el hostigamiento continúa. Necesito volver a vivir mi vida normal”, aseguró la periodista, quien pidió públicamente al economista que cese con la persecución y a la Justicia que actúe de manera eficaz.
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