Los caminos que llevan de la sanción a la implementación de una ley son complejos, y a la fecha, se encuentran empleadas en el sector público nacional 574 personas travesti/trans, de las 3376 que deberían estarlo, solo un 17% objetivo establecido por la ley.

Asimismo, en el 2021 se sancionó La Ley N° 27.636 de Acceso al Empleo Formal para personas Travestis, Transexuales y Transgéneros «Diana Sacayán-Lohana Berkins», que establece un cupo mínimo de 1% de los puestos del Estado Nacional para esta población.
Sin embargo, los caminos que llevan de la sanción a la implementación de una ley son complejos, y a la fecha, se encuentran empleadas en el sector público nacional 574 personas travesti/trans, de las 3376 que deberían estarlo, solo un 17% objetivo establecido por la ley. Además, es en el territorio porteño donde radica el 60% de los puestos asignados, mientras que el 40% restante se reparte entre las 23 provincias, señalando la urgencia de federalizar la implementación de la medida.
Esto es clave, teniendo en cuenta que dicho colectivo se vio históricamente, y aún hoy se ve, obligado a migrar a los grandes centros metropolitanos para sobrevivir frente a la altísima tasa de crímenes de odio que se perpetúan en su contra y al generalizado desempleo y precarización laboral.
La normativa vigente de cupo laboral travesti trans no obliga a las empresas privadas a incorporar a personas del colectivo travesti trans en sus plantas, pero ofrece incentivos a aquellas que lo hagan. Es por ello que desde Grow- género y trabajo desarrollamos el dispositivo “Engranajes de la exclusión” en colaboración con la organización “Contratá Trans”. A través de esta metáfora, se busca representar una maquinaria a la cual se enfrentan las personas trans, que desemboca en una expectativa de vida reducida a la mitad y en la falta de oportunidades laborales que profundizan la brecha y el acceso a una vida digna.
El dispositivo busca sensibilizar sobre la realidad del colectivo, puesto que cada uno de estos acontecimientos (violación del derecho a la identidad, expulsión del hogar y migración, educación cis-hetero normativa, violencia institucional, maltrato social y violencia simbolica, falta de acceso a la salud y discriminación laboral), de no ser superados con estrategias colectivas o apoyos particulares, producen una fuerza negativa sobre quienes las vivencian.
Es imprescindible que las organizaciones, empresas e instituciones asumamos el lugar que tenemos como promotores/as de una cultura laboral inclusiva que ponga en valor la diversidad en nuestros espacios de trabajo. En este sentido, es que las invitamos a formar parte de la transformación siendo agentes activos y liderando este proceso de cambio.
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