Por decisión del Gobierno nacional, el INTI pasará a prescindir de más de mil servicios que servían para controlar, especialmente, a sectores de alimentación y bebidas. En ellos se empleaban unos 700 trabajadores. "Sencillamente, no se entiende porque en algún momento se decidió que los hiciera el Estado", dijo el ministro.

Por decisión del Gobierno nacional, el INTI pasará a prescindir de más de mil servicios que servían para controlar, especialmente, a sectores de alimentación y bebidas. En ellos se empleaban unos 700 trabajadores. Esto no solo hizo saltar las alarmas por sus efectos futuros en la sociedad, que quedará más desprotegida ante productos sin control. Sino que también motivó las denuncias por el negocio que generará en privados, que pasarán a tener el monopolio de estos servicios, y a un mayor costo.
«La resolución del 42/26 del @INTIargentina, con firma de su Presidente Miguel Ángel Romero, Ezequiel Capelli y Juan Pablo Intelisano da de baja casi un millar de servicios que proveía el Instituto. Aunque muchos de ellos se utilizaban muy poco, vale la pena explicar por qué se tomó esta decisión», comenzó su relato en redes el ministro.
«Para empezar, estos servicios no revestían el carácter de servicios públicos, no tenían ninguna especificidad particular (por ejemplo, testear la durabilidad de una alfombra) sino que eran insumos industriales como cualquier otro. Sencillamente, no se entiende porque en algún momento se decidió que los hiciera el Estado. Pero ese, no era el problema», continuó.
Y acotó: «El problema era que el @INTIargentina ofrecía estos servicios a un precio muy bajo, lo cual quiere decir que era el contribuyente (como decimos comúnmente “el IVA a la polenta”) el que financiaba estos servicios. En otras palabras, el servicio era un subsidio a ciertas empresas financiados por todos nosotros. No tenía épica, no tenía externalidades, era solo eso, el contribuyente pagando un insumo empresario».
Desde el INTI, las y los trabajadores respondiendon: «Una vez más Sturzenegger hizo gala de su ignorancia, su pelea constante (en la que siempre pierde) con el lenguaje y una violencia típica de lxs impotentes».
«La única verdad de su tuit de hoy es que, efectivamente, salió publicada en el Boletín Oficial la Resolución 42/6. Todo lo que a continuación escribe es utilizando el ya remanido recurso de verter mentiras con tono excitado, algo que al comienzo del gobierno libertario le funcionó pero felizmente ya no le surte efecto (basta con leer los comentarios en su publicación en la red social X)».
Y completan: «Quienes trabajamos en Ciencia nos dedicamos a ratificar o refutar enunciados, así que nos es sencillo hacerlo frente a un intento de argumento que carece de cohesión y de coherencia, dos requisitos mínimos para un texto escrito por un adulto».
Sturzenegger comienza diciendo que se bajan servicios que «no tenían ninguna especificidad» y da como ejemplo un ensayo específico como el que se requiere para conocer la durabilidad de un producto: «Desde esa torpeza, se tira de cabeza a un párrafo en donde pone como sinónimos los servicios industriales con los insumos industriales, la evidencia de que en su maleta siempre llevó papeles con organigramas y nunca un diccionario es supina», indican en el INTI.
«Pero vuelve a trastabillar y se pregunta, porque dice no entender (en eso lo bancamos), el por qué el Estado decidió hacer estos servicios en su momento. Respuesta corta: porque alguna vez el Estado apoyó a la industria. Y de ahí, vuela rápido (como su amigo Adorni en jet privado a Punta del Este) hacia la contradicción y la mentira», añaden.
Acusa al INTI por dar servicios a precios muy bajos (como debe hacer un organismo que no busca la ganancia sino el desarrollo de un sector) «y ahí, rebuzna mintiendo una vez más y declama que esos servicios los paga el contribuyente. Pues no, los servicios los paga lxs empresarixs que los requieren, por eso tienen un precio Federico, sino serían gratis y ahí sí se sustentarían con el aporte de lxs contribuyentes».
«A continuación la mejor parte: grita (los textos de leen con tono) que el 12% del plantel del Instituto se dedicaba a verificar surtidores. Evidentemente no leyó bien el machete que le pasaron, porque sí son 12, ¡pero son la cantidad de camionetas que realizaban las verificaciones y que involucraba a 24 de los 2300 trabajadorxs que somos en la actualidad!»
Para el cierre otra fragante contradicción: Sturzenegger quiere hacerse el amigo de los empresarios (en un contexto de destrucción diaria de empresas) aseverando que por culpa del INTI estos servicios no podían ser desarrollados por el sector privado: «Lástima que no les tiró letra antes a sus empleados Miguel Romero, Juan Pablo Intelisano y Ezequiel Capelli, que hacen a las veces de autoridades del INTI, los autores de la Resolución justificaron la baja de los servicios porque ya ‘son ofrecidos por empresas privadas que operan en condiciones de mercado'».
Y concluyen: «Podríamos seguir, pero entendemos que con esto es suficiente como respuesta escrita. Ahora nos seguiremos ocupando de seguir defendiendo los 700 trabajadorxs que quieren despedir (este es el quid de la cuestión) y a la sociedad, dentro y fuera del INTI. Sturzenegger, ojalá algún día te animes a pisar el INTI, te esperamos».
En este contexto se conoció la nota confeccionada y firmada por todas y todos los subgerentes operativos del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) rechazando la Resolución que elimina 1000 servicios y pone en riesgo 700 puestos de trabajo, el desarrollo productivo y la seguridad de la población.
Trece responsables de áreas solicitan «no avanzar con su tramitación» porque la medida «impacta de manera directa en funciones sustantivas del Instituto, vinculadas al aseguramiento de la calidad, la innovación y el acceso a mercados internacionales».
Mencionan que la discontinuidad de los servicios afecta al soporte técnico a la exportación «donde la trazabilidad, la validez metodológica y el respaldo institucional resultan determinantes»; afectan a los servicios asociados a certificaciones y sistemas de calidad; a los ensayos vinculados a procesos de innovación «fundamentales para el desarrollo, validación y escalado de nuevos productos y tecnologías».
Sostienen que la decisión también afecta la participación en el Plan Nacional de Calidad Argentina y a los ensayos acreditados, y remarcan que una proporción significativa de estos servicios (ahora discontinuados) presenta «una oferta limitada, fragmentada o inexistente en el ámbito privado, particularmente cuando se consideran concidiones equivalente de calidad analítica, acreditación, trazabilidad, capacidad de interpretación técnica y cobertura territorial».
Y completan: «El INTI no solo complementa la oferta existente, sino que cubre vacancias críticas del sistema tecnológico, garantizando el acceso del sector productivo a capacidades que, de otro modo, no estarían disponibles o resultarían inaccesibles».
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