En "MDA El Manual: 51 días en el taller de pintura", Diana Aisenberg, artista plástica y docente, ofrece ejercicios y tips para estimular la práctica artística, pintar y entrenar la creatividad.

Este libro desglosa los conceptos de Historias del arte. Diccionario de certezas e intuiciones, de 2004, y del Método Diana Aisenberg (MDA), de 2018. El aprendizaje del arte no debe tener límites.
Y MDA El Manual es un proceso de revelación personal para Diana Aisenberg. Como dice en el arranque: “¿Por qué un manual? Porque lo soñé. Antes del Diccionario, antes del Método, antes de hacer la escuela quise hacer un manual. Esos libros que están cerca siempre. En el escritorio, al lado de la computadora, de consulta, de ayuda y no de autoayuda. Ayuda para todos de todos. Los años de experiencia desmenuzados paso a paso”. Así lo ve ella: “Un manual es compañía”. Y, ante todo, “una herramienta de fácil acceso para todos los días”.
Pero “una cosa es dar instrucciones en el taller y otra cosa es escribir instrucciones -le dice Aisenberg a Tiempo Argentino-. Ahí se tiene que entender lo que hay que hacer. Eso fue lo más difícil del libro”. ¿Qué magia adicional tiene un manual? “Le preguntás y te contestas. Tenés un problema y te ayuda a resolverlo. Lo tenés al lado de la cama, al lado de la computadora, en el taller, o lo abrís cuando no sabés qué hacer. Es como un angelito”, siente Aisenberg. Y dice: “El manual es algo muy del cuerpo: está con vos y es para resolver cosas”.
Entonces piensa en los conceptos fundamentales que guían al manual, en base al Método Diana Aisenberg (MDA): “Cualquiera puede pintar. Hay mucho trabajo en pintar sin miedo, en perderle el miedo y en no juzgar. Y hay un espacio intrínseco para trabajar y otro, con otra distancia, para pensar y sacar conclusiones”. MDA El Manual “funciona como entrenamiento y desarrolla colaboraciones grupales para experiencias que en general vivimos en soledad”, se lee en el libro. Y profundiza Aisenberg: “Está dividido en 51 días en el taller de pintura y en cada día hay instrucciones para hacer ejercicios, pero también hay pistas para pensar”.
¿Por ejemplo? “Está la pregunta del día y la lista del día, que aparecen también en el otro libro -como además se hace en mi taller-, y todos los días tienen un tip final: como una recomendación”, explica Aisenberg. Y en el inicio de MDA El Manual ella escribió: “El camino del artista es de acción permanente: cada trazo da vida a otro trazo, cada pensamiento a otro pensamiento, queremos ideas que traigan nuevas ideas y abrir las puertas para caminos infinitos”. Ese camino del artista “es arduo, difícil, hermoso, luminoso y se aleja de la muerte. Y siempre podés darle una vuelta más a cualquier cosa que estés haciendo”.
Pero Diana Aisenberg no piensa a MDA El Manual sólo para artistas plásticos: “Estos libros sirven para muchas clases de trabajo -sabe ella-. Al libro anterior yo lo escribí para artistas y para los que quieren serlo, y éste es también para los que quieren pintar, pero ya me dijeron que lo están usando para los que quieren escribir. Sé que al libro anterior lo han usado para música y para empresas. Todos los ejercicios son trasladables a los procesos creativos, pero yo soy pintora, enseño a pintar y trabajo con artistas. Entonces ésa es mi ancla”.
Y después de cuarenta años de “inventar, reciclar, transformar, recordar y adaptar recursos”, como también dice sobre sí en el libro, ¿qué interrogantes sobre al arte y la enseñanza sostienen a Diana Aisenberg? “El arte es un concepto mutable: tiene que ver con aspectos sociales, epocales y técnicos -dice-. Todo está en movimiento y tenés que estar todo el tiempo preguntándote qué es el arte o cuál es el arte para vos en este momento histórico. Es muy difícil cerrar una concepción del arte. La pregunta es infinita: nunca se cierra y eso te tiene todo el tiempo en vilo. Y como artista es muy difícil quedarse en una sola década”.
En base a la experiencia de Aisenberg y a su gran propuesta de “aprender a pensar con las manos” y de “utilizar oficios y medios como un modo de ser”, MDA El Manual no despliega instrucciones de exigencia unilateral: “Son simplemente ejercicios para hacer y dependen de las personas. Hay algunos que tienden más al vuelo y tenés que usar más tu imaginación o tu capacidad de asociación, y hay otros que son muy concretos, como mezclar dos colores. Hay de todo. Algunos ejercicios serán desafiantes para ciertas personas y otros para otras”.
Aunque “todo el libro es desafiante, porque no respeta leyes antiguas y pone en juego miradas; despierta muchísimo las decisiones y las verdades personales”, cuenta Aisenberg. “Pero a la vez hay capítulos muy simples y a veces esa simplicidad es la que lo hace complejo”. Así como “el libro anterior era un método y el previo a aquél fue un diccionario, mi intención es revisar estos formatos clásicos, académicos quizás, o institucionales, y vivirlos de una manera refrescada”. Y este manual “es mi legado como artista y maestra”.
Después de la pandemia, el taller de Diana Aisenberg funciona online y ella trabaja por invitación en museos, universidades y escuelas; también viaja y da charlas. Y lo que la motiva, de la docencia, es nítido: “Cuando ves grandes mutaciones en la gente -dice-. Por eso todos los ejercicios están planteados no para tener un resultado automático, sino para que vayan cayendo fichas y para que eso se incorpore a la obra de cada uno. Y cuando lo ves funcionar y ves que se producen unos cambios impresionantes, ahí morís de amor”.
En lo personal también le fueron cayendo fichas en relación con el arte y la educación, revela Aisenberg: “Lo que siempre es más difícil es la división que se hace entre el arte y la educación, o entre el maestro y el artista -capta-. Lo que siempre es más difícil es, justamente, cierto desdén al maestro en relación con el artista. Todo eso siempre me pareció un error y un desafío a atravesar. Ese trato con la educación y el arte siento que es lo más arduo: el arte con mayúscula y la educación con minúscula. Pero yo no puedo separar mis libros de mis cuadros ni de la escuela que formé: la educación es parte de mi obra”.
¿En qué piensa Aisenberg para el próximo libro? “El Método Diana Aisenberg (MDA) es el libro de tapa amarilla y MDA El Manual el de tapa roja. Ahora me imagino el libro de tapa azul” ¿Y cómo lo visibiliza? “Como un libro de ejercicios para hacer en grupos: para no pintar solos, o no pensar solos el arte. No sé cómo llamarlo aún. Serían algo así como instrucciones para trabajar con otros: te juntás con tus amigas o amigos y podés pintar, o hacer un ejercicio, o pensar tu obra, o tenés tu obra y unos amigos y hacés un ejercicio para pensarla. En definitiva, siempre se trata de pensar el arte con otros para trascender la soledad”.
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