Los parlamentarios acompañaron los argumentos de la Celag y marcaron la importancia de que los estados puedan volcar los recursos al sistema de salud para contener la pandemia de coronavirus.

Además de los parlamentarios argentinos, la solicitada lleva las firmas de ex presidentes, entre ellos Rafael Correa, Dilma Rousseff, Evo Morales y el español José Luis Rodríguez Zapatero, entre otros referentes políticos, como el ex vicepresidente de Bolivia Álvaro García Linera o el premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel.
“Necesitamos una solución definitiva al problema de la deuda, incluida la del FMI, como ya se ha hecho en situaciones de guerras y catástrofes” afirmó Vallejos. La presidente de la Comisión de Finanzas de Diputados también reclamó “la recuperación de la riqueza fugada, incluyendo un punto final a los ‘paraísos’ fiscales”.
El pedido se articula con la solicitud que motorizó el Celag en pos de “la condonación de la deuda externa soberana de los países de América Latina por parte del FMI y de otros organismos multilaterales (BID, BM, CAF)”. Asimismo, el organismo instó a los acreedores privados internacionales a que acepten un proceso inmediato de reestructuración que «contemple una mora absoluta de dos años sin intereses”.
Según el documento, las razones de estos pedidos son contundentes. La organización Mundial del Trabajo (OIT) estima que 25 millones de empleos se encuentran en riesgo en el mundo. La Conferencia de las Naciones Unidas para el Comercio y Desarrollo prevé una pérdida de ingresos globales de 2 billones de dólares como consecuencia de esta crisis.
Mientras que la fuga de capitales de los países emergentes está en valor récord. Según el Instituto Internacional de Finanzas fueron 60.000 millones de dólares en menos de dos meses.
El documento remarca que mientras las muertes por el virus son 26.000 y los contagios superaron el medio millón en todo el mundo, los estados se encuentran ante la seria dificultad de afrontar simultáneamente las medidas sanitarias, económicas y los compromisos de sus deudas. Frente a este problema, el presidente Alberto Fernández fue claro al dirigirse al FMI: «En los próximos 5 años no les podemos pagar un peso».
El FMI, señala el comunicado de los parlamentarios peronistas, reconoció que la deuda argentina no es sostenible y sugirió a los acreedores privados una quita de hasta U$S 85.000 millones. Dadas las actuales circunstancias, parece difícil, si no se alcanza una reestructuración con una quita realmente significativa que el país pueda pagarles tampoco a los acreedores privados, cuando se avecina un vencimiento de U$S 1.300 millones en mayo.
«Incluso las principales instituciones financieras del mundo pidieron a los acreedores bilaterales la suspensión de pagos de deuda de los países más pobres para que puedan volcar sus recursos a combatir la propagación del virus», remata el escrito.
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