Dudas sobre el futuro del IFE, a pesar del nivel de pobreza

Por: Jonathan Raed

En los seis meses que dura el ASPO, los sectores más vulnerables recibieron $ 5000 por mes por familia para escapar de la crisis.

El gobierno nacional evalúa qué va a hacer con el Ingreso Familiar de Emergencia. La continuidad del popular IFE corre riesgo a partir de la evaluación que comienza a ganar espacio en el gobierno nacional en el sentido de que la «excepcionalidad» que lo motivó se estaría evaporando.

El IFE fue pensado como una barrera de contención de los estragos económicos provocados por la pandemia en los sectores más vulnerables, los cuales fueron puestos de relieve por el Observatorio de Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA) y por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).

La UCA advirtió en distintos informes sobre la alarmante escalada de la pobreza, en el marco de la crisis sanitaria provocada por la pandemia de coronavirus. Aseguró que la cantidad de indigentes pasó de 3 a 4 millones, y la de pobres, de 14,5 a 18,5 millones.

En el mismo sentido, la inseguridad alimentaria severa –llegar a sentir molestias físicas por falta de energía alimentaria- pasó del 7,5% al 14% de la población. Con respecto al empleo, la UCA evaluó que se perdieron casi un millón de puestos de trabajo. De estos, 650 mil pertenecen a la economía informal, que es a su vez parte del espectro que percibe el IFE como salvavidas.

Siempre según la UCA, al inicio del año la indigencia afectaba al 8,7% de la población y la pobreza, al 38,4%. Hoy, la pobreza habría llegado al 44,7% y la indigencia, al 10,3%.

Por su parte, según el Indec, la variación de precios minoristas fue del 2,7% en agosto. Es el porcentaje más alto desde el inicio del Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio (ASPO). Así las cosas, en los primeros ocho meses del año la inflación  acumuló un 18,9%, mientras que en los últimos 12 meses sumó un 40,7 por ciento.

Además, el Indec dio a conocer los datos de agosto de las canastas que se utilizan para medir la pobreza y la indigencia. La Canasta Básica Alimentaria (CBA, de indigencia) creció un 2,6%, mientras que la Canasta Básica Total (CBT, de pobreza) subió un 2,1%. En los últimos doce meses, la CBA subió un 41,7% y la CBT, un 37,8 por ciento.

Un adulto necesita $ 14.718 para no caer en la pobreza y $ 6028 para no ser indigente. De la misma forma, un hogar compuesto por dos adultos y dos menores necesita $ 18.792 para no caer en la indigencia y $ 45.478 para no ser pobres.

En los seis meses que lleva el ASPO, los sectores más vulnerables recibieron  tres  IFE por valor de $ 10 mil cada uno; es decir, unos $ 5 mil por mes por familia. Hoy, ese ingreso está en duda. «

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