El comercio digital crece, pero no compensa la caída de las ventas del consumo masivo

Por: Martín Ferreyra

El presidente Javier Milei y su entorno apela a los números de la venta online para argumentar que no hay caída de la demanda. Pero esas mismas cifras desmienten su razonamiento.

Entre las convicciones que el presidente Javier Milei defiende pública y brutalmente, se destaca la que plantea que el consumo en el país crece y que las pruebas de esa prosperidad son los datos de ventas realizadas a través de medios digitales, el denominado e-commerce, comercio electrónico o comercio online.

El argumento del mandatario da por sentado que se produjo un traslado de las compras vinculadas al consumo masivo desde las superficies físicas y las compras presenciales hacia los medios electrónicos, lo que explicaría la caída brutal de las ventas en los locales comerciales, tanto supermercados como autoservicios y almacenes.

Una creencia de estos tiempos sostiene que el comercio electrónico evoluciona a la par de los avances tecnológicos y de los cambios de hábitos que se generan en el proceso. La idea puede parecer indiscutible después de la pandemia, durante la cual el comercio online se disparó forzosamente. Pero según la Cámara Argentina de Comercio Electrónico (CACE) la participación del e-commerce sobre el consumo privado de bienes fue del 8% en 2025, último dato disponible.

Niveles

La cámara explicó que el cálculo parte del PBI de 2025, que fue de U$S 680.663 millones. El 70%, unos U$S 476.464 millones, correspondieron a consumo privado y la mitad del consumo privado, unos U$S 238.232 millones, se generaron en concepto de Bienes durables y no durables. Del total de lo que se movilizó en este concepto, al comercio digital le correspondieron en 2025 unos U$S 18.400 millones, el 8%. Tómese en cuenta que el concepto Bienes durables y no durables trata de un universo de productos mucho más amplio que el contenido en el rótulo de consumo masivo.

Con ese nivel, por ahora, el peso real es limitado y está lejos de compensar el derrumbe del consumo que se siente en la calle, especialmente en el sector del consumo  masivo, consecuencia de la caída del salario y del encarecimiento de los servicios públicos que avanzan en forma depredadora sobre la capacidad económica de las familias.

Además, el gobierno lee superficialmente el dato del consumo privado y habla de “niveles récord” sin hacer el cálculo detallado que compartieron las empresas del sector y metiendo en la misma bolsa el consumo de bienes y de servicios cualesquiera.

Error

La confusión o el apuro de Milei y sus seguidores en relación con la realidad del consumo no es nueva, pero esta semana volvió a estar en el centro de la atención después de que la consultora Scentia publicó su informe de Tendencias de Consumo Masivo de abril, que consignó un aumento del 40,4% de las ventas a través del canal e-commerce.

El dato motivó un análisis optimista de un streamer partidario del gobierno que el presidente destacó en sus redes sociales. Sin embargo, junto con el dato de comercio electrónico (y el del segmento Farmacia, que creció muy levemente), Scentia publicó los números de otros cinco canales de consumo masivo con resultados negativos abrumadores: las ventas de los supermercados cayeron 4,5% en comparación con abril de 2025; las de los autoservicios mayoristas se contrajeron en la misma proporción; las de los autoservicios independientes cayeron 3%; y las de los kioscos y comercios tradicionales, como almacenes y otros se achicaron un 4,8 por ciento.

En resumen, el crecimiento del canal electrónico que registró en abril Scentia en lo referido a consumo masivo no bastó para equilibrar el número promedio: según el informe la caída fue del 3,8% interanual y el propio canal del comercio digital vendió menos en la comparación con marzo de este año.

Insuficiente

La incidencia del consumo electrónico, aunque es baja, no deja de ser interesante. La Cámara Argentina de la Mediana Empresa (CAME) incluyó datos de comercio electrónico en las últimas dos ediciones de su Índice de Ventas Minoristas Pyme. El informe de abril consignó que las ventas realizadas de manera online por comercios con local a la calle aumentaron un 8% en comparación con abril de 2025 y registraron también una suba intermensual del 0,7 por ciento.

Sin embargo, la cámara minorista destacó que “ese desempeño no logró compensar la contracción observada en el índice general de las ventas minoristas” que exhibió también un panorama de guerra.

En abril, los comercios chicos relevados por la CAME sufrieron caídas en seis de los siete rubros relevados, con picos negativos en rubros como Bazar, decoración, textiles de hogar y muebles, que pasaron a ser secundarios en el contexto de la racionalidad del consumo obligada por la crisis. Un caso parecido es el del rubro perfumería, que cayó 7,2% en el cuarto mes del año.

Pero también llamó la atención la contracción de las ventas en ferreterías (4,2%); en tiendas de productos textiles (3,7%) y particularmente en los comercios dedicados al despacho de alimentos, que vendieron un 3,1% por debajo del registro de abril del año pasado.

En resumen, el consumo atraviesa una etapa de transformaciones estructurales que entusiasma al comercio en general, pero por ahora sigue siendo marginal en el concierto general de la actividad en el país y confuso para la percepción del presidente Milei y su entorno.

Facturación creció un 60%

Aunque su participación en la torta total del comercio es modesta, el desempeño del sector evoluciona y sus perspectivas a futuro son destacadas.

El último informe anual de la Cámara Argentina de Comercio Electrónico (CACE) consignó que la facturación creció 60 por ciento en términos nominales comparada con el número de 2024, movilizando unos 35,3 millones de pesos, en un año con una inflación del 31 por ciento.

La categoría que más creció en facturación fue Infantiles, con una variación positiva del 209 por ciento; Materiales y herramientas de construcción siguió en la lista con una mejora del 117%; por delante de deportes, con el 71%; electrodomésticos, 70%; y pasajes y turismo, con el 68%. El rubro alimentos y bebidas facturó un 64 por ciento más que en 2024.

Las cantidades vendidas aumentaron 28% hasta 645 millones de unidades y las órdenes de compra subieron 3 por ciento en un año. Además el ticket promedio se incrementó 55 por ciento con un valor promedio de 143.128 pesos.

Compartir

Entradas recientes

Por la gobernabilidad, el FMI apunta a la corrupción de Milei

En el informe que acompañó la aprobación de la segunda revisión, apuntó a la laxitud…

2 mins hace

Batalla de fondo en América Latina

Las elecciones en Colombia, la respuesta de Lula a Trump y el implacable cipayismo de…

10 mins hace

Luci Cavallero: “Hay que entrenarnos en la desobediencia financiera”

La especialista en desendeudamiento familiar explica cómo trabajan desde su organización, del valor del asesoramiento…

16 mins hace

Llueven miles de demandas contra consumidores que se endeudaron para comer

A medida que crecen los morosos, aumentan también los pedidos de embargo de los bancos…

22 mins hace

Qué dicen los proyectos presentados en el Congreso sobre los pasivos familiares

Hay al menos 20 iniciativas de diversos bloques. Las coincidencias y diferencias sobre topes y…

30 mins hace