El irrecuperable que habla

Por: Pablo Roesler

Comenzó en La Plata el juicio contra un ex militar que enmascaraba asesinatos de presos políticos durante la dictadura. "Tu hijo es irrecuperable, pero no lo vamos a matar", le dijo a la madre de Julio César Urien, quien sobrevivió y es uno de los testigos.

«Tu hijo es irrecuperable, pero no lo vamos a matar». La frase del ministro Interior de la dictadura, el general Albano Harguindeguy, sonó a salvoconducto para Susana Trotz, hija de militares y madre de Julio César Urien, teniente de fragata retirado que para ese día de 1977 permanecía preso por su militancia peronista. Poco después de ese encuentro, el detenido fue llevado desde el Regimiento 7 de La Plata al Penal bonaerense de Sierra Chica. Había llegado a manos de los militares desde la Unidad 9. A pesar de que estuvo bajo la punta de un fusil esperando ser fusilado, se salvó. Pero en la unidad militar quedaron Ángel Giorgiadis y Horacio Rapaport, ambos finalmente asesinados.

El recuerdo de ese episodio fue relatado hoy ante el Tribunal Oral en lo Criminal Federal N°1 de La Plata por Urien, víctima y testigo en el juicio que se sigue al ex mayor del Ejército Lucio Carlos Ramírez, por su secuestro y por los asesinatos de los presos políticos de la dictadura cívico militar Giorgiadis y Rapaport. También declararon la viuda de Rapaport, Susana Quiróz, y el ex preso político y actual rector de la Universidad Nacional Arturo Jauretche (UNAJ), Ernesto Villanueva.

El represor Ramirez -que fue excusado de participar de la audiencia- está acusado de retirar a los militantes de la Unidad N°9, que funcionó como un centro de detención de opositores a la dictadura y trasladarlos a la unidad militar. Por estos hechos ya fue condenado a prisión perpetua el ex director penitenciario Abel Dupuy, y las querellas esperan que esa misma pena recaiga sobre el nuevo acusado.

En la audiencia Urién recordó ante los jueces Gernán Andrés Castelli, Jorge Aníbal Michelli y Alejandro Daniel Esmoris que fue trasladado desde la cárcel de Devoto a la U9 de La Plata después del golpe de Estado de 1976. A fines de ese año, con la asunción de Dupuy en la cárcel, las condiciones de detención se volvieron más duras, y los presos fueron catalogados entre recuperables e irrecuperables y separados por organización política.

“A mi me llevan al Pabellón 1, que era el que usaban para lo que teníamos antecedentes peronistas”, explicó Urién. Al N°2 iban los militantes del PRT – ERP. Y recordó que a la semana siguiente los militantes Dardo Cabo -que había aterrizado en Malvinas en la Operación Condor- y Rufino Pirles, fueron asesinados camino a la localidad de Brandsen en un supuesto intento de fuga durante un traslado. En el diario, los presos pudieron leer que Luciano Ramírez había sido el responsable del traslado.

Con esos dos crímenes comenzó la seguidilla de fusilamientos: una semana después, Urien fue llevado ante el director de la cárcel quien les advirtió: “Por cada atentado, vamos a matar a uno de ustedes”.

El 26 de enero de 1977 Urien y Giorgiadis fueron sacados de sus celdas del Pabellón 1 y llevados a la unidad militar. Rapaport reclamó por sus compañeros y dos días después, el 28 de enero, también fue llevado al Regimiento 7.

“Estoy esperando la orden de matarte”, recordó Urien que le dijo el oficial del Ejército encargado de custodiarlo mientras estuvo cautivo en el Regimiento 7. Pero la orden no llegó y el ex marino fue el único sobreviviente del grupo. Fue trasladado a la Unidad Penal de Sierra Chica.

Testimonios

La audiencia de este lunes fue la primera de testigos del juicio que se sigue al ex militar. La primera en hablar fue Susana Quirós, quien hizo referencia al homicidio agravado de su esposo Horacio y las gestiones que por entonces y hasta el presente realizó para obtener justicia. Ernesto Villanueva, por su parte, recordó de compartió cautiverio con Giorgiadis, Rapaport y Urien y relató de qué manera vivieron aquel episodio los presos políticos detenidos en la Unidad 9.

Durante la dictadura esa unidad penal funcionó como un centro de detención de perseguidos políticos que eran clasificados -según la lógica del terrorismo de Estado- como «recuperables» e «irrecuperables». Los últimos eran los habitantes del pabellón de la muerte, un lugar donde la dictadura depositaba a quienes iban a ser ejecutados en falsas fugas y en supuestos traslados a otros penales.

El juicio continuará este miércoles en el edificio de los Tribunales Federales Platenses, donde concurrirá a declarar el periodista y ex preso político Eduardo Anguita, y se proyectarán testimonios de víctimas realizados en el juicio a la Unidad 9, realizado por el mismo tribunal -con otra composición- en 2010.

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