
El último intento de golpe de Estado en Venezuela, que tuvo como punto más alto la autojuramentación del diputado Juan Guaidó como supuesto «presidente interino» y que recibió el rápido apoyo y el reconocimiento de los gobiernos de Estados Unidos y del Grupo de Lima, es parte de un plan que –con distintas armas, pero con los mimos fines– intenta aplicarse en toda la región.
Fueron y son parte de este proyecto neocolonial fallidos golpes contra Hugo Chávez (en Venezuela, 2002), Evo Morales (en Bolivia, 2008) y Rafael Correa (en Ecuador, 2010) y los golpes que lograron tener éxito contra Manuel Zelaya (en Honduras, 2009), Fernando Lugo (en Paraguay, 2012) y Dilma Rousseff (en Brasil, 2016). También compone este plan la persecución mediática-judicial (o lawfare) contra los líderes que pueden encabezar la recomposición de las fuerzas populares, donde la derecha ya logró (por vías del voto, el golpe o la traición) tomar el control del gobierno. Son claro ejemplo de ello los casos de Luiz Inácio «Lula» da Silva, en Brasil; Rafael Correa, en Ecuador; Fernando Lugo, en Paraguay, y, por supuesto, Cristina Fernández de Kirchner, en Argentina.
Los Halcones de Washington saben que no les alcanza con tomar el control de los gobiernos y territorios de la región si no logran prolongarlo en el tiempo. Para ello deben «cortar la cabeza» de los movimientos políticos del campo popular y luego ir por las bases sociales que le dieron sustento. Sólo así lograrían desarticular toda estructura que pudiera volverles a hacer perder el control de lo que (con convicción de delirio místico) consideran su «patio trasero».
La actitud de los referentes venezolanos de la derecha al negarse a transitar los canales del diálogo y la vía democrática (la política es conflicto, pero también es diálogo), muestra que, en ese caso, la estrategia apunta a un solo camino: la ruptura del orden democrático institucional por la vía de la violencia. Erradicar todo vestigio de chavismo (piedra fundamental de los gobiernos progresistas que transitaron la primera década del siglo XXI en la región), es el principal objetivo.
Las fichas están desplegadas en todo el tablero. Es la hora de que el campo popular también haga sus movimientos. El futuro de la partida aún es incierto. «
Mauro Vieira mantuvo un encuentro con Guillermo Raimondi, tras los dichos del mandatario argentino, durante…
La mandamás del Fondo dejó pocas definiciones. La más importante fue que cree que el…
El Gol Hyundai del torneo fue el de Sidny Lópes Cabral, que marcó la igualdad…
Se trata de Lucia Sosa, madre de la beba que, según reveló la autopsia, falleció…
La intención del diputado nacional es que el parlamento sea el que trate y apruebe…