Smart fue condenado a prisión perpetua en los juicios conocidos como “Circuito Camps”, “La Cacha” y “Brigada de San Justo”. Actualmente comparece como acusado en el denominado “Juicio Brigadas” por los crímenes de lesa humanidad cometidos durante la dictadura.

El personaje en cuestión es Jaime Lamont Smart. Un ex juez que integró el tribunal especial conocido como “el Camarón” para juzgar actos atribuidos a la “subversión” en los tempranos 70, durante la dictadura de Roberto Marcelo Levinsgton.
Smart se recicló en la dictadura que se instauró el 24 de marzo de 1976, fue ministro de Gobierno bonaerense, muy cerca de Ramón Camps y Miguel Etchecolatz. De hecho, fue condenado junto con el recientemente fallecido Etchecolatz.
El 26 de julio, Ezequiel Galván, un funcionario de la Dirección de Asistencia de Personas Bajo Vigilancia Electrónica le informó a los tribunales orales federales números uno y dos de La Plata que Smart “ha salido en horario no permitido” de su casa. Es decir, violó la prisión domiciliaria. Eso sí: avisó. “Previa comunicación al Centro de Monitoreo, quien dice ser el Sr. Smart, informa que se retira para un turno médico”.
Esa salida ocurrió a las 15.21. Ese mismo día, Sergio Alejandro Ferreyra, otro funcionario de la Dirección de Asistencia de Personas Bajo Vigilancia Electrónica, reportó que Smart “ha regresado luego de estar ausente”. El condenado volvió a su casa a las 18.02, casi tres horas después de su salida no autorizada.
¿Dónde estuvo durante ese lapso? Smart adujo que debía concurrir a un turno médico. Sin embargo, el juez federal de La Plata Nelson Jarazo consignó en un documento al que tuvo acceso Tiempo, que “el nombrado solo contaba con autorización para asistir a un turno médico a las 12:00 horas”.
Smart fue condenado a prisión perpetua en los juicios conocidos como “Circuito Camps”, “La Cacha” y “Brigada de San Justo”. Actualmente comparece como acusado en el denominado “Juicio Brigadas”, por los crímenes de lesa humanidad cometidos durante el régimen en los centros clandestinos de detención que funcionaron en la zona sur del Gran Buenos Aires.
El juez Jarazo es el encargado de supervisar, como juez de ejecución penal, el cumplimiento de los términos establecidos para la prisión domiciliaria. En ese rol, consideró –también él- que esos términos se habían violado. Y actuó en consecuencia: “surge un alerta de salida del imputado Jaime Lamont Smart del día 26 de julio del año en curso, entre las 15:21 y las 18:02 horas, y dado que el nombrado solo contaba con autorización para asistir a un turno médico a las 12:00 horas, intímese a su defensa a fin de que brinde las explicaciones pertinentes”.
La respuesta todavía no llegó. La prisión domiciliaria tampoco fue revocada.
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¿Será que nos merecemos esta (in)Justicia que tenemos? Algunos jueces (éste, por ejemplo) dan VERGÜENZA AJENA. No tiene cara.
Jarazzo no es el juez de ejecución penal porque la condena no está firme, si intentan informar, primero háganlo ustedes.
¡¡¡Cárcel común para todos los genocidas!!!