La actriz reflexiona sobre “Ampelmann, una comedia sobre el amor y otras revoluciones”, la nueva propuesta de Víctor Winer. La actuación en tiempos de pandemia y la necesidad de crear más allá de las circunstancias.

Protagonizada por Emilia Mazer, en compañía de Cristian Thorsen, Fernando Davobe, Carolina Bonzi Ferrer y Felipe Martínez Villamil dirigidos por Diego Rinaldi, la propuesta transita la ruta del humor inteligente que se cruza con varias aristas de la vida social para entender nuestro aquí y ahora de la mejor forma. “Desde que comenzó la pandemia esta es mi cuarta obra, así que trabajé mucho durante este tiempo. Pero la verdad es que estar haciendo este texto durante este tiempo del mundo es verdaderamente movilizador. La propuesta de Winer de hacer algo de manera independiente los domingos en el Teatro Border me pareció sensacional, sobre todo en tiempos como estos donde para todos los actores el teatro comercial es algo difícil. La posibilidad de hacer esta obra una vez por semana para un público reducido y con un elenco del under de primera categoría me parece sensacional, sobre todo porque también estamos trabajando con Diego Rinaldi como director. En definitiva estoy muy contenta de haber emprendido todo este trabajo recientemente”, dice Emilia Mazer sobre su protagónico en la obra.
Con ánimos de contar algunas articulaciones de la trama pero sin dar a conocer mayores detalles de la misma para no aniquilar la sorpresa de quienes vayan a verla, Mazer sostiene que “es una comedia disparatada con un final inesperado. En el medio hay presentaciones de novias, apariciones y apropiaciones también (risas). El final es verdaderamente un quilombo bárbaro y poco esperado donde también está presente el amor. En definitiva, la obra recobra la búsqueda de los ideales también, de nuevas formas e ideas sobre qué es lo que vale en las parejas y las familias. Todo eso está atravesado por un contenido histórico, pero de eso no voy a contar nada más porque lo mejor es que todos vean la obra”.
Sobre el personaje que interpreta en escena, Mazer enseguida se presta para develar cuestiones esenciales: “Yo soy Marta, una mujer adulta que tiene un marido que hace unos años se fugó del hogar, aproximadamente unos veinte años, pero un día aparece de la nada, algo que toda la familia jamás pensó que iba a suceder porque lo creían muerto. En medio de eso, ella forma una pareja con un compañero de trabajo, lo que hace que todo sea más caótico y divertido, así que tendrá que decidir entre ambos hombres. Durante su vida tuvo un hijo con su primer marido pero cuando él se ausentó tuvo que aprender a tomar decisiones y también conocer cómo se lleva una casa sola. Ella es una buena mujer, pero a lo largo de lo que sucede en la obra deja de ser esa buena mujer para construir otro paradigma de mujer”.
Ampelmann, una comedia sobre el amor y otras revoluciones, representó para la actriz una situación a la que no pudo negarse, sobre todo al encontrar una experiencia muy satisfactoria anterior con el escritor de la obra. “El año pasado me gustó mucho trabajar con Víctor Winer, y eso fue vital para que aceptase trabajar en esta obra. Yo me gano la vida haciendo teatro comercial pero también me gusta mucho hacer teatro independiente, un espacio donde todos laburamos mucho desde el llano, así que cuando me pasaron esta oportunidad, una propuesta que fue inclusive Ganadora de la Bienal de Teatro de la Ciudad de Buenos Aires como mejor obra, enseguida quise leerla, y cuando lo hice me pareció algo buenísimo. Creo que este momento para los actores es uno de esos en los que hay que pelear para generar trabajo teatral. Hoy las obras son muy comerciales y funcionan como un fenómeno o el teatro se convierte en una situación de mucho remar. A mí eso de remar, si el proyecto lo amerita, me puede resultar algo atractivo, y esta vez me pareció que las condiciones estaban muy dadas para sumarme”.
Para Mazer, esta obra significó fundamentalmente encarar un rol donde el desafío estaba más que implícito. Así lo expresa: “A mí esta propuesta me atrajo enseguida, y me sentí feliz de la convocatoria, sobre todo porque es un papel protagónico súper atractivo. Para mí todo esto significó un desafío en mi condición de actriz, y en la década de los cincuenta estoy preparada para protagonizar y pelear la cabeza de un proyecto. A este tipo de lugares los tengo en la escena del teatro independiente, no en el teatro comercial, algo que agradezco mucho porque en el escenario siempre me gusta meterme en la piel de proyectos atractivos como lo es esta poderosa obra teatral”, concluye la actriz.
Ampelmann, una comedia sobre el amor y otras revoluciones
Autor: Víctor Winer. Dirección: Diego Rinaldi. Elenco: Emilia Mazer; Cristian Thorsen; Fernando Davobe; Carolina Bonzi Ferrer y Felipe Martínez Villamil. Funciones: Domingos a las 18. Teatro: Border, Godoy Cruz 1838.
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